viernes, 12 de septiembre de 2014

EL MISMO MUSIU….
Jesus Elorza
El anuncio de Maduro, de remover el gabinete ministerial y la posterior entrega de las cartas de renuncia por parte de los funcionarios, hace obligante que el sector deportivo se pronuncie al respecto. En los quince años del régimen, han ocupado la cartera ministerial siete personas, es decir, un promedio de dos años por cada funcionario y se aumentó la carga burocrática con la designación de tres vice-ministros.
Pero, lo más importante a considerar, ha sido la uniformidad que estos jerarcas han tenido en la aplicación de la “Política Deportiva” del régimen. Han seguido al pie de la letra una conducta de agresión al sector deportivo federado, propiciando las amenazas, persecuciones e intervenciones para someterla a los designios del régimen. Promovieron y fortalecieron en el tiempo, la traída masiva de “Entrenadores” cubanos para facilitar la ideologización “socialista” en el programa Barrio Adentro Deportivo.
Una vez que fueron sometidas las Federaciones Deportivas, los jerarcas del régimen dieron el paso de centralizar las actividades del sector y procedieron sistemáticamente a despojar a los Estados de la administración, supervisión, control y mantenimiento de las instalaciones deportivas, comenzando, por supuesto, por aquellos estados en los cuales las gobernaciones habían sido ganadas por representantes de la oposición. En esa política de centralizarlo todo, arremetieron contra el movimiento olímpico y con las federaciones sometidas, avanzaron en la modificación estatutaria del Comité Olímpico Venezolano, para hacer posible que un funcionario de gobierno fuese el presidente del organismo. Llegando al extremo, que el Ministro del Deporte, simultáneamente era el Presidente del Instituto Nacional de Deporte y Presidente del Comité Olímpico.
Fortalecidos con la centralización deportiva, los jerarcas, no perdieron tiempo en fortalecer el control de todos los negocios que se derivaban de la administración del presupuesto deportivo. En consecuencia se dio paso, a los actos de corrupción en las asignaciones a dedo para los contratos de construcción de instalaciones deportivas, el comedor y la alimentación de los atletas y los pasajes aéreos. Una vez controlado el sector presupuestario, dieron paso al uso ideológico de las Becas para los Atletas, al hacer las asignaciones de acuerdo con la identificación política.
En el marco de las corruptelas, no podía quedar por fuera, la compra de solidaridad con el régimen y surgió “El Maletinazo” para buscar la identificación política con el régimen de los atletas olímpicos. Posteriormente, los jerarcas avanzaron en técnicas de “Lavado de dinero” enviando gruesas sumas a paraísos fiscales que no eran declaradas en las aduanas. En la conexión de Bruselas, fue capturado un representante de los jerarcas, con más de 400.000 Euros que pretendía pasarlos ilegalmente por la aduana. A esto, hay que agregarle, los casos de “La Red de Narcotráfico” descubierta con el caso de los pesistas.
La danza de los millones, continuo su marcha al ser descubierta la mina de los eventos internacionales desarrollados en el país. La Copa América, dio paso a jugosos contratos y comisiones y los jerarcas no perdieron tiempo para despachar y darse los vueltos. El Ministro pasó a ser secretario ejecutivo  del comité organizador (Otro cargo más) y Jorge Rodríguez y Aristóbulo Isturiz se alternaron en la presidencia de ese organismo y dieron rienda suelta al propio “Festín de Baltazar”
Para la total protección de “La Política Deportiva” del régimen, promulgaron una nueva Ley del Deporte, que establece como prioridad organizacional del  sector, la participación como entes reguladores de Las Comunas y los Consejos Comunales eliminando por completo la autonomía del sector federado. Y para continuar con el festín, crearon el Fondo Nacional del Deporte para el manejo discrecional del ministro de la “cartera” y fiel a su apellido (cartera), los jerarcas se apropiaron de ese botín.
En la borrachera del despilfarro, surgió, la técnica de la estafa, cuando unos pilotos solicitaron a CADIVI, dólares preferenciales para su participación en eventos internacionales, con expedientes amañados y la firma falsificada de la Ministra del Deporte que según sus propias palabras uno de los delincuentes incurso en la estafa, logro por si solo que le otorgaran más de 60.000.000 millones de dólares.
Visto este cuadro de corrupción y de complicidades, el cambio de ministro, no pasa de ser, más de lo mismo. Es decir, el “El mismo Musiu con diferente cachimbo” que garantice, la continuidad de la “Política Deportiva” del régimen y sus negocios.
En estos quince años de gerencia deportiva, los diferentes jerarcas del ministerio del deporte, se cuidaron las espaldas y permanentemente le regalaban chaquetas deportivas a los miembros del ejecutivo nacional, quienes pomposamente las lucen a cada rato para hacer creer que todo marcha de maravilla.
Sin lugar a dudas, le corresponde al sector deportivo: Atletas, entrenadores y dirigentes desechar las ilusiones que puedan generar las nuevas designaciones ministeriales y prepararse para la lucha por una Venezuela Libre y Democrática

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