GUISO IBEROAMERICANO
Jesús Elorza

Muy fácil, dijo Rafael, el gourmet que tiene agarrado el sartén por el mango a nivel del Estado y encargado de responder a las inquietudes de los españoles. La elaboración culinaria de nuestra receta es muy sencilla. Primero, acudimos al mercado internacional de eventos deportivos para solicitar ser la sede oficial de las competencias. Una vez logrado este objetivo, convocamos a distinguidos dirigentes para que en su rol de gastrónomos justifiquen y aprueben la construcción y dotación de una instalación deportiva acorde con el evento.
Seguidamente, montamos la olla y a fuego lento vamos colocando los principales ingredientes para la cocción del guiso: La declaración de emergencia para la obra es quizás el requisito mas importante, ya que nos permite eludir el fastidio burocrático de hacer las licitaciones respectivas y poder asignar a dedo limpio, la compra de materiales y la ejecución de la obra. Antes, de echarle la carne a la olla, se debe hacer un sofrito con los contratistas para calcular el porcentaje del condimento mas importante “La Comisión ” no se debe escatimar en gastos, mientras mas elevado sea el monto, mucho mejor. Recuerde, que este aderezo representa la sazón económica de los cocineros y los contratistas no tienen riesgo alguno, por que suman estos costos al valor final de la obra.

Si no hay contratiempos, los aromas comenzaran a salir de la olla y las bocas comenzaran a aguarse. Son mas de 100 mil millones de calorías a repartir entre un grupo muy selecto de guisadores.
Al final, no importa si la instalación no se construye a tiempo La prioridad, siempre será el condumio económico, los récords y las medallas no tienen importancia alguna. Atletas y entrenadores participantes en el XII Campeonato Iberoamericano de Atletismo quedaron excluidos del Festín de Baltazar.
Para finalizar, la comercialización del evento debe hacerse mediante una empresa que nos asegure que también el postre forme parte de la gastronomía del guiso.
¡Joder! dijo uno de los chef españoles. Estos “guiso-cocineros”, nunca van a ganar una estrella Michelin; pero, sin ser vegetarianos, se están forrando de lechugas verdes (dólares).
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