lunes, 20 de julio de 2026

 










Construir sobre escombros o reconstruir con la verdad:

 la urgencia de una Comisión Independiente

Jesús Elorza

La tierra se movió dos veces en Venezuela, y al detenerse, no solo nos dejó el peso del dolor y el silencio de las pérdidas; también desnudó una realidad estructural que ya no podemos seguir ignorando. En los días posteriores al desastre sismo-ambiental, mientras el polvo se asentaba, lo que presenciamos no fue la respuesta robusta de un Estado preparado, sino un profundo y preocupante vacío institucional. La fase más crítica de la emergencia evidenció una alarmante incapacidad operativa y un desmantelamiento logístico que terminó delegando, por la fuerza de los hechos, las labores más urgentes en manos de una sociedad civil desasistida. Fuimos nosotros, los ciudadanos de a pie, quienes con valentía, pero sin recursos técnicos, tuvimos que asumir la primera línea de respuesta para rescatar a nuestros vecinos bajo los escombros.

La tragedia nos ha dejado sumidos en la incertidumbre, pero el dolor no puede anular nuestra capacidad crítica. Como ciudadanos, nos enfrentamos hoy a interrogantes legítimas y urgentes que las autoridades no pueden evadir con discursos o propaganda. Necesitamos saber con precisión científica por qué colapsaron edificios tanto recientes como antiguos, y si realmente se respetaron las normas de ingeniería sismorresistente vigentes en el país. Es imperativo aclarar dónde estaba el equipamiento oficial en las primeras horas, por qué persiste la opacidad informativa sobre el número real de víctimas y bajo qué condiciones de dignidad operan los refugios. Asimismo, la transparencia en la administración de la ayuda internacional y los criterios técnicos para la demolición segura y la disposición ecológica de los escombros son respuestas que el país entero exige.

No podemos permitir que el futuro y el plan macroeconómico de reconstrucción de las zonas devastadas queden en manos de la improvisación política de siempre. Por esta razón, considero que la única vía para recuperar la confianza y garantizar un proceso transparente es la designación inmediata, por parte de la Asamblea Nacional, de una Comisión Especial e Independiente para la Evaluación de Causas, Daños y Plan de Reconstrucción. Esta comisión no debe responder a intereses partidistas, sino a la excelencia científica e idoneidad profesional que la gravedad de la situación demanda.

Para que esta propuesta tenga éxito y credibilidad pública, la comisión debe estructurarse bajo un esquema estrictamente técnico, sumando las capacidades de sectores clave de nuestra sociedad civil y el ámbito internacional:

Componente / Sector

Rol y Justificación Técnica

Academia Venezolana

Representantes de las Facultades de Ingeniería y Arquitectura de nuestras universidades autónomas, aportando el aval científico y de investigación indispensable.

Gremios Profesionales

Especialistas designados por el Colegio de Ingenieros de Venezuela (CIV) y el Colegio de Arquitectos, garantizando la experiencia en la práctica profesional y la fiscalización rigurosa de las obras.

Expertos Internacionales

Ingenieros especialistas en sismología, estructuras y gestión de catástrofes provenientes de países aliados que han enviado asistencia humanitaria y técnica.

Sociedad Civil Veedores

Ciudadanos y miembros de las comunidades directamente afectadas, encargados de canalizar y defender las necesidades locales en cada fase del proyecto.

Para salvaguardar la objetividad de este cuerpo técnico, es indispensable aplicar un principio de imparcialidad y no interferencia política. Los representantes gubernamentales y del Poder Ejecutivo deben abstenerse estrictamente de formar parte de esta comisión. El rol del Estado debe limitarse exclusivamente a lo que le corresponde: facilitar los recursos económicos, el acceso a las zonas afectadas y la información pública que los expertos requieran para cumplir sus funciones.

La reconstrucción de nuestras comunidades y la prevención de futuras tragedias no pueden basarse en la improvisación o en la retórica oficial. Venezuela necesita una verdadera "autopsia forense" de la infraestructura colapsada y un plan de desarrollo estructurado por las mentes más brillantes y capacitadas de nuestra academia, nuestros gremios y la comunidad internacional. Esperamos que el parlamento actúe con una celeridad cónsona con la gravedad de la crisis. La reconstrucción del país debe comenzar, antes que nada, por reconstruir la verdad y la transparencia institucional.

 


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