Construir sobre escombros o
reconstruir con la verdad:
la urgencia de una Comisión Independiente
Jesús Elorza
La tierra se movió dos
veces en Venezuela, y al detenerse, no solo nos dejó el peso del dolor y el
silencio de las pérdidas; también desnudó una realidad estructural que ya no
podemos seguir ignorando. En los días posteriores al desastre sismo-ambiental,
mientras el polvo se asentaba, lo que presenciamos no fue la respuesta robusta
de un Estado preparado, sino un profundo y preocupante vacío institucional. La
fase más crítica de la emergencia evidenció una alarmante incapacidad operativa
y un desmantelamiento logístico que terminó delegando, por la fuerza de los
hechos, las labores más urgentes en manos de una sociedad civil desasistida.
Fuimos nosotros, los ciudadanos de a pie, quienes con valentía, pero sin
recursos técnicos, tuvimos que asumir la primera línea de respuesta para
rescatar a nuestros vecinos bajo los escombros.
La tragedia nos ha dejado
sumidos en la incertidumbre, pero el dolor no puede anular nuestra capacidad
crítica. Como ciudadanos, nos enfrentamos hoy a interrogantes legítimas y
urgentes que las autoridades no pueden evadir con discursos o propaganda.
Necesitamos saber con precisión científica por qué colapsaron edificios tanto
recientes como antiguos, y si realmente se respetaron las normas de ingeniería
sismorresistente vigentes en el país. Es imperativo aclarar dónde estaba el
equipamiento oficial en las primeras horas, por qué persiste la opacidad
informativa sobre el número real de víctimas y bajo qué condiciones de dignidad
operan los refugios. Asimismo, la transparencia en la administración de la
ayuda internacional y los criterios técnicos para la demolición segura y la
disposición ecológica de los escombros son respuestas que el país entero exige.
No podemos permitir que
el futuro y el plan macroeconómico de reconstrucción de las zonas devastadas
queden en manos de la improvisación política de siempre. Por esta razón,
considero que la única vía para recuperar la confianza y garantizar un proceso
transparente es la designación inmediata, por parte de la Asamblea Nacional, de
una Comisión Especial e Independiente para la Evaluación de Causas, Daños y
Plan de Reconstrucción. Esta comisión no debe responder a intereses
partidistas, sino a la excelencia científica e idoneidad profesional que la
gravedad de la situación demanda.
Para que esta propuesta
tenga éxito y credibilidad pública, la comisión debe estructurarse bajo un
esquema estrictamente técnico, sumando las capacidades de sectores clave de
nuestra sociedad civil y el ámbito internacional:
|
Componente /
Sector |
Rol y
Justificación Técnica |
|
Academia Venezolana |
Representantes de las
Facultades de Ingeniería y Arquitectura de nuestras universidades autónomas,
aportando el aval científico y de investigación indispensable. |
|
Gremios Profesionales |
Especialistas
designados por el Colegio de Ingenieros de Venezuela (CIV) y el Colegio de
Arquitectos, garantizando la experiencia en la práctica profesional y la
fiscalización rigurosa de las obras. |
|
Expertos
Internacionales |
Ingenieros
especialistas en sismología, estructuras y gestión de catástrofes
provenientes de países aliados que han enviado asistencia humanitaria y
técnica. |
|
Sociedad Civil Veedores |
Ciudadanos y miembros
de las comunidades directamente afectadas, encargados de canalizar y defender
las necesidades locales en cada fase del proyecto. |
Para salvaguardar la
objetividad de este cuerpo técnico, es indispensable aplicar un principio de
imparcialidad y no interferencia política. Los representantes
gubernamentales y del Poder Ejecutivo deben abstenerse estrictamente de formar
parte de esta comisión. El rol del Estado debe limitarse exclusivamente a lo
que le corresponde: facilitar los recursos económicos, el acceso a las zonas afectadas
y la información pública que los expertos requieran para cumplir sus funciones.
La reconstrucción de
nuestras comunidades y la prevención de futuras tragedias no pueden basarse en
la improvisación o en la retórica oficial. Venezuela necesita una verdadera
"autopsia forense" de la infraestructura colapsada y un plan de
desarrollo estructurado por las mentes más brillantes y capacitadas de nuestra
academia, nuestros gremios y la comunidad internacional. Esperamos que el
parlamento actúe con una celeridad cónsona con la gravedad de la crisis. La
reconstrucción del país debe comenzar, antes que nada, por reconstruir la
verdad y la transparencia institucional.
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