sábado, 31 de enero de 2026

 








El Laberinto de la Transición

 Jesús Elorza

El laberinto de la transición en Venezuela representa un complejo desafío multidimensional marcado por la necesidad de desmantelar la estructura chavista, gestionar la influencia militar y superar una profunda crisis política, económica y social. Enfrenta la tensión entre impunidad y justicia, la presión internacional y la búsqueda de un camino democrático tras el punto de inflexión del 28 de julio de 2024,

La caída del régimen de Nicolás Maduro ha dejado al país en un estado de alivio paradójico. Si bien la estructura cupular se ha desmoronado, el aparato de dominación que asfixió a Venezuela durante 27 años sigue enviando señales de vida desde las sombras. La administración de Donald Trump  ha puesto sobre la mesa un esquema de tres etapas: Estabilización, Recuperación y Transición Política. Sin embargo, este diseño padece de un vacío crítico: la ausencia de cronologías.

Sin fechas, el plan no es más que una declaración de intenciones; y en Venezuela, la incertidumbre es el combustible de la desesperanza.

El Gobierno Provisional: ¿Cambio o Gatopardismo?

Actualmente, Venezuela se encuentra bajo un gobierno provisional tutelado externamente, pero con una contradicción interna alarmante: es encabezado por la figura que fungió como vicepresidenta del régimen usurpador. Este "tutelaje" ha generado un híbrido político donde, si bien se limita la cooperación con redes delictivas internacionales, la máquina de represión interna no se detiene.

Las amenazas a la disidencia, la lentitud deliberada en la excarcelación de presos políticos y la vigencia de los "colectivos" demuestran que el sistema de dominación sigue operativo. Por ello, es imperativo transitar de la ambigüedad de Washington a un Plan de Desmantelamiento con objetivos y plazos definidos.

Propuesta: Un Plan de Acción para la Transición Efectiva

Para que la transición sea real y no un simple cambio de guardia, proponemos un eje de tres dimensiones fundamentales que el gobierno provisional debe ejecutar e informar al país:

1. Desarticulación de la Máquina de Represión

El primer paso es el desarme institucional y extrajudicial del antiguo régimen. No puede haber democracia bajo el asedio de grupos paramilitares.

  • Liberación inmediata de todos los presos políticos sin condiciones.
  • Clausura definitiva de centros de detención y tortura conocidos.
  • Desarme total de los "colectivos" y grupos de choque.
  • Restitución de libertades: Garantizar el ejercicio pleno de los medios de comunicación y el derecho a la asociación.

2. Renovación Institucional y Desmilitarización

El Estado no puede ser reconstruido por quienes lo destruyeron. La legitimidad requiere caras nuevas y solvencia moral.

  • Sustitución de Poderes: Nombramiento de nuevos titulares en la Fiscalía General, Defensoría del Pueblo, Contraloría, CNE y Tribunal Supremo de Justicia.
  • Reforma del Alto Mando Militar: Es vital cesar la militarización de la administración pública y retirar a la Fuerza Armada de las actividades económicas empresariales.

3. El Acuerdo de Gobernabilidad

La transición no será breve. Se requiere un pacto de largo aliento que incluya a todo el espectro político.

Fase del Plan

Objetivo Principal

Requisito Crítico

Desmantelamiento

Detener la represión

Supervisión de agentes independientes

Institucionalización

Renovación de Poderes Públicos

Personas de probada solvencia moral

Legitimación

Elecciones Abiertas

Voto de la diáspora y reconocimiento de los resultados electorales del 28 de julio 2025.

 

La Legitimidad Pendiente: El 28 de Julio

El corazón de este plan es el reconocimiento de la soberanía popular. La transición debe conducir, sin excusas, al reconocimiento de los resultados electorales del 28 de julio de 2024. A partir de esa base, se deben convocar elecciones generales para la renovación de la Asamblea Nacional, Gobernaciones y Alcaldías, permitiendo la participación masiva de la diáspora venezolana.

"La participación activa de la sociedad civil es la única garantía de que este tránsito no sea una nueva decepción, sino el camino definitivo hacia la Democracia y la Libertad."

El plan de la administración Trump necesita aterrizar en la realidad venezolana mediante un cronograma auditable. Un gobierno provisional encabezado por una figura del pasado solo será aceptable si se compromete, bajo supervisión independiente, a destruir los cimientos del aparato que los mantuvo en el poder. La transición ha comenzado, pero su éxito depende de que las promesas de enero se conviertan en acciones con fecha de cumplimiento.

Para que un plan de transición deje de ser una lista de deseos y se convierta en una ruta política real, la cronología es el factor que genera confianza en la ciudadanía y presión sobre los actores del gobierno provisional.

Considerando que estamos a principio de febrero de 2026, aquí tienes una propuesta de cronograma táctico para los primeros 100 días del "Plan de Desmantelamiento":

Cronograma de Desmantelamiento y Transición (Primeros 100 días)

Este cronograma busca pasar del "tutelaje" a la soberanía institucional mediante acciones concretas y auditables.

Mes 1: El Mes de la Dignidad y los Derechos Humanos (febrero 2026)

El objetivo es detener la hemorragia de violaciones a los DD.HH. y generar un "choque de confianza".

  • Semana 1: Emisión de un decreto ejecutivo de amnistía total y liberación inmediata de los primeros bloques de presos políticos (civiles y militares).
  • Semana 2: Clausura oficial de los centros de detención clandestinos (el "Helicoide", "La Tumba", etc.) y acceso inmediato a la CIDH y la ONU para inspecciones.
  • Semana 3: Inicio del proceso de desarme y desmovilización de "colectivos". Establecimiento de un corredor legal para la entrega de armas bajo supervisión internacional.
  • Semana 4: Eliminación de los registros de inhabilitaciones políticas y cese de la vigilancia digital/censura en internet.

Mes 2: El Mes de la Limpieza Institucional (marzo 2026)

El objetivo es despolitizar los cargos que deben ser árbitros, no militantes.

  • Semana 5: Instalación de una Comisión Ciudadana Independiente para la selección de candidatos a nuevos magistrados del TSJ y rectores del CNE.
  • Semana 6: Remoción de la cúpula militar vinculada a delitos de lesa humanidad y nombramiento de un Alto Mando Institucional enfocado en la defensa de la Constitución, no de una parcialidad.
  • Semana 7: Auditoría masiva de la Administración Pública para cesar a militares en cargos civiles (ministerios, empresas estatales, aduanas) y su sustitución por técnicos civiles.
  • Semana 8: Renovación de la Fiscalía y la Defensoría del Pueblo con figuras de reconocida trayectoria en derechos humanos.

Mes 3: El Mes de la Apertura y el Reconocimiento (Abril 2026)

El objetivo es preparar el terreno para que la soberanía popular vuelva a las urnas.

  • Semana 9: Publicación del Calendario Electoral Definitivo que incluya la renovación de la Asamblea Nacional, Gobernaciones y Alcaldías para finales de 2026.
  • Semana 10: Apertura de oficinas consulares especiales para la actualización del Registro Electoral en el exterior. Sin el voto de la diáspora, no hay transición completa.
  • Semana 11: Firma del Acuerdo Nacional de Gobernabilidad, un pacto que defina las bases económicas y sociales para los próximos 10 años, firmado por todos los partidos habilitados.
  • Semana 12 (Día 100): Informe público del Gobierno Provisional sobre los avances del plan y transferencia de la supervisión a un consejo de la sociedad civil hasta el día de las elecciones.

Matriz de Seguimiento Ciudadano

Hito Crítico

Fecha Límite

Responsable

Estado de Alerta

Cero Presos Políticos

15 de febrero

Ministerio de Justicia

🔴 Crítico

CNE Independiente

15 de marzo

Asamblea Nacional

🟡 En Proceso

RE en el Exterior

30 de abril

Nuevo CNE

🟢 Pendiente

Un plan sin fechas es como un GPS que te dice "llegarás pronto" mientras das vueltas en círculo. La administración de Trump ha puesto los recursos, pero los venezolanos deben poner el reloj.

 

 

 




 















Venezuela 1992-2026:

Del 4F al 3E

Jesús Elorza

La historia política de Venezuela en las últimas tres décadas puede resumirse como la transición de un asalto violento al poder hacia una estructura de dominación totalitaria que, tras agotar su legitimidad, ha terminado por refugiarse en el fraude y la usurpación.

El 4 de febrero de 1992 representó la tragedia inicial: un intento de golpe de Estado que fracturó la estabilidad democrática. Liderado por el teniente coronel Hugo Chávez, buscaba frenar la crisis de la época, pero terminó sembrando la semilla de la división. Chávez entendió luego que el camino al poder absoluto requería un disfraz: en 1998, bajo la narrativa de la "Tercera Vía", logró captar a una sociedad agotada. Sin embargo, este enfoque no fue más que un caballo de Troya para instaurar la Revolución del Siglo XXI, un modelo que pronto reveló su naturaleza autoritaria.

Cuando el cáncer terminal hizo inevitable el fin de su ciclo, Chávez, en un acto más propio de una monarquía que de una democracia, designó a su sucesor. En su última alocución, el "Rey" señaló a Nicolás Maduro como el heredero del trono bolivariano. Esta fase marcó una debacle económica sin precedentes y una represión a sangre y fuego que forzó el éxodo de millones, transformando la "revolución" en una lucha desesperada por la supervivencia de la cúpula.

El 28 de julio de 2024, envalentonado por el control de las instituciones y por los "mensajes" que decía recibir de su antecesor (el recordado episodio del "pajarito"), Maduro permitió la celebración de elecciones presidenciales el 28 de julio de 2024. Su retórica era de invencibilidad: "La revolución es indetenible". El resultado fue una derrota estrepitosa: Edmundo González Urrutia, respaldado por María Corina Machado, barrió en las urnas. La respuesta del régimen fue la farsa: un anuncio en una "servilleta" del CNE sin actas, consumando una dictadura de facto que secuestró la voluntad popular.

El 3 de enero de 2026 marca el cierre de un círculo vicioso. La captura de Nicolás Maduro bajo cargos de narcotráfico por parte de la administración Trump, mediante la operación "Absolute Resolve", ha desmantelado la narrativa del "presidente obrero" para reducirlo a lo que las cortes internacionales señalaban: el líder de una estructura criminal.

Sin embargo, la solución impuesta por Washington ha resultado ser una paradoja amarga: la designación de Delcy Rodríguez como presidenta interina bajo el ala de la nueva autoridad norteamericana. Al mantener la estructura madurista pero sin Maduro, se intenta una "estabilidad" que ignora al Presidente Electo, Edmundo González. Es el triunfo del pragmatismo petrolero sobre la soberanía popular. Con figuras como Marco Rubio supervisando la transición, Venezuela pasa de ser una dictadura autárquica a un protectorado administrativo donde la oposición democrática ha sido, hasta ahora, un convidado de piedra.

No deja de ser una ironía digna de una comedia negra el ver la gimnasia mental de los "revolucionarios de café" y los jerarcas que aún quedan. Tras 25 años rompiéndose las cuerdas vocales gritando "¡Yankee go home!", quemando banderas y culpando al "imperio" hasta de la falta de lluvia, hoy los vemos practicando su inglés de urgencia. Con la captura de su líder y el ascenso de Delcy bajo la bendición de Trump, la consigna ha sufrido una metamorfosis mágica: ahora es "¡Yankee Welcome!" (o al menos, "Yankee, stay and pay").

Parece que el "olor a azufre" que sentía Chávez en la ONU se ha transformado en el dulce aroma del crudo negociado en Houston. Los mismos que prometían "rodilla en tierra" contra el invasor, hoy parecen estar haciendo fila para que el Secretario de Guerra les asigne una oficina en la nueva "transición tutelada".

Como bien señaló Karl Marx: "La historia se repite, primero como tragedia y después como farsa". El 4 de febrero de 1992 fue la tragedia de una bota militar; el 3 de enero de 2026 es la farsa de una transición donde el verdugo se pone la banda presidencial con el permiso del sheriff, mientras el pueblo que votó el 28-J sigue esperando que su voluntad sea, finalmente, respetada.

 





domingo, 25 de enero de 2026

 








La Crisis Terminal de la Universidad Venezolana

 Jesús Elorza

La crisis del sector universitario en Venezuela es un problema estructural, multidimensional y sistémico, que no solo refleja, sino que agrava la crisis institucional, económica y social del país. La educación superior, motor histórico de la movilidad social, se encuentra en un estado de emergencia terminal debido a una política deliberada de asfixia presupuestaria, control político y éxodo masivo de su capital humano.

1. La Asfixia Financiera

La dimensión económica es el núcleo del colapso. Las universidades públicas autónomas operan con presupuestos anuales que cubren, en el mejor de los casos, menos del 10% de sus necesidades operacionales.

  • Salarios de Hambre: Los sueldos del personal docente, de investigación, administrativo y obrero se encuentran en niveles de pobreza extrema, equivalentes a pocos dólares al mes. Esto ha provocado la fuga de talentos más grande de la historia del país.
  • Paralización de Servicios: La crisis ha llevado al colapso de servicios básicos: seguros de HCM inexistentes, paralización del servicio de comedor, del transporte estudiantil, y la desaparición total de fondos para investigación.

2. La Diáspora Académica y la Ruina del Conocimiento

La precariedad ha generado la Diáspora Académica. Miles de profesores e investigadores altamente calificados han emigrado, dejando cátedras vacantes (cubiertas por  personal sin credenciales), lo cual deteriora la calidad de la enseñanza, reduce las horas de laboratorio y afecta gravemente la investigación científica.

El resultado es una pérdida de generación de relevo a corto y mediano plazo, ya que las condiciones precarias desincentivan a los jóvenes profesionales a incorporarse a la carrera académica.

3. Abandono Físico y Violación de la Autonomía

  • Deterioro Físico: El déficit presupuestario crónico ha llevado a la ruina de las instalaciones físicas. Aulas, laboratorios y bibliotecas están deteriorados y sin equipos actualizados. La falta de vigilancia ha convertido a los campus en blancos fáciles para la delincuencia organizada, sufriendo constantes robos y desmantelamiento de activos.
  • Ataque Institucional: El gobierno mantiene una política de intervención e injerencia constante, violando la Autonomía Universitaria consagrada en la Constitución. Esto se evidencia en la judicialización de elecciones por parte del Tribunal Supremo de Justicia (TSJ), buscando manipular la renovación de autoridades legítimas.

4. La Criminalización de la Crítica y la Persecución

El gobierno busca activamente socavar la capacidad crítica de las universidades a través de la persecución política, la ideologización de contenidos y la limitación del debate plural. La violación de la libertad de cátedra ha sido sistemática:

  • Líderes Estudiantiles Perseguidos: Líderes como Lorent Saleh (ULA/USM) y Sairam Rivas (UCV) fueron encarcelados y acusados de delitos como asociación para delinquir, convirtiéndose en símbolos de la criminalización de la protesta universitaria.
  • Profesores Silenciados: El profesor Santiago Guevara (UC) fue detenido y acusado de "traición a la patria" por sus análisis económicos críticos. 
  •  El caso del profesor Javier Tarazona (UPEL) es emblemático. Detenido en 2021 y acusado de "terrorismo" y "traición a la patria" por su labor como activista de DD. HH. y sus denuncias sobre la frontera. De igual manera, el profesor Roberto Campero (UPEL) sufrió un violento allanamiento de su vivienda en 2025. Estos casos demuestran que la persecución se extiende a cualquier académico que ejerza su libertad de expresión y pensamiento crítico.
  • Juan Pablo Guanipa, quien es profesor universitario de la Facultad de Ciencias Jurídicas y Políticas, y de Eduardo Labrador, quien es profesor de la Facultad de Ciencias Económicas y Sociales de la Universidad del Zulia (LUZ)
  • Perkins Rocha, abogado de profesión especializado en derecho público, administrativo y procesal constitucional. Ha sido profesor tanto de pregrado y posgrado de la Universidad Católica Andrés Bello (UCAB). El 27 de agosto de 2024, pocas semanas después de las elecciones presidenciales, fue detenido por fuerzas de seguridad sin una orden de captura.

La crisis universitaria no es un problema aislado; es un freno directo al futuro de Venezuela. Sin universidades fuertes, autónomas y bien financiadas, es imposible generar el capital humano y la innovación necesarios para la reconstrucción social y económica del país.

 


jueves, 22 de enero de 2026







                            


                       M A N I F I E S T O

Hoy, 23 de enero, fecha emblemática para las aspiraciones democráticas de los venezolanos, los atletas, entrenadores, profesores, médicos, empleados y obreros del sector deportivo agrupados en Gente del Deporte nos dirigimos al país ante la crítica situación nacional para expresar nuestra posición sobre el rumbo que debe tomar la nación.

​Para nosotros, la única vía real para superar esta crisis crónica consiste en avanzar con firmeza hacia una transición constitucional y democrática, fundamentada en la soberanía popular y acompañada de un plan económico que rescate la productividad nacional y genere bienestar para las grandes mayorías.

​Dicha apertura democrática requiere, de forma inmediata, la liberación plena de todos los presos políticos y la garantía de vigencia plena de la Constitución de la República. No puede haber reconciliación nacional, paz ni un desarrollo sano del país mientras se encarcele a ciudadanos por su postura política, por ejercer su derecho a la libre expresión o por defender pacíficamente derechos laborales y sociales. Según organizaciones que defensoras los Derechos Humanos que monitorean estos casos, aún existen más de 700 personas injustamente encarceladas.

​No se puede seguir sometiendo a la nación a un proceso lento e indefinido de excarcelaciones que solo promueve la angustia, como se evidencia en las desgarradoras y valientes escenas de los familiares en Zona 7 y otros centros de reclusión. Ante esto, el pueblo de Venezuela debe unirse en un clamor efectivo por la libertad plena.

​En el ámbito económico y social, la urgencia para remontar la crisis exige un aumento general de salarios, el fin de la nefasta política de bonificaciones y el desarrollo de un plan de emergencia para abordar las graves deficiencias en salud, educación, servicios e infraestructura. No se puede someter a los trabajadores a la pobreza y pretender, al mismo tiempo, lograr estabilidad y paz.

​Todos los actores políticos, nacionales y extranjeros —empezando por quienes encabezan el Ejecutivo Nacional— deben entender que el pueblo venezolano ni soporta ni merece vivir en esta eterna precariedad. El pueblo exige democracia, paz y bienestar; asimismo, aspira a que los recursos nacionales sean administrados por venezolanos en un entorno transparente.

​Hacemos un llamado a los trabajadores y a todo el pueblo a asumir activamente las riendas de nuestro destino, confluyendo en lo que realmente nos une: el bienestar común, la soberanía popular y el amor a nuestra tierra, por encima de los intereses de élites gobernantes que usurpan y usufructúan el poder para su propio beneficio.

​Que este 23 de enero sirva para reivindicar nuestro sentido de democracia y el papel protagónico del pueblo en la construcción de su propio futuro. 

Por un Deporte Mejor en una Sociedad Mejor

 


 








                            ¡Ábrete, Sésamo!

Una versión 'actualizada' de Alí Babá para no dormir

Jesús Elorza

Era una noche como cualquier otra en la República Bolivariana del Insomnio. El papá de Jaimito, con la paciencia de un santo (o de alguien que lleva 20 años haciendo cola), intentaba dormir a su retoño con un clásico: «Alí Babá y los cuarenta ladrones». Ya saben, la historia del leñador humilde, la cueva mágica, el hermano codicioso y la esclava astuta. Un cuento árabe de Las mil y una noches, perfecto para... bueno, para dormir a cualquiera que no viva en Venezuela.

Pero Jaimito, que de tonto no tiene un pelo y que probablemente ve más noticias que caricaturas, tenía los ojos como dos platos. "¿Ali Babá, papá? ¡Eso ya no asusta a nadie! Cuéntame uno de verdad, uno que se parezca a lo que pasa aquí desde el 3 de enero".

El padre, tragando saliva y pensando en cómo explicar la hiperinflación con metáforas de tesoros, aceptó el reto. "Está bien, hijo. Prepárate para la versión 2.0: 'Las cuatro mil quinientas noches (y contando)'".

"Érase una vez, en un país muy, muy lejano (bueno, no tanto), un gobernante llamado Áli-Mad-Uro. Este señor llevaba 26 años en el poder, de los cuales los últimos 13 se los había pasado 'gobernando' a pesar de haber perdido las elecciones de forma aplastante. Pero claro, como en este cuento la magia es diferente, ¡pum! Ganó gracias a unos resultados electorales anotados en una servilleta de cafetería".

"Áli-Mad-Uro, que había heredado el trono de su 'Comandante Eterno' en una sucesión más monárquica que la de la Reina Isabel II, tenía el control absoluto de la Gran Cueva del Tesoro. Y no era cualquier cueva, ¡qué va! Ahí adentro había de todo: petróleo a borbotones, minas de oro, diamantes, coltán, uranio, y hasta unas 'tierras raras' que suenan a nombre de banda de rock, pero que valen un dineral. Ah, y por supuesto, la joya de la corona: el negocio multimillonario del 'polvito mágico' que no es precisamente para hornear pasteles".

El Reparto del Botín y el 'Ábrete Sésamo' Corporativo

"Para manejar semejante emporio, Áli tenía a su mano derecha (y a veces la izquierda, y las dos piernas), el inefable Cassim-Cabello. Este personaje se encargaba de la 'seguridad' de la cueva, dirigiendo a las milicias, los colectivos, las comunas y cualquier grupo con ganas de 'defender la patria' (y llevarse su tajada). La contraseña para entrar y salir de la cueva, 'Ábrete Sésamo' y 'Ciérrate Sésamo', la usaban más que la puerta giratoria de un banco. Entraban, sacaban billones de dólares de los negocios turbios y de los impuestos de los pobres ciudadanos, y luego usaban una partecita para comprar las famosas bolsas CLAP, que a veces traían más gorgojos que arroz, pero bueno, algo es algo".

"El control era total: alcaldías, gobernaciones, ministerios... todo era propiedad privada del 'Reinado de Áli y Cassim'. ¡Una maravilla de la eficiencia... para sus bolsillos!".

El Giro de Guion: ¡Sálvese Quien Pueda!

"Pero, querido Jaimito, hasta en los cuentos de ladrones hay traiciones. Resulta que el 28 de julio de 2024, Ali se quitó la careta de 'presidente democrático' y dijo: '¡A la porra, soy dictador y punto!'. Y ahí fue cuando la cosa se puso interesante. Dentro de su propio reinado, se armó una conspiración liderada por dos personajes de cuidado: la siniestra Morgina Ramírez y su hermano, Mustafá-el-mercader. Estos dos, que de tontos no tenían nada, vieron que el barco se hundía y decidieron que era mejor negociar con el 'enemigo' antes de ahogarse".

"Y llegó el día que nadie esperaba (o que todos esperaban, depende a quién le preguntes). El malvado 'Imperio Norteamericano' ordenó la captura y extradición de Áli-Mad-Uro. ¿Y qué hicieron Morgina y Mustafá? ¡Pues lo que haría cualquier buen villano de opereta! Entregaron a Áli en bandeja de plata a cambio de inmunidad para ellos y su combo. Y para demostrar su nueva 'lealtad', cambiaron la consigna revolucionaria de un día para otro":

¡De "YANKEE GO HOME" pasaron a "YANKEE, ¡BIENVENIDO A TU CASA, MI PANA!"!

Moraleja: El Cuento de Nunca Acabar

"Y así, hijo mío, esta historia no tiene fin. Todavía estamos esperando que reconozcan al presidente que sí ganó el 28 de julio, que liberen a los presos políticos (que son más que los ladrones de la cueva), que arreglen los hospitales, las escuelas, que haya comida de verdad y que los trabajadores ganen un sueldo decente".

El padre terminó el cuento, agotado de tanta "magia". Jaimito, con los ojos más abiertos que nunca, se quedó pensando un momento y soltó la frase lapidaria:

"Gracias, papá. Ahora entiendo por qué mis amigos dicen que 'Se llevaron a Alí, pero dejaron a los 40 ladrones... y ahora son panas del Imperio'".

Y colorín colorado, este cuento... lamentablemente, no se ha acabado. ¡A dormir, Jaimito, que mañana hay que hacer cola para la gasolina!

 


martes, 20 de enero de 2026

 










El Voto contra la Bota: 1958 y 2024

El Ciclo de la Libertad Venezolana

Jesús Elorza

Venezuela se encuentra hoy en un vórtice histórico donde el pasado y el presente se miran fijamente. Existen fechas que definen el alma de una nación, y el 23 de enero de 1958 ha sido, por décadas, el faro de la libertad venezolana. Sin embargo, los eventos que rodearon al 28 julio de 2024 han generado un nuevo hito: la mayor movilización democrática del siglo XXI enfrentada a la respuesta más autoritaria de nuestra historia republicana reciente.

Comparar estos dos momentos no es un ejercicio de nostalgia, sino una necesidad política para comprender cómo la voluntad popular, expresada con una fuerza arrolladora en las urnas, se enfrenta hoy a un régimen que ha decidido transitar el camino definitivo de la dictadura al desconocer la soberanía del voto. Si bien han pasado 66 años, el paralelismo es asombroso. En ambos casos, el detonante no fue solo la crisis económica o la represión, sino el quiebre de la legitimidad a través del fraude electoral.

La caída de Marcos Pérez Jiménez en 1958 no fue un evento fortuito. El detonante inmediato fue el fraude cometido en diciembre de 1957, cuando el dictador intentó legitimarse mediante un "plebiscito" viciado que pretendía perpetuarlo en el poder.

 Aquel fraude fue la gota que colmó el vaso de la paciencia nacional. La sociedad civil, organizada en la Junta Patriótica, y un sector de las Fuerzas Armadas entendieron que el régimen había perdido toda base de sustentación moral.

Y el desenlace fue que, el 23 de enero, el pueblo en la calle y el sonar de las sirenas marcaron el fin de la hegemonía militarista. La democracia no solo "retomó su lugar", sino que nació con un pacto de unidad nacional que garantizó décadas de estabilidad.

Sesenta y seis años después, Venezuela volvió a una encrucijada similar. El proceso electoral del 28 de julio de 2024 no fue una elección ordinaria; fue, en esencia, el plebiscito que el pueblo venezolano le impuso a Nicolás Maduro. A diferencia de 1958, donde la resistencia era clandestina, en 2024 la resistencia fue electoral y masiva. A pesar de las inhabilitaciones, la persecución y el ventajismo descarado, la ciudadanía acudió a las urnas con una determinación que dejó sin argumentos al aparato de control social. Los resultados, respaldados por las actas recolectadas por la propia ciudadanía, mostraron una victoria contundente de la opción democrática liderada por Edmundo González Urrutia y María Corina Machado. El desconocimiento de los resultados por parte del CNE y la posterior ratificación "judicial" del TSJ —sin mostrar las actas de escrutinio— constituye el equivalente moderno al plebiscito de Pérez Jiménez. Es el momento exacto en que un gobierno deja de ser "cuestionable" para ser, ante los ojos del mundo y de su pueblo, una dictadura abierta.

La gran lección del 23 de enero 1958 es que el desconocimiento de la voluntad popular es el principio del fin de cualquier tiranía. En 2024, Venezuela ha demostrado que posee una reserva moral y democrática inagotable. El camino de la dictadura que hoy transita Maduro es un callejón sin salida; la historia nos enseña que, tarde o temprano, la soberanía nacional siempre reclama su trono.

El desconocimiento de los resultados no es una muestra de fuerza, sino de debilidad extrema. Un gobierno que necesita esconder las actas es un gobierno que sabe que ya no representa a la nación. El 23 de enero nos enseñó que el final de la tiranía es inevitable cuando la unidad es inquebrantable.

Venezuela ha demostrado que posee una reserva moral y democrática inagotable. El camino de la dictadura es un callejón sin salida; la historia nos enseña que, tarde o temprano, la soberanía nacional siempre reclama su trono.

 

 

 

 


viernes, 9 de enero de 2026

 








El Magisterio Venezolano

 Entre el Hambre Inducida y la Resistencia Democrática

 Jesús Elorza

La crisis que atraviesa el sector educativo en Venezuela ha dejado de ser una simple consecuencia del deterioro económico para convertirse en una política de Estado basada en la burla y el control. Hoy, el maestro venezolano no solo lucha contra la hiperinflación; lucha contra un sistema que pretende canjear su dignidad profesional por una ideología de supervivencia.

1. La Anatomía de la Burla: El Salario de la Indigencia

El dato es demoledor: el salario mínimo en Venezuela se mantiene congelado desde 2022 en 130 bolívares. Al cierre de 2025, esta cifra equivale a la humillante suma de 0,5 dólares mensuales. Mientras el costo de la canasta alimentaria sobrepasa los 500 dólares, el Estado responde con un "bono especial" de 12,50 bolívares, un monto que no alcanza siquiera para un pasaje de transporte público.

Esta "bonomanía" es una burla sarcástica que cumple un objetivo perverso:

  • Evasión de responsabilidad: Al no "salarizar" los bonos, el Estado borra de un plumazo los pasivos laborales, las vacaciones y las prestaciones.
  • Control social: Transforma el derecho al salario en una dádiva discrecional del gobernante.
  • Pauperización extrema: Arroja al docente a la economía informal o al éxodo, vaciando las aulas de personal calificado.

2. Infraestructura en Ruinas y Deserción Planificada

La crisis es multidimensional. A los salarios de hambre se suma el colapso físico de los planteles. La propaganda oficial intenta ocultar la realidad con "pintura fresca", pero el interior de las escuelas narra otra historia: falta de agua, electricidad intermitente y comedores que solo existen en el papel.

Las consecuencias son devastadoras para el futuro del país:

  • Éxodo de saberes: La escasez masiva de docentes en áreas críticas (matemáticas, física, química) es una herida mortal para la formación científica de las nuevas generaciones.
  • Generación de relevo inexistente: La docencia ha dejado de ser una carrera atractiva; estudiar educación hoy se percibe como un voto de pobreza extrema.
  • Deserción escolar por hambre: Los niños no abandonan la escuela por falta de interés, sino por falta de nutrientes. Una escuela que no alimenta no educa.

3. El Sistema Bolivariano: ¿Formación o Doctrina?

Frente a este vacío pedagógico, el Estado intenta imponer el Sistema Educativo Bolivariano. Bajo el velo de valores éticos, se esconde un mecanismo de formación ideológica diseñado para consolidar el Pensamiento Único. El objetivo es claro: formar ciudadanos sumisos al modelo del "Socialismo del Siglo XXI", donde fuera de la revolución no existe derecho alguno.

Aquí es donde la burla gubernamental se torna peligrosa, pues busca transformar el aula de clases en un cuartel de adoctrinamiento, cercenando la capacidad crítica del estudiante.

4. ¿Qué hacer? La Ruta de la Dignidad Democrática

Ante la interrogante de qué hacer frente a este asedio, la respuesta no puede ser solo gremial, sino social y colectiva. Padres, representantes, maestros y estudiantes deben unirse en una lucha democrática que trascienda la exigencia económica.

La verdadera alternativa es el establecimiento de un Sistema Educativo Democrático, caracterizado por:

  • Participación activa: Rescatar las asambleas y la elección de representantes legítimos.
  • Pensamiento Crítico: Fomentar la tolerancia, el diálogo y el debate de ideas frente a la imposición del dogma.
  • Autonomía y Respeto: Promover un ambiente de corresponsabilidad donde se resuelvan los conflictos pacíficamente y se respete la autonomía progresiva del niño y el adolescente.

Conclusión: El Verdadero Dilema

Venezuela se encuentra en una encrucijada educativa. La burla del gobierno, expresada, en este nuevo año, en sueldos por debajo del medio dólar mensual y bonos ridículos, es la herramienta de una estructura que busca el control absoluto. Por ello, el debate hoy no es simplemente técnico o pedagógico. Como bien se plantea en el seno del sector educativo: el verdadero dilema no es Pensamiento Único versus Pensamiento Crítico, sino Democracia versus Dictadura. El rescate del maestro es, en esencia, el rescate de la libertad misma.