SALARIOS DIGNOS YA
Jesús
Elorza
El llamado al paro nacional
para el pasado 22 de abril no fue un hecho aislado, sino la respuesta necesaria
de la comunidad universitaria ante la política de asfixia sistemática que el
Ejecutivo Nacional ha mantenido contra las casas de estudio autónomas y
experimentales durante más de dos décadas, alcanzando niveles de inviabilidad
absoluta en el primer cuatrimestre de 2026.
Entre
las razones de carácter económico y salarial que motivaron la acción gremial
unitaria de obreros, empleados, estudiantes y profesores, podemos citar entre
otras a:
- Pulverización del Salario (Art. 91
CRBV): El personal docente, administrativo
y obrero percibe ingresos que han caído por debajo del umbral de la
pobreza extrema. Con un salario mínimo que representa apenas $0.27 USD
mensuales frente a una canasta básica que supera los $700 USD, la
labor universitaria se ha convertido en una actividad de pérdida
financiera para el trabajador.
- Congelación de Escalas y Beneficios:
El desconocimiento de las actas convenio y la imposición de tablas
salariales aplanadas por parte de la ONAPRE han eliminado el reconocimiento
a la meritocracia, la antigüedad y el nivel académico (Doctorados y
Maestrías).
- Destrucción de la Previsión Social:
La falta de aportes patronales ha quebrado las Cajas de Ahorro y los
Institutos de Previsión Social (IPP). Hoy, un profesor universitario no
cuenta con seguro HCM, servicios funerarios ni cobertura ante enfermedades
crónicas.
- Presupuestos de Exterminio:
El Estado asigna menos del 5% del presupuesto real requerido para
el funcionamiento básico. Esto se traduce en laboratorios cerrados, bibliotecas
desactualizadas y edificios en riesgo estructural.
- Inoperatividad de Servicios
Estudiantiles: El comedor universitario es
inexistente en el 90% de las facultades, y las rutas de transporte están
paralizadas por falta de repuestos y combustible. Esto ha forzado una
deserción estudiantil superior al 60% en los últimos tres años.
- Crisis de Servicios Públicos:
Los cortes eléctricos arbitrarios de Corpoelec y la falta de agua impiden
el desarrollo de la investigación científica y la docencia presencial o
virtual.
- Omisión Legislativa y Judicial:
El TSJ mantiene un silencio cómplice ante las demandas introducidas por el
sector universitario (como la del pasado 2 de febrero). La falta de
respuesta judicial ante la violación del Artículo 91 de la Constitución
deja a los universitarios en un estado de indefensión absoluta.
- Violación de la Autonomía:
El intento de imponer una "Constituyente Laboral" que pretende
eliminar las prestaciones sociales y los derechos adquiridos es el ataque
más grave contra la Ley de Universidades en la historia contemporánea.
- Designaciones Irregulares:
La farsa en el nombramiento de autoridades del Poder Ciudadano (Fiscalía y
Defensoría) garantiza que no existan instituciones independientes donde
denunciar el saqueo del patrimonio universitario.
En
el siguiente Cuadro Comparativo podemos observar la magnitud de la crisis
universitaria:
|
Indicador |
Situación Marzo
2022 |
Situación Abril
2026 |
|
Salario Mínimo (USD) |
$5.35 |
$0.27 |
|
Costo Canasta Básica |
$370 (aprox) |
$700+ |
|
Cobertura HCM |
Limitada |
Inexistente |
|
Presupuesto Ejecutado |
< 10% del solicitado |
< 2% del solicitado |
Como respuesta para poder
superar esta crítica situación la Inter Gremial Sindical Universitaria exige
- Indexación Salarial Real
basada en el costo de la canasta básica (Art. 91).
- Restitución de los Presupuestos
Universitarios para investigación y mantenimiento.
- Respeto a la Autonomía Universitaria
y cese del acoso a las dirigencias gremiales.
- Respuesta Inmediata del TSJ
ante la demanda por omisión inconstitucional introducida en febrero.
- Garantías de seguridad social
integral que protejan al docente y a su
familia, eliminando la angustia de la supervivencia que hoy motiva la
migración.
El Estado no solo está
dejando de pagar salarios, sino que está permitiendo el desmantelamiento del patrimonio
intelectual de la nación. La crisis salarial y la asfixia institucional han
provocado el fenómeno migratorio académico más severo de la historia de América
Latina. Este "exilio forzado" de nuestros docentes investigadores no
es una cifra estadística, es un daño estructural de largo alcance. La
universidad puede sobrevivir a edificios deteriorados, pero no puede sobrevivir
a la ausencia de sus mentes brillantes. Un aula vacía de profesores es un país
sin futuro
El paro del 22 de abril
no fue solo una lucha por salarios; es una defensa de la libertad de
pensamiento y del futuro científico del país.
Sin universidad no hay
nación. Por la dignidad de quienes enseñan y el futuro de quienes aprenden. Con
fuerza, los sectores de la comunidad universitaria, centraron sus reclamos en
la consigna:
Luchamos por un Salario Digno, Democracia y
Libertad