4º Lugar
FRACASO CENTROAMERICANO
Jesús Elorza
Al finalizar los XXV
Juegos Deportivos Centroamericanos y del Caribe, celebrados en Santo Domingo-Republica
Dominicana nuevamente quedó en evidencia el progresivo retroceso que, en
materia de resultados ha tenido nuestro deporte en el ciclo olímpico de
competencias. En esta oportunidad logramos obtener 49 medallas de oro que nos
condenan seguir estancado, como en los últimos 12 años (2014-2026), en el 4º
lugar. Pero, lejos de emocionarnos, al comparar este resultado con el histórico
medallero que hemos obtenido en el circuito centroamericano desde el año 2010
hasta la fecha, podemos darnos cuenta de cuan profundo, sistemático y
progresivo es la indetenible caída de nuestro deporte:
-En La edición número XXI
de los juegos celebrados en Mayagüez-Puerto Rico en el año 2010 la cosecha de medallas de oro fue de 114 lo que permitió que
ocupáramos el segundo lugar en la tabla final de posiciones.
-Cuatro años más tarde 2014 en los XXII juegos realizados en
la ciudad mejicana de Veracruz el resultado en términos de medallas de oro fue
todo lo contrario al obtener solo 56
medallas y quedar relegados al cuarto lugar en el cuadro final.
-En el 2018, en el marco de la edición número XXIII de los juegos,
celebrados en Barranquilla Colombia, continuó el retroceso al obtener solo 34 medallas de oro y quedar relegado
nuevamente al cuarto lugar en la tabla final de posiciones.
-En El
Salvador 2023, se reafirma la progresiva y sostenida caída del deporte
venezolano al observar que solo logramos
32 medallas de oro y mantenernos estancados en un cuarto lugar.
-Ahora, en República Dominicana 2026, se
manifiesta una vez más “el fracaso
centroamericano” al quedar en
evidencia que solo alcanzamos 49
medallas de oro y quedar nuevamente, como en los últimos 12 años, sin poder
avanzar, del cuarto lugar detrás de México, Colombia y Cuba y con Republica
Dominicana pisándonos los talones con 46 medallas de oro.
A esta negativa y
preocupante situación de crisis permanente que rodea al deporte venezolano hay
que agregarle los resultados frente a Colombia. País este, que desde hace más
de una década nos desplazó de los primeros lugares en los Juegos Bolivarianos y
Centroamericanos, Panamericanos y Olímpicos. Situación que se reafirma en los
juegos de El Salvador al obtener Colombia
91 medallas de Oro y Venezuela 49
medallas…¡¡¡ casi duplicándonos en el número de preseas doradas!!!.
A pesar de haberse
mantenido por parte de los atletas, entrenadores y dirigentes una denuncia
permanente de la crisis en la cual está sumido el deporte venezolano, el
régimen se hace el oído sordo frente a los reclamos y persiste en sus políticas
de solo presentar consignas de corte demagógico (Generación de Oro-Somos
Potencia) sin ningún soporte programático y la consolidación de un sistema de
corrupción que solo ha permitido el enriquecimiento ilícito y el despilfarro de
los dineros públicos asignados al sector deportivo.
Muchos factores inciden
en el estancamiento de nuestro deporte. El más fundamental, es el que tiene que
ver con la preparación o entrenamiento de nuestros atletas. Allí, es importante
destacar, la irresponsabilidad de haber suspendido en el año 2013 la
celebración de los Juegos Deportivos Nacionales, lo que se tradujo en no poder
tener de manera sistemática los relevos necesarios para ir atendiendo los
distintos ciclos olímpicos. El abandono de las instalaciones deportivas nos ha
dejado sin centros de entrenamiento que reúnan condiciones adecuadas para ello.
El derroche y desaparición de los dineros del Fondo Nacional del Deporte. La
incertidumbre con respecto a los Programas Operativos Anuales, hace que el
trabajo del sector federado permanezca en una total incertidumbre y las
autoridades solo se preocupan por violentar la autonomía del sector para controlar
los procesos electorales y someter a los organismos directivos a jugar un papel
de sumisión absoluta frente a ellos. Las becas de hambre asignada a los
atletas, la falta de comedores, la inseguridad social por la falta de seguros
HCM para los atletas y entrenadores, el engaño permanente con la asignación y
pago de los viáticos, la inseguridad laboral de los entrenadores con salarios
de hambre, la apropiación indebida de los aportes a su Caja de Ahorro y el no
reconocimiento de sus derechos contractuales. La no homologación y pago de los
pasivos laborales de los pensionados y jubilados del Instituto Nacional de
Deporte y la contratación de “entrenadores” cubanos.
La diáspora de atletas y entrenadores, generada por
la crisis que vive el país dese hace más de dos décadas, es otro de los
factores que hoy afectan negativamente al deporte. Varios atletas y
entrenadores que, han emigrado hoy entrenan y representan a otros países como
Chile, Colombia, España, Ecuador y Perú. La solicitud
irresponsable de sedes de eventos deportivos internacionales con el solo
propósito de continuar con la malversación de los recursos económicos
destinados para tal fin: El ejemplo más nefasto y corrupto “Los Juegos del
ALBA”
Ahora
bien, es importante señalar que la responsabilidad absoluta del desastre
deportivo venezolano recae sobre los hombros de quienes han tenido la
conducción del mismo (Ministerio del Deporte-Instituto Nacional de Deporte y
Comité Olímpico Venezolano) que solo han demostrado, además de su incapacidad,
un desempeño marcado por la corrupción. La indetenible y progresiva caída
de los resultados deportivos pone de manifiesto el fracaso de la revolución del
siglo XXI y la necesidad imperiosa de un cambio de gobierno para avanzar hacia
el logro de Un Deporte Mejor en Una Sociedad Mejor.
A
nuestros atletas y entrenadores el orgulloso reconocimiento por su sostenido
esfuerzo que a pesar de las dificultades generadas por la ineptitud de las
corruptas autoridades deportivas han logrado defender nuestros colores patrios
en los eventos deportivos internacionales.