POLITICA Y DEPORTE
TRATA SOBRE TEMAS DEL ACONTECER POLITICO Y DEPORTIVO EN VENEZUELA Y EL MUNDO.
viernes, 16 de octubre de 2026
viernes, 9 de octubre de 2026
- El Emperador Americano: Magnate y soberano con peinado inamovible y traje impecable.
- El Capitán General Rubio: Enviado imperial de mirada severa, carpeta bajo el brazo y diplomacia implacable.
- La Presidenta Usurpadora (exvicepresidenta): Ataviada con banda presidencial improvisada.
- Su Combo (Coro de Diputados): Asistentes con chalecos rojos descoloridos y aplaudidores automáticos.
viernes, 2 de octubre de 2026
“Si a San Juan le toca el bono,
la ministra Sanjuán
no se lo da”
Jesús Elorza
A una sola voz, obreros,
empleados y profesores —tanto activos como jubilados— entonan en los pasillos
universitarios una frase que trasciende la devoción popular del cada 24 de
junio para convertirse en un reclamo categórico de dignidad. El tradicional
lema popular reverbera hoy con un sesgo amargo y desgarrador para retratar la
política salarial y de exclusión impuesta por la Ministra de Educación
Superior, Ana María Sanjuán.
La comunidad
universitaria, articulada a través de sus autoridades académicas y
representaciones gremiales, ha alzado la voz para denunciar el atropello y la
discriminación sistemática que ejerce el Ministerio de Educación Universitaria.
El foco del conflicto se centra en la negativa del Ejecutivo a cancelar el
“Bono de Responsabilidad Académica” (anteriormente denominado “Bono de
Responsabilidad Profesional”) a la totalidad del personal docente,
administrativo y obrero de las Universidades, extendiendo la afectación tanto a
trabajadores activos como a jubilados.
Los hechos que sustentan
esta grave denuncia revelan un patrón de desmantelamiento institucional. En
primer lugar, la asignación de este beneficio obedece a una decisión unilateral
del Ejecutivo Nacional, adoptada a espaldas de las instituciones superiores y
sin consulta alguna con las autoridades universitarias. El pago ha sido
procesado mediante la data del Sistema Patria, despojando a la universidad de
sus competencias históricas de control y gestión de nómina. Aunque la institución
elabora y envía rigurosamente las maquetas para el procesamiento de los
salarios y el bono de alimentación, no tiene participación ni fiscalización
sobre la entrega de bonificaciones adicionales. Se desconocen los criterios
técnicos aplicados, los montos definitivos y la lista real de beneficiarios.
Esta
discrecionalidad se agrava con la ausencia de canales formales de comunicación.
El Ministerio ha sustituido las vías institucionales y resoluciones oficiales
por la difusión informal de flyers digitales. En la práctica, el bono ha
sido entregado de manera excluyente, opaca y caótica, sumiendo a las familias
universitarias en la incertidumbre y profundizando los niveles de pobreza
extrema a los que ha sido sometido el sector.
No existen fundamentos
legales, contractuales, económicos ni sociales que justifiquen la exclusión del
personal jubilado de estas bonificaciones. La actuación ministerial quiebra
flagrantemente los principios constitutivos de igualdad, no discriminación y
progresividad de los derechos laborales consagrados en las leyes venezolanas. Para colmo de la arbitrariedad, la gestión
ministerial ha introducido un sesgo de discriminación interinstitucional al
limitar el pago efectivo de dicho bono a los profesores de la Universidad
Central de Venezuela (UCV), dejando desamparados a los trabajadores del resto
de las casas de estudio del país.
Ante la ola de reclamos,
la respuesta de la cartera ministerial ha sido evadir su responsabilidad,
argumentando falsamente que la omisión en el pago responde al supuesto
incumplimiento de las universidades en la entrega de sus nóminas. Cabe preguntarse con indignación: ¿Cómo se
le pretende decir al país que un ministerio ignora la nómina de las
universidades bajo su tutela? ¿Se ejercen responsabilidades de Estado sin
conocer a los trabajadores que integran el sector?
Frente a este descalabro
laboral y administrativo, la respuesta ministerial ha pretendido desviar la
atención planteando la reforma de la Ley de Universidades. La contestación de
la comunidad universitaria ha sido inmediata y contundente: lo urgente y
prioritario es frenar la violación sistemática de los derechos laborales,
restituir salarios dignos, respetar la autonomía universitaria, levantar el
asfixiante cerco presupuestario y atender integralmente a los estudiantes
mediante el rescate de comedores, transporte, bibliotecas y becas.
En el contexto actual,
cualquier discusión legislativa solo buscaría afianzar el autoritarismo y
consolidar la eliminación de los derechos conquistados. La verdadera
transformación solo será posible garantizando elecciones libres y democráticas
para renovar las autoridades rectorales y decanales en un ambiente de pleno
respeto a la institucionalidad.
domingo, 27 de septiembre de 2026
Estancamiento y retroceso en los
Juegos
Jesús
Elorza
En las instalaciones
deportivas de toda Venezuela, el ambiente que se respira tras la conclusión de
las citas internacionales es de perplejidad, frustración e indignación.
Atletas, entrenadores y dirigentes deportivos coinciden en un mismo espacio de
discusión planteándose las mismas interrogantes incriminatorias: ¿Cómo pasó
esto? ¿Cómo es posible que sigamos estando a la cola de Colombia? ¿Cómo
explicar que Brasil nos triplique en medallas de oro (122 a 48)? ¿Quiénes son
los responsables de este fracaso? ¿No y que éramos Potencia Deportiva?
¿Generación de Oro? ¿Venezuela se arregló?
Lo más grave y alarmante
ante este escenario es que ninguna autoridad gubernamental o deportiva ha dado
la cara ni ha ofrecido explicaciones coherentes sobre la actuación del país en
los recién finalizados XIII Juegos Deportivos Suramericanos, celebrados en la
Provincia de Santa Fe, Argentina.
En medio de la
consternación, un entrenador caminaba de un lado a otro manifestando su
incredulidad:
—No puede ser, no
puede ser. No logro entender cómo fuimos desplazados por Chile y Argentina,
países que en los últimos veinte años siempre estaban por debajo de nosotros y
ahora nos desplazan a la quinta posición en la tabla final de los juegos.
Un colega del área
técnica ratificó la declaración y aportó un análisis cronológico detallado para
precisar el origen y la evolución del deterioro competitivo:
—Certifico lo señalado
por mi colega. Para ser más exactos, me permito recordar que en los VII Juegos
Suramericanos de 2002 logramos alcanzar el segundo lugar con 97 medallas de
oro. Pero ojo: este resultado, gústele o no al gobierno, fue producto de los
ciclos de preparación desarrollados en las administraciones anteriores, mal
llamadas por este régimen como la "IV República".
Posteriormente, la
narrativa gubernamental disfrazó ese logro deportivo institucional con una
consigna demagógica conocida por todos como la "Generación de Oro".
Sin embargo, la historia se ha encargado de desmentir el discurso oficial,
dejando al descubierto la progresiva pérdida de competitividad a lo largo de
las últimas décadas:
- Juegos Suramericanos 2010:
La cosecha de metales dorados descendió a 89 medallas de oro.
- Juegos Suramericanos 2014:
Se registró una caída abrupta al obtener únicamente 47 medallas de oro.
- Juegos Suramericanos 2018:
En pleno ciclo promocionado como la "Potencia Deportiva del Siglo
XXI", el rendimiento cayó a 43 medallas de oro.
- Juegos Suramericanos 2022:
La debacle se profundizó al cosechar apenas 31 medallas de oro, lo que
relegó al país al quinto lugar del medallero.
- Juegos Suramericanos 2026:
El estancamiento se consolida al no poder superar la barrera habitual,
alcanzando 48 medallas de oro y manteniéndose en el quinto puesto general.
En un período de más de
dos décadas (2002-2026), la gestión deportiva estatal ha provocado un retroceso
de más del 50% en la obtención de preseas doradas. La delegación venezolana
permanece estancada sin poder superar el techo de las 50 medallas de oro,
perdiendo progresivamente posiciones de liderazgo frente a sus pares
continentales.
Más allá del análisis
estadístico y de los cuadros de rendimiento, los dirigentes deportivos destacan
la necesidad de determinar las causas sistémicas que originaron esta pérdida de
nivel competitivo. Factores de índole social, económica, política, ética, moral
y laboral convergen en el diagnóstico de la crisis.
Entre las políticas y
omisiones implementadas por la administración pública durante las últimas
décadas, se sintetizan los siguientes elementos determinantes:
- Violación sistemática y constante de
la autonomía del Comité Olímpico Venezolano y de las Federaciones
Deportivas Nacionales.
- Suspensión arbitraria del Registro de
las Organizaciones Deportivas, dejando en un limbo legal e institucional a
todo el sector deportivo federado.
- Concentración de esfuerzos
ministeriales y olímpicos en la disputa por el poder político e
institucional, desplazando la atención del desarrollo atleta y forzando a
las federaciones a someterse a maniobras de cooptación.
- Falta de transparencia en la
ejecución y manejo de los cuantiosos recursos del Fondo Nacional del
Deporte, sumada a la irregularidad en la asignación de divisas a través de
antiguos mecanismos de control cambiario como Cadivi.
- Encubrimiento de hechos ilícitos
vinculados a la logística, transporte, viáticos y alimentación de las
delegaciones en compromisos internacionales.
- Firma de convenios leoninos con Cuba para
la contratación e importación masiva de entrenadores, en detrimento del
talento y la formación nacional.
- : Inexistencia
de auditorías ante las irregularidades en la construcción de obras
deportivas (como el Estadio Iberoamericano de Atletismo en Maracay) y el
abandono progresivo de más del 80% de las instalaciones deportivas del
país.
- Carencia recurrente de asignación
presupuestaria para los Programas Operativos Anuales (POA) de las
distintas disciplinas.
- Congelamiento de convenios colectivos
desde el año 2000, salarios insuficientes, desprotección en materia de
salud (HCM)
- La suspensión prolongada de los
Juegos Deportivos Nacionales desde 2013 eliminó la principal vitrina de
talento juvenil para el recambio generacional de los ciclos olímpicos.
La resistencia del atleta
y el balance final
A pesar del colapso
estructural, entrenadores y dirigencia nacional coinciden en reconocer el
esfuerzo sobrehumano de los atletas venezolanos. Los deportistas asumen sus
entrenamientos y competencias con entereza, enfrentando la falta de insumos,
instalaciones deterioradas, becas de cuantía simbólica y una protección social
deficiente.
MEDALLERO GENERAL - JUEGOS SURAMERICANOS
2026
Posición | País | Desempeño
----------|-------------|------------------------------------
1°
| Brasil | Líder continental
(122 Oros)
2°
| Argentina | Consolidado en
podio
3°
| Colombia | Crecimiento ostensible
4°
| Chile | Superación
competitiva
5°
| VENEZUELA | Estancamiento y
retroceso (48 Oros)
El cuadro final de
medallas refleja la realidad del deporte nacional: Venezuela ha sido superada
holgadamente por Brasil, Argentina, Colombia y Chile, quedando relegada a la
quinta casilla de la región.
El balance negativo en
los Juegos Suramericanos no es un hecho aislado, sino la consecuencia directa
de la incompetencia, el afán de control totalitario y el uso propagandístico
del deporte por parte de las autoridades gubernamentales. La reconstrucción del
sistema deportivo nacional y la meta de alcanzar "Un Deporte Mejor en
Una Sociedad Mejor" solo será posible
con la sustitución de el régimen usurpador .
sábado, 26 de septiembre de 2026
Los deportistas en la calle
Jesús Elorza
Los trabajadores del
sector deportivo —atletas, entrenadores, dirigentes, empleados, obreros,
médicos, periodistas, abogados, profesores de educación física, padres y
representantes— se sumaron activa y solidariamente a la marcha del pasado
jueves 24 de septiembre. La movilización tuvo como propósito exigirle al
Ministro del Trabajo una respuesta a los pliegos que en distintas oportunidades
han presentado las organizaciones gremiales y sindicales, los cuales hasta el
momento solo han recibido por respuesta un silencio cómplice.
La paz laboral de la
República no se decreta mediante la coacción ni el silenciamiento de las
exigencias legítimas de los trabajadores; es el fruto ineludible de la justicia
social, el respeto irrestricto a la Constitución y la restitución de la
dignidad salarial y las pensiones.
Los representantes del
sector deportivo recordaron formalmente al despacho ministerial que aún no ha
dado respuesta al pliego de exigencias entregado en marzo de 2026, donde se
detallan los derechos conculcados en los últimos años. Esta actitud de
invisibilizar las peticiones resulta condenable, más aún cuando el artículo 51
de la Constitución Nacional faculta a los ciudadanos a exigir oportuna
respuesta de las instituciones del Estado. Ignorar este mandato vulnera los
derechos laborales mientras el peso de la crisis económica se descarga
injustamente sobre los trabajadores.
Desde el año 2018, el
sector laboral padece una política de confiscación de la riqueza social que
pulverizó el poder adquisitivo de activos, jubilados y pensionados. Medidas de
corte neoliberal como el Memorándum 2792 y el Instructivo ONAPRE aplanaron los
tabuladores salariales, congelaron aumentos y anularon de facto la negociación
colectiva libre y democrática. Beneficios históricos consagrados en contratos
colectivos —como los seguros de salud (HCM) y la gestión de cajas de ahorro—
fueron cercenados, mientras las prestaciones sociales quedaron reducidas a
polvo cósmico por la hiperinflación. Hoy, más de 5 millones de pensionados y 4
millones de trabajadores activos sobreviven en pobreza extrema con salarios que
violan el artículo 91 de la Constitución (CRBV), el cual establece que el
salario mínimo debe tomar como referencia el costo de la canasta básica.
Esta realidad adquiere un
matiz de indigna contradicción. Mientras se promociona un gigantesco convenio
petrolero a largo plazo con Estados Unidos y la flexibilización de licencias
energéticas que incrementan la renta nacional, esta bonanza brilla por su
ausencia en el bolsillo trabajador. La riqueza sigue acumulándose en el factor
capital y en las altas esferas financieras, mientras al trabajador se le
confina a bonificaciones discrecionales no salariales que no inciden en
vacaciones, aguinaldos ni prestaciones.
Por ello, el sector
deportivo tomó la calle exigiendo atender la crisis mediante peticiones
concretas:
- Aumento general de sueldos, salarios
y pensiones, con piso de arranque indexado al
costo real de la Canasta Básica (Art. 91 CRBV).
- Pago íntegro y no fraccionado de
aguinaldos recalculados conforme al nuevo
salario, en estricta igualdad para pensionados del IVSS y la Misión Amor
Mayor (Bono no es salario).
- Derogación inmediata del Instructivo
ONAPRE y del Memorándum 2792, restituyendo las
convenciones colectivas vencidas.
- Respeto a la intangibilidad y
retroactividad de las prestaciones sociales
(Art. 142 LOTTT), rechazando leyes de emergencia que vulneren el ahorro
laboral.
- Libertad plena para trabajadores y
dirigentes sindicales o políticos detenidos por protestar pacíficamente,
así como el cese a la criminalización de la lucha laboral.
De manera clara y
contundente los deportistas le señalaron al ministro que, la paz y la
estabilidad económica de la nación solo serán posibles mediante la restitución
de la Democracia, la Libertad, la justicia social y el respeto a la dignidad
del trabajo. Rechazaban que la crisis humanitaria que padecen los adultos
mayores y los trabajadores siga ausente de las prioridades de quienes hoy
ejercen poder e influencia sobre el futuro de Venezuela. Mientras se anuncian
millonarios ingresos y se habla de una supuesta recuperación económica, los
pensionados, jubilados y trabajadores venezolanos continúan condenados a
sobrevivir con una pensión y un salario mínimo de 130 bolívares mensuales,
congelados desde marzo de 2022 y reducidos, por efecto de la devaluación, a un
ingreso incapaz de garantizar siquiera la alimentación o la compra de
medicinas.
Las pancartas mostradas
en la jornada resumieron con claridad la proclama de los deportistas en la
calle: Todas las luchas una sola
lucha; Salarios y Pensiones dignas, Democracia y Libertad; Libertad Plena para
los presos políticos; Elecciones Ya; Por un Deporte Mejor en una Sociedad
Mejor.
jueves, 24 de septiembre de 2026
Ciudadano:
Dr. Carlos Alexis Castillo
Ministro del Poder Popular para el Proceso Social del
Trabajo
Su despacho. -
Ciudadano ministro:
Los trabajadores y trabajadoras
de Venezuela, reunidos en la legítima defensa de nuestros derechos
constitucionales, nos dirigimos a su despacho en una hora apremiante para la
vida nacional. La paz laboral de la república no se decreta mediante la
coacción ni el silenciamiento de las exigencias legitimas de los trabajadores;
es el fruto ineludible de la justicia social, el respeto irrestricto a la
Constitución y la restitución de la dignidad salarial que le ha sido arrebatada
a la clase trabajadora.
En primer lugar, queremos
recordarle formalmente que su despacho no ha dado respuesta al pliego de
exigencias laborales entregado el pasado mes de marzo de 2026, donde se le hizo
un resumen exhaustivo de todos los derechos conculcados a los trabajadores en
los últimos años. Esta actitud de invisibilizar e ignorar las peticiones de los
trabajadores y sus organizaciones, resulta totalmente condenable, más aún
cuando el artículo 51 de la Constitución Nacional faculta expresamente a los
ciudadanos a solicitar y exigir oportuna respuesta de los ministros y de las
instituciones del Estado venezolano. Ignorar este mandato legal y
constitucional vulnera flagrantemente nuestros derechos, mientras el mayor peso
de la crisis económica ha sido echado injustamente a nuestras espaldas
En esta oportunidad
resaltamos de extrema gravedad lo siguiente:
I. La destrucción
sistemática del trabajo y el salario (2018–2026)
Desde el año 2018 venimos
padeciendo una política de confiscación de la riqueza social que pulverizó el
poder adquisitivo de los trabajadores activos, jubilados y pensionados. La
implementación de medidas de corte neoliberal como el Memorándum 2792 y la
profundización de este modelo a través del Instructivo ONAPRE, homologaron e
igualaron hacia abajo los tabuladores salariales, congelaron los aumentos de
sueldos y anularon de facto la negociación colectiva libre y democrática.
Los beneficios históricos
consagrados en contratos colectivos —como los seguros de salud (HCM) y la
gestión soberana de nuestros fondos de ahorro y cajas de ahorro— fueron
cercenados. Las prestaciones sociales, diseñadas como un ahorro para la vejez y
la seguridad del trabajador, quedaron reducidas a polvo cósmico por la
hiperinflación y la devaluación. Hoy, más de 5 millones de pensionados y 4
millones de trabajadores activos sobreviven condenados a la pobreza extrema,
devengando un salario pulverizado que viola flagrantemente el artículo 91 de la
Constitución de la República Bolivariana de Venezuela (CRBV), el cual obliga a
que el salario mínimo tenga como referencia el costo de la canasta básica.
II. Renta petrolera
extraordinaria vs. hambre en el bolsillo del trabajador.
Esta tragedia social
adquiere un matiz de absoluta contradicción e indignidad en el escenario
actual. Mientras se publicita la cristalización de un gigantesco convenio
petrolero a largo plazo (de hasta 100 años) con los Estados Unidos, engranado
con la flexibilización de licencias energéticas y un incremento sustancial de
la renta nacional e ingresos fiscales, esta bonanza brilla por su total ausencia
en el bolsillo de la clase trabajadora. La inmensa riqueza generada por el
esfuerzo y el sacrificio de nuestro pueblo sigue acumulándose en el factor
capital y en las altas esferas de la renta privada y financiera, mientras al
trabajador se le mantiene confinado a bonificaciones discrecionales y no
salariales que no inciden en las vacaciones, los aguinaldos ni en las
prestaciones sociales.
III. Exigencias Claras de
la Clase Trabajadora.
Por todo lo expuesto, los
abajo firmantes —en representación genuina del movimiento sindical, gremial,
profesional y social del país— EXIGIMOS:
1. Aumento general de
sueldos, salarios y pensiones, cuyo piso mínimo de arranque esté indexado al
costo real de la Canasta Básica, dando fiel cumplimiento al artículo 91 de la
CRBV.
2. El pago íntegro,
completo y no fraccionado de los aguinaldos recalculados conforme al nuevo
salario exigido, garantizando estricta igualdad para los pensionados del IVSS y
la Misión Amor Mayor.
3. La derogación
inmediata del Instructivo ONAPRE y del Memorándum 2792, con el consiguiente
reinicio y respeto a las discusiones de las convenciones colectivas vencidas,
tanto en el sector público como privado.
4. Respeto absoluto a la
intangibilidad y retroactividad de las prestaciones sociales (Art. 142 LOTTT) y
cese a la pretensión de aprobar leyes de emergencia que vulneren el ahorro de
los trabajadores al final de su vida útil.
5. Libertad plena para
todos los trabajadores y dirigentes sindicales y sociales injustamente
detenidos y judicializados por protestar pacíficamente, así como el cese
definitivo de la persecución y criminalización de la lucha sindical.
Señor ministro, la paz y
la estabilidad económica de la nación solo serán posibles mediante la
restitución de la justicia social y el respeto a la dignidad del trabajo. De no
obtener una respuesta satisfactoria y pronta a estas demandas impostergables,
la protesta de los trabajadores, pensionados y jubilados seguirá en las calles
de manera firme y consecuente hasta lograr la reivindicación de nuestros derechos
vulnerados por el Ejecutivo Nacional y la patronal privada.
Atentamente,
John Muñoz, Robert
Rodríguez, Héctor López, Alberto Centeno, Iván Briceño y Jesús Elorza
Coordinadores de Gente
del Deporte
Todas las luchas una sola
lucha.
Salarios y Pensiones
dignas, Democracia y Libertad.
Libertad Plena para los
presos políticos
Por un Deporte Mejor en
una Sociedad Mejor
miércoles, 23 de septiembre de 2026
De «Patria o Muerte» al «Chanel Nº 5»
Jesús Elorza
Hubo un tiempo en que las
paredes de la Organización de las Naciones Unidas temblaron bajo el retumbo de
la retórica antiimperialista. Corría el año 2006 y el difunto Hugo Chávez, en
un arranque de teatralidad tropical, persignándose e invocando la salvación del
Altísimo, declaraba desde el podio neoyorquino que en el recinto todavía
"olía a azufre" porque por allí había pasado el "diablo" en
persona: George W. Bush. Aquel drama revolucionario, saturado de gas metano
ideológico, pólvora y soberanía de micrófono, marcó una época.
Pero los tiempos cambian,
la geopolítica evoluciona y el sentido del olfato del régimen venezolano ha
sufrido una metamorfosis tan drástica que dejaría atónito al mismísimo Jean-Baptiste
Grenouille el protagonista de la novela El perfume, del escritor alemán Patrick
Süskind.
En la Asamblea General de
la ONU de 2026, el turno al bate le correspondió a la usurpadora vicepresidenta
e “ilustre diplomática” Delcy Rodríguez. Sin embargo, quienes esperaban el
habitual libreto de "pitiyankis", "bloqueos criminales" e
"imperio voraz", se quedaron atónitos. Delcy no llevó al recinto
Biblia alguna ni invocó el tufo del averno. En su lugar, ajustándose los
anteojos y con una sonrisa que destilaba una devoción casi celestial, bajó la
cabeza con elegancia sumisa ante el mapamundi para rendir honores a su
verdadero guía espiritual y protector internacional: Donald J. Trump.
Olvidado quedó el azufre.
La nueva diplomacia de la "revolución" no huele a petróleo pesado del
Orinoco ni a combustión social; huele, según palabras de la propia portavoz, a
la más pura y refinada fragancia de Chanel Nº 5.
«Que el mundo entero lo
sepa», proclamó con orgullo no disimulado desde el estrado. «Gracias a las
sabias enseñanzas de mi excelso tutor, el presidente Donald Trump, he podido
alcanzar este nivel supremo de la diplomacia global. Solo bajo la mirada
protectora de nuestro tutor el mundo puede finalmente escuchar nuestras
políticas y comprender la sublime belleza de nuestra sumisión al vasallaje.
Aceptamos nuestro rol con hidalguía, gallardía y perfume francés».
En un discurso histórico
que dejó perplejos a los internacionalistas más experimentados, la
representante del gobierno venezolano dejó bien claro que las viejas alianzas y
las amistades de ayer han pasado al cesto de la basura de la historia. «Que no
haya confusiones en esta sala: yo no tengo nada que ver, ni en pensamiento ni
en olor, con Nicolás Maduro, y mucho menos con el trasnochado pensamiento de
Hugo Chávez. Mi aroma no es de caca, es de Coco», enfatizó en tono categórico.
Acto seguido, la alta
funcionaria se tomó un momento para saldar viejas rencillas de pasillo y
vestidor con la otrora intocable "primera combatiente", Cilia Flores.
«Durante años tuve que soportar esa pestilencia de colonia barata Jean Marie
Farina que usaba Cilia en los consejos de ministros. ¡Ya basta de
mediocridad olfativa! Que el mundo entero sepa desde este templo de la
diplomacia que la nueva consigna oficial e indestructible de nuestro proceso
es: ¡Chanel y Tutor por Siempre!».
El desglose de la agenda
gubernamental bajo este nuevo y perfumado esquema de protectorado no escatimó
en detalles técnicos ni en promesas de lealtad. Rodríguez anunció que los acuerdos
petroleros recientemente pactados con las corporaciones norteamericanas están
impregnados de una "exquisita y envolvente fragancia de Coco Chanel".
Y para despejar cualquier duda sobre el compromiso del régimen con su benefactor,
sentenció con autocrática firmeza: «No habrá elecciones en Venezuela hasta que
no hayamos entregado a nuestro tutor la última gota de nuestro petróleo. Ese es
el precio de la paz y de las buenas costumbres».
En cuanto a la política
interna, el rigor del régimen no perderá su esencia, solo ganará distinción.
Los presos políticos continuarán tras las rejas, e incluso se prevé una
ampliación de la infraestructura carcelaria para alojar a nuevos inquilinos que
no sepan apreciar el aroma del nuevo orden. Por su parte, la renovación de los
poderes públicos promete una pluralidad matemática envidiable: la conformación
del nuevo Tribunal Supremo de Justicia (TSJ) ostentará una impecable
correlación de 25 a 5 a favor de la causa tutelada, mientras que los cinco
rectores del nuevo Consejo Nacional Electoral (CNE) serán "cinco personas
sumamente amorosas" encargadas de velar por la estética del proceso.
Tras culminar la
alocución, Delcy Rodríguez detalló con ilusión su agenda privada en Nueva York.
Aclaró que, sostuvo una cumbre bilateral de altísimo nivel con el presidente
Trump, en la que contamos con la grata presencia de la primera dama Melania
Trump. Lejos de aburrirse con farragosos tratados de extradición o
macroeconomía, los temas centrales de la agenda oficial giraron estrictamente
en torno a la elegante manera de vestir de la pareja presidencial, la
combinación de sus corbatas y vestidos y la curaduría de sus perfumes de alta
gama.
Sin embargo, el clímax de
la jornada no ocurrió en el micrófono, sino en el ambiente.
Conforme avanzaba la oda
al tutelaje y el elogio desmedido al Chanel Nº 5, una extraña sensación
comenzó a apoderarse de la sala. Los delegados de las diferentes naciones
comenzaron a carraspear, a cubrirse la nariz con pañuelos y a cruzarse miradas
de profundo malestar. El ambiente dentro de la Asamblea General se volvió
denso, pesado, irresistible. Uno a uno, los diplomáticos de Europa, Asia,
África y América Latina abandonaron sus escaños en estampida, huyendo no de un
ataque químico, sino de un hedor sofocante.
Al finalizar el emotivo
discurso, el majestuoso recinto de las Naciones Unidas estaba absolutamente
vacío. Bueno, casi vacío. En medio del desierto de sillas de madera, solo
permanecía sentado, con expresión de perplejidad y una ligera mueca de
incomodidad, el delegado de los Estados Unidos.
A las afueras del
edificio, en los pasillos de la ONU, el consenso de los diplomáticos fue
unánime e incisivo. El régimen usurpador e interino de Venezuela había logrado
una hazaña inédita en la historia de la diplomacia mundial: intentar disfrazar
la descomposición política con cosmética de importación. En los corrillos
internacionales no se hablaba de otra cosa: la llamada revolución bolivariana
había completado su más brillante y grotesca evolución geopolítica, pasando sin
escalas —pero con mucho descaro— del Azufre al Chanel... aunque fuera un
Chanel Nº 5 chimbo.

