Kylian Mbappé: El "Tigre de
papel" del fútbol global
Jesús Elorza
El fútbol moderno se
jacta de formar figuras globales cuya influencia trasciende el deporte. Sin
embargo, la brecha entre la rebeldía exhibida en el campo y la sumisión ante
los grandes poderes económicos quedó al descubierto tras el incidente
protagonizado por Kylian Mbappé.
Al calificar jocosamente
en una entrevista a Mao Zedong como un "dictador chino", el delantero
desencadenó una tormenta comercial en el gigante asiático. Y razón histórica no
le faltaba: el mundo conoce las purgas, la campaña de las Cien Flores, la
Revolución Cultural y la brutalidad de la Guardia Roja.
No obstante, la respuesta
del mercado chino fue implacable:
- Cancelación de patrocinios: Marcas
como Dongpeng, Mengniu y Milkground rescindieron sus acuerdos con el
astro.
- Censura mediática: La
cadena estatal CCTV suspendió las emisiones de los partidos y bloqueó
contenidos del jugador.
- Bloqueo digital: Sus
cuentas oficiales sufrieron restricciones en plataformas locales.
Paradójicamente, hemos
visto a un Mbappé, en sus declaraciones publicas, que presume de compromiso democrático —rechazando a Le Pen o
distanciándose de posturas antiinmigrantes— doblegarse por completo. Tras el
impacto financiero, tanto el jugador como LaLiga y el Real Madrid emitieron
disculpas públicas. "Pido disculpas... siento un profundo respeto
por el pueblo chino y su historia", declaró el francés. Dice que fue un
comentario desacertado, que ha herido a muchos chinos y
que siente un profundo respeto por la historia china. Después he visto al
presidente de La Liga, Javier Tebas, lamentar profundamente la ofensa que ha
causado el comentario de Mbappé entre los aficionados chinos. Por supuesto,
ambas reacciones han venido después de que marcas chinas hayan cancelado grandes contratos de
patrocinio con el delantero del Real Madrid y después de que
la televisión china haya anunciado que suspende las emisiones de La Liga.
Ante la amenaza de
pérdidas millonarias que afectaban no solo a sus arcas personales, sino a los
compromisos de La Liga y del Real Madrid en Asia, la respuesta del entorno
futbolístico fue de una docilidad absoluta. Tanto el torneo español como el
club e individualmente el propio jugador emitieron disculpas públicas
El poder real frente al
mito
Resulta irónico que fuera
el propio Mao quien popularizó la expresión "tigre de papel" (zhǐlǎohǔ)
para describir a aquellos rivales que aparentan una fortaleza inquebrantable,
pero que se revelan frágiles ante una fuerza real.
La rapidez con la que
Mbappé y su entorno se inclinaron demuestra cómo los ídolos contemporáneos, a
pesar de sus discursos de independencia, están atados a los intereses del
capital globalizado. Ante el primer golpe del mercado chino, la imponente
figura del madridismo mostró ser un auténtico tigre de papel.
A Mao le sucedió Deng
Xiaoping con su pragmatismo amoral: “No importa que el gato sea blanco
o negro con tal de que cace ratones”. Eso es exactamente lo que busca el
fútbol de élite: seguir cazando ratones, aunque para ello se alíe con regímenes
reaccionarios, con la venia de directivos como Tebas y estrellas como Mbappé.
Pobres tigres de papel y la figura de Mao sigue siendo la de un “Dictador
Chino”.








