"DIA NACIONAL DEL ENTRENADOR DEPORTIVO"
"DIA NACIONAL DEL ENTRENADOR DEPORTIVO"
8 de mayo: Día del Entrenador Deportivo Venezolano.
De la gloria reivindicativa al desafío de la supervivencia
Jesús Elorza
El 8 de mayo no es
una fecha de celebraciones vacías en el calendario venezolano. Es una fecha que
nació de la lucha, del hambre como sacrificio y de la convicción de un gremio
que, en 1975, decidió que el deporte no podía seguir creciendo a costa de la
precariedad de sus trabajadores. Hoy, a 50 años de aquella gesta histórica, el
entrenador venezolano se encuentra en una encrucijada donde la memoria del
pasado es la única brújula para un futuro digno.
El Hito de 1975: Cuando
el Silbato se Convirtió en Grito de Lucha
La historia marca la
primera semana de mayo de 1975 como un punto de inflexión internacional. Por
primera vez en el mundo, los trabajadores del deporte se declaraban en huelga
nacional. No era solo un reclamo salarial; era una batalla por la dignidad profesional
frente a un Instituto Nacional de Deportes (IND) que, desde su creación en
1949, les negaba derechos básicos.
El 8 de mayo de 1975
quedó institucionalizado como el Día del Entrenador Deportivo porque fue
el día en que se alcanzó la victoria. Tras una semana de huelga de hambre, los
entrenadores lograron conquistas que se convirtieron en referencia para el
sindicalismo venezolano:
A diferencia de aquel
1975 donde se luchaba por progresar, hoy, en pleno 2026, el entrenador
venezolano lucha por la subsistencia básica. Tras más de dos décadas de
políticas que el gremio califica como autocráticas, el panorama laboral ha
retrocedido a niveles críticos.
La realidad actual de los
forjadores de talentos se resume en una sistemática política de desconocimiento
de aquellos logros históricos:
A 50 años de la huelga
nacional, las palabras del dirigente Carlos Sánchez cobran una vigencia
casi profética: «El entrenador
deportivo debe ocupar permanentemente su puesto de lucha por un deporte mejor y
no doblegarse ante ningún burócrata... Solo la unidad gremial nos hará fuertes».
El 8 de mayo debe servir
para recordar que los derechos no fueron un regalo, sino el resultado de la
organización colectiva. Hoy, la infraestructura deportiva puede estar en ruinas
y los salarios pulverizados, pero la semilla de la conciencia social sembrada
en 1975 permanece viva. La historia del entrenador deportivo venezolano sigue
abierta, y la lucha por un presente digno, tal como en aquella semana de mayo,
continúa.
EL AUMENTO SALARIAL ES UN PROBLEMA POLITICO
Jesús Elorza
En Venezuela, el aumento
salarial es un problema político de primer orden debido a que el salario ha
dejado de ser solo una compensación económica para convertirse en un mecanismo
de supervivencia y control estatal.
Bajo la administración de
la presidenta encargada Delcy Rodríguez, el panorama se resume en los
siguientes argumentos:
1. La
"Bonificación" del Ingreso como Estrategia Fiscal
El gobierno ha optado por
aumentar el Ingreso Mínimo Integral (que alcanzó los $240 en
mayo de 2026) a través de bonos (Bono de Guerra Económica y Cestaticket) en
lugar de aumentar el salario mínimo base, que permaneció congelado
en 130 bolívares desde 2022.
2. Control Social y
Dependencia Estatal
El uso de bonos
distribuidos a través de plataformas gubernamentales (como el Sistema Patria)
refuerza la dependencia del ciudadano hacia el Estado.
3. El Salario como
Termómetro de Legitimidad
Tras la captura de
Nicolás Maduro en enero de 2026 y la transición liderada por Rodríguez, el
aumento salarial ha sido utilizado para intentar calmar el creciente
malestar social y las protestas, que aumentaron significativamente
durante el primer trimestre de 2026.
4. Uso de las Sanciones
como Justificación Política
El discurso oficial
vincula directamente la incapacidad de decretar aumentos mayores con las sanciones
internacionales.
5. Erosión de los
Derechos Constitucionales
El artículo 91 de la
Constitución venezolana establece que todo trabajador tiene derecho a un
salario suficiente que le permita vivir con dignidad y cubrir sus necesidades
básicas.
Al mantener un salario base
de apenas centavos de dólar y compensar con bonos que no computan para
beneficios legales, el Estado incurre en una violación sistemática de la norma
constitucional, generando un conflicto político de legalidad y justicia
social.
La
Peregrinación del Salario:
Crónica de una
Pulverización Anunciada (2018-2026)
Jesús Elorza
Si la economía venezolana
fuera una obra de teatro, el año 2018 sería el acto donde el protagonista
—nuestro sufrido salario— inicia una peregrinación forzosa hacia el abismo.
No fue un accidente; fue el resultado de una ingeniería del desastre bautizada
con el pomposo nombre de "Programa de Recuperación, Crecimiento y
Prosperidad Económica".
El 17 de agosto de 2018,
Nicolás Maduro lanzó un conjunto de medidas drásticas que prometían estabilizar
una economía que ya estaba en cuidados intensivos. Bajo la promesa de
"revalorizar" el ingreso, lo que recibimos fue la partida de
nacimiento de la mayor pulverización del poder adquisitivo en nuestra
historia. Aunque nominalmente el salario subió, la hiperinflación aceleró los
precios a una velocidad tal que, en cuestión de semanas, el aumento fue
devorado por la realidad.
El impacto del plan fue
un bumerán que golpeó directamente en el estómago del trabajador:
Un contexto de terror
Para entender la magnitud
de esta peregrinación al hambre, debemos recordar el entorno de 2018: la
hiperinflación cerró con una cifra superior al 130.000% según el BCV (o
un delirante 1.600.000% según la Asamblea Nacional), mientras el PIB se
contraía un 15% solo ese año.
La Estación del
Aplanamiento: El Instructivo ONAPRE
En su búsqueda por la
supervivencia, el salario se topó en 2022 con un muro infranqueable: el Instructivo
de la Oficina Nacional de Presupuesto (ONAPRE). Este instrumento, que sigue
operando con rigor en 2026, funcionó como una guillotina para los derechos
adquiridos:
El 3 de enero de 2026,
un evento político inesperado —la detención de Maduro por parte de autoridades
estadounidenses— generó la ilusión de una ventana de cambio. Los trabajadores
presentaron un pliego de 17 exigencias ante el Ministerio del Trabajo y
la Asamblea Nacional, cuyos ejes centrales son:
La "Falsa
Peregrina" y el Engaño del Ingreso Mínimo
Sin embargo, la solución
no llegó. En su lugar apareció una "Falsa Peregrina" que,
ocupando ilegalmente la presidencia, lanzó una campaña electoral disfrazada de
lucha contra las sanciones. Su anuncio final, el 30 de mayo, de un “aumento
responsable” fue una bofetada a la clase trabajadora:
La respuesta de los
trabajadores no se hizo esperar. Este Primero de mayo de 2026, las
calles de Venezuela se convirtieron en un solo clamor nacional. Al rechazo
contra la "Falsa Peregrina" y los
"Judas" de la Mesa Nacional de Dialogo para los Consensos Laborales y
Sociales, se sumó una consigna que cambió el rumbo de la lucha: "ELECCIONES
YA".
Lo que en 2018 se
presentó como un plan de "recuperación", terminó siendo el acta de
defunción del salario. Hoy, el mensaje es claro: el salario no tendrá
resurrección mientras no haya Libertad y Democracia. La peregrinación continúa,
pero ahora el caminante no solo busca comida; busca el voto, elecciones y el
fin de la usurpación para que el trabajo vuelva a ser el motor del progreso.