¡BOLIVAR VIVE!
Jesús Elorza
Si Bolívar renaciera, me
pregunto, cuál sería su conducta o posición frente al régimen usurpador de los
hermanos Rodríguez y al tutelaje norteamericano.
Esta es una de las
preguntas más fascinantes y recurrentes en el debate político hispanoamericano.
Si Simón Bolívar despertara hoy, se encontraría con un escenario complejo donde
ambas facciones en pugna suelen reclamar su legado, pero cuyas acciones
prácticas chocan frontalmente con los pilares fundamentales de su pensamiento: la
soberanía absoluta, la institucionalidad republicana y el rechazo a la
opresión.
Analizando sus cartas,
discursos (como el de Angostura) y su praxis política, podemos inferir cuál
sería su postura ante ambos factores:
1. Frente al régimen de
los hermanos Rodríguez
Para Bolívar, la
legitimidad de un gobierno no residía en la retórica, sino en la justicia, la
libertad de los ciudadanos y el respeto a las leyes. El Libertador tenía una
obsesión casi existencial con el peligro de la tiranía y la perpetuación en el
poder.
- Rechazo absoluto a la autocracia:
En su Discurso de Angostura (1819), Bolívar dejó una máxima lapidaria que
condena la perpetuación en el cargo:
"Nada es tan
peligroso como dejar permanecer largo tiempo en un mismo ciudadano el poder. El
pueblo se acostumbra a obedecerle y él se acostumbra a mandarlo; de donde se
origina la usurpación y la tiranía".
- El uso de las armas contra el pueblo:
Para un militar que concebía el ejército como el garante de la libertad,
ver a las fuerzas del Estado o a estructuras políticas sometiendo a la
población civil le resultaría intolerable. Él mismo escribió:
"Maldito sea el soldado que vuelve las armas contra su pueblo".
- Instituciones vacías:
El régimen actual utiliza la etiqueta de "bolivariano", pero
Bolívar defendía una República con separación de poderes e instituciones
fuertes (aunque adaptadas a la realidad americana). Un sistema
centralizado, con instituciones cooptadas y altos niveles de corrupción y
pobreza, violaría su principio de que "el sistema de gobierno más
perfecto es aquel que produce mayor suma de felicidad posible".
La conducta de Bolívar:
Sería de oposición frontal y combativa. Probablemente denunciaría la
manipulación de su nombre y memoria como una distorsión de su verdadera gesta
emancipadora, asumiendo una postura de rebelión frente a lo que consideraría
una nueva forma de despotismo.
2. Frente al tutelaje
norteamericano
Por otro lado, pensar que
Bolívar se aliaría ciegamente con la política exterior de los Estados Unidos o
aceptaría un tutelaje de Washington es ignorar su profunda desconfianza hacia
la naciente potencia del norte.
- La advertencia histórica:
En una famosa carta a Patricio Campbell en 1829, Bolívar pronunció una de
sus frases más proféticas:
"Los Estados Unidos
parecen destinados por la Providencia para plagar la América de miserias a
nombre de la Libertad".
- Antiiimperialismo y soberanía:
Bolívar buscaba la integración de Hispanoamérica (la "Madre de las
Naciones") precisamente para crear un bloque geopolítico capaz de
equilibrar el poder frente a Europa y frente a los Estados Unidos. No
concebía que el destino de las naciones americanas se decidiera en
oficinas extranjeras.
- Rechazo a la intervención:
El Libertador defendía la autodeterminación. Una intervención directa, el
diseño de políticas locales desde Washington o la dependencia económica y
política absoluta bajo el ala estadounidense serían vistas por él como una
nueva forma de colonialismo, sustituyendo el yugo español por el
anglosajón.
La conducta de Bolívar: Sería de firme rechazo al tutelaje. Bolívar exigiría que la solución a la crisis venezolana fuera conducida por los propios venezolanos e hispanoamericanos, sin subordinar la soberanía nacional a los intereses geoestratégicos de los Estados Unidos.
Si Bolívar renaciera, no encajaría en ninguno de los dos polos actuales. No sería un aliado del régimen de los hermanos Rodríguez (al que combatiría por tiránico, corrupto y opresor), pero tampoco sería un peón de la política exterior estadounidense (a la que denunciaría por injerencista). Su posición sería la de una tercera fuerza radicalmente republicana y soberana: una que busque restaurar la libertad ciudadana y la legalidad interna, pero defendiendo con celo la independencia absoluta del país frente a cualquier potencia extranjera. Para el Libertador, la libertad no se negocia ni con tiranos locales ni con tutores externos.
No hay comentarios:
Publicar un comentario