jueves, 18 de junio de 2026

 









                         Día del deporte 

Un guiso de corrupción cocinado durante 27 años

Jesús Elorza

Una de las características más conspicuas de los veintisiete años del gobierno "Revolucionario del Siglo XXI" (1999-2026) es, sin lugar a duda, su elevado nivel de descomposición institucional. Esta grave desviación de la ética pública tuvo su origen en el inmenso desorden administrativo impuesto por expresa voluntad de la jefatura del régimen. Desde su inicio, se observó un marcado interés en destruir los controles obligatorios de las Finanzas Públicas para comprometer a los funcionarios mediante la complicidad culinaria y manejar los dineros estatales con absoluta discrecionalidad política.

En el sector deportivo, quienes han desfilado por el Ministerio del Deporte, el Instituto Nacional de Deporte (IND) y el Comité Olímpico Venezolano (COV) implantaron una política gastronómica nefasta: el "guiso de corrupción". Este platillo se ha cocinado a fuego lento durante casi tres décadas bajo la conducción de una selecta lista de Master Chefs: Raúl Salmerón, Eduardo Álvarez, Victoria Mata, Héctor Rodríguez, Alejandra Benítez, Ninoska Clocier, Juan Carlos Amarante, Pedro Infante, Antonio "El Potro" Álvarez y Franklin Cardillo.

Para que este menjurje tuviera un aroma aceptable ante la opinión pública, los cocineros revolucionarios bautizaron sus aliños base con nombres pomposos como "Generación de Oro" y "Somos Potencia". Con estos condimentos discursivos ocultaron las pésimas mañas de una cocina que progresivamente fue añadiendo ingredientes descompuestos al caldero nacional.

El primer ingrediente del menú fue un leonino convenio con Cuba para traer 10.000 "entrenadores". Este acuerdo funcionó como una fuente inagotable de desvío de divisas hacia el régimen castrista, mientras se violaba sistemáticamente la autonomía federativa y del COV para asaltar sus dirigencias. Asimismo, se eliminaron las licitaciones públicas para imponer la asignación directa de contratos en servicios de alojamiento, alimentación, uniformes y transporte.

La infraestructura deportiva se convirtió en el pimentón principal de la preparación. Los chefs hallaron en los contratos de construcción y reparación de estadios el esquema perfecto de sobrefacturación. El encubrimiento de los ilícitos en las obras para los Juegos Nacionales y eventos internacionales —como el inconcluso Estadio Iberoamericano de Atletismo en Maracay o las accidentadas obras de la Copa América de fútbol— sazonó fuertemente el caldo. A esto se sumó la solicitud irresponsable de sedes internacionales (Juegos Bolivarianos de Playa, Mundial de Softbol Femenino y Juegos del ALBA) con el único propósito de apropiarse indebidamente de los recursos asignados.

El toque maestro de la receta llegó con los ilícitos cambiarios a través de CADIVI. El fraude con expedientes falsificados sirvió para que los directivos solicitaran masivas cantidades de lechugas o dólares preferenciales. Estas lechugas frescas, desviadas del propósito atlético, terminaron engordando las cuentas bancarias de los cocineros del régimen, transformando la asignación de divisas en una gigantesca estafa procesada directamente en los fogones ministeriales.

Como contraparte, el ají picante que terminó por amargar el paladar de la comunidad deportiva fue el ensañamiento contra el capital humano. Los atletas y entrenadores venezolanos quedaron desprovistos de un Programa de Asistencia Integral que garantizara becas dignas, atención médica, transporte y alimentación. Peor aún, la seguridad social de los trabajadores del sector se pudrió en el fondo de la olla: contratos colectivos congelados desde el año 2000, salarios de hambre, pensiones sin homologar, la Escuela de Entrenadores clausurada y pólizas de HCM con coberturas pírricas que los mantienen en condiciones de "condenados a muerte". Salarialmente, el talento nacional sufre una abierta discriminación frente a los altamente cotizados asesores cubanos.

Para enmascarar el desastre de las canteras locales debido a la suspensión de los Juegos Nacionales y el abandono de los gimnasios que hoy se caen a pedazos, se recurrió a un adobo importado de Norteamérica. El ejemplo más descarado de esta práctica fue la conformación de la selección nacional de softbol femenino utilizando a cuatro jugadoras estadounidenses y una mexicana mediante el mecanismo ilegal de "naturalización exprés". Una maniobra populista para maquillar el marcador culinario.

El aderezo final lo aportó Héctor Rodríguez, quien en su rol de chef principal eliminó las reuniones del Directorio del IND para administrar con total soltura los recursos del Fondo Nacional del Deporte. Gracias a este cerrojo institucional, más de 300 millones de bolívares aportados por las empresas privadas fueron dilapidados discrecionalmente en beneficio de la corte del ministerio.

Finalmente, luego de esa descripción sobre la cocción de un guiso de corrupción se pudiera decir parafraseando un refrán popular que, “las manos de los corruptos ponen el, deporte morado”.

Superar esta tormenta perfecta de corrupción, requiere un cambio de gobierno, planes y programas para restituir integralmente los Juegos Nacionales, un programa de Asistencia Social para los atletas y entrenadores, acabar el flagelo de la corrupción, fortalecer la autonomía del sector deportivo federado, recuperar nuestras instalaciones deportivas, una ley de deporte que limite la dualidad de cargos en las organizaciones, que elimine la reelección indefinida, que prohíba la elección de funcionarios públicos de libre nombramiento y remoción en la dirigencia deportiva, un acuerdo con el sector universitario para la formación de entrenadores, el manejo transparente del Fondo Nacional del Deporte, la descentralización del programa Deporte para Todos y un presupuesto acorde con las necesidades del sector. 

El deporte nacional necesita limpiar los fogones, erradicar a los falsos especialistas culinarios y aplicar una gestión transparente que devuelva los recursos a las canchas y no a los bolsillos de los Master Chefs de la revolución.

 


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