La Crisis
Terminal de la Universidad Venezolana
Jesús Elorza
La crisis del sector
universitario en Venezuela es un problema estructural, multidimensional y
sistémico, que no solo refleja, sino que agrava la crisis institucional,
económica y social del país. La educación superior, motor histórico de la
movilidad social, se encuentra en un estado de emergencia terminal
debido a una política deliberada de asfixia presupuestaria, control político y
éxodo masivo de su capital humano.
1. La Asfixia Financiera
La dimensión económica es
el núcleo del colapso. Las universidades públicas autónomas operan con
presupuestos anuales que cubren, en el mejor de los casos, menos del 10% de
sus necesidades operacionales.
- Salarios de Hambre:
Los sueldos del personal docente, de investigación, administrativo y
obrero se encuentran en niveles de pobreza extrema, equivalentes a
pocos dólares al mes. Esto ha provocado la fuga de talentos más grande
de la historia del país.
- Paralización de Servicios:
La crisis ha llevado al colapso de servicios básicos: seguros de HCM
inexistentes, paralización del servicio de comedor, del transporte
estudiantil, y la desaparición total de fondos para investigación.
2. La Diáspora Académica
y la Ruina del Conocimiento
La precariedad ha
generado la Diáspora Académica. Miles de profesores e investigadores
altamente calificados han emigrado, dejando cátedras vacantes (cubiertas
por personal sin credenciales), lo cual
deteriora la calidad de la enseñanza, reduce las horas de laboratorio y afecta
gravemente la investigación científica.
El resultado es una pérdida
de generación de relevo a corto y mediano plazo, ya que las condiciones
precarias desincentivan a los jóvenes profesionales a incorporarse a la carrera
académica.
3. Abandono Físico y
Violación de la Autonomía
- Deterioro Físico:
El déficit presupuestario crónico ha llevado a la ruina de las
instalaciones físicas. Aulas, laboratorios y bibliotecas están deteriorados
y sin equipos actualizados. La falta de vigilancia ha convertido a los
campus en blancos fáciles para la delincuencia organizada,
sufriendo constantes robos y desmantelamiento de activos.
- Ataque Institucional:
El gobierno mantiene una política de intervención e injerencia
constante, violando la Autonomía Universitaria consagrada en la
Constitución. Esto se evidencia en la judicialización de elecciones
por parte del Tribunal Supremo de Justicia (TSJ), buscando manipular la
renovación de autoridades legítimas.
4. La Criminalización de
la Crítica y la Persecución
El gobierno busca
activamente socavar la capacidad crítica de las universidades a través
de la persecución política, la ideologización de contenidos y la
limitación del debate plural. La violación de la libertad de cátedra ha sido
sistemática:
- Líderes Estudiantiles Perseguidos:
Líderes como Lorent Saleh (ULA/USM) y Sairam Rivas (UCV)
fueron encarcelados y acusados de delitos como asociación para delinquir,
convirtiéndose en símbolos de la criminalización de la protesta
universitaria.
- Profesores Silenciados:
El profesor Santiago Guevara (UC) fue detenido y acusado de
"traición a la patria" por sus análisis económicos críticos.
- El caso del profesor Javier Tarazona
(UPEL) es emblemático. Detenido en 2021 y acusado de
"terrorismo" y "traición a la patria" por su labor
como activista de DD. HH. y sus denuncias sobre la frontera. De igual
manera, el profesor Roberto Campero (UPEL) sufrió un violento
allanamiento de su vivienda en 2025. Estos casos demuestran que la
persecución se extiende a cualquier académico que ejerza su libertad de
expresión y pensamiento crítico.
- Juan
Pablo Guanipa, quien es profesor universitario de
la Facultad de Ciencias Jurídicas y Políticas, y de Eduardo Labrador, quien es profesor de la Facultad de Ciencias
Económicas y Sociales de la Universidad del Zulia (LUZ)
- Perkins
Rocha, abogado de profesión especializado en
derecho público, administrativo y procesal constitucional. Ha sido
profesor tanto de pregrado y posgrado de la Universidad
Católica Andrés Bello
(UCAB).
El 27 de agosto de 2024, pocas semanas después de las elecciones
presidenciales, fue detenido por fuerzas de seguridad sin una orden de
captura.
La crisis universitaria
no es un problema aislado; es un freno directo al futuro de Venezuela.
Sin universidades fuertes, autónomas y bien financiadas, es imposible generar
el capital humano y la innovación necesarios para la reconstrucción social y
económica del país.
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