Los deportistas en la calle
Jesús Elorza
Los trabajadores del
sector deportivo —atletas, entrenadores, dirigentes, empleados, obreros,
médicos, periodistas, abogados, profesores de educación física, padres y
representantes— se sumaron activa y solidariamente a la marcha del pasado
jueves 24 de septiembre. La movilización tuvo como propósito exigirle al
Ministro del Trabajo una respuesta a los pliegos que en distintas oportunidades
han presentado las organizaciones gremiales y sindicales, los cuales hasta el
momento solo han recibido por respuesta un silencio cómplice.
La paz laboral de la
República no se decreta mediante la coacción ni el silenciamiento de las
exigencias legítimas de los trabajadores; es el fruto ineludible de la justicia
social, el respeto irrestricto a la Constitución y la restitución de la
dignidad salarial y las pensiones.
Los representantes del
sector deportivo recordaron formalmente al despacho ministerial que aún no ha
dado respuesta al pliego de exigencias entregado en marzo de 2026, donde se
detallan los derechos conculcados en los últimos años. Esta actitud de
invisibilizar las peticiones resulta condenable, más aún cuando el artículo 51
de la Constitución Nacional faculta a los ciudadanos a exigir oportuna
respuesta de las instituciones del Estado. Ignorar este mandato vulnera los
derechos laborales mientras el peso de la crisis económica se descarga
injustamente sobre los trabajadores.
Desde el año 2018, el
sector laboral padece una política de confiscación de la riqueza social que
pulverizó el poder adquisitivo de activos, jubilados y pensionados. Medidas de
corte neoliberal como el Memorándum 2792 y el Instructivo ONAPRE aplanaron los
tabuladores salariales, congelaron aumentos y anularon de facto la negociación
colectiva libre y democrática. Beneficios históricos consagrados en contratos
colectivos —como los seguros de salud (HCM) y la gestión de cajas de ahorro—
fueron cercenados, mientras las prestaciones sociales quedaron reducidas a
polvo cósmico por la hiperinflación. Hoy, más de 5 millones de pensionados y 4
millones de trabajadores activos sobreviven en pobreza extrema con salarios que
violan el artículo 91 de la Constitución (CRBV), el cual establece que el
salario mínimo debe tomar como referencia el costo de la canasta básica.
Esta realidad adquiere un
matiz de indigna contradicción. Mientras se promociona un gigantesco convenio
petrolero a largo plazo con Estados Unidos y la flexibilización de licencias
energéticas que incrementan la renta nacional, esta bonanza brilla por su
ausencia en el bolsillo trabajador. La riqueza sigue acumulándose en el factor
capital y en las altas esferas financieras, mientras al trabajador se le
confina a bonificaciones discrecionales no salariales que no inciden en
vacaciones, aguinaldos ni prestaciones.
Por ello, el sector
deportivo tomó la calle exigiendo atender la crisis mediante peticiones
concretas:
- Aumento general de sueldos, salarios
y pensiones, con piso de arranque indexado al
costo real de la Canasta Básica (Art. 91 CRBV).
- Pago íntegro y no fraccionado de
aguinaldos recalculados conforme al nuevo
salario, en estricta igualdad para pensionados del IVSS y la Misión Amor
Mayor (Bono no es salario).
- Derogación inmediata del Instructivo
ONAPRE y del Memorándum 2792, restituyendo las
convenciones colectivas vencidas.
- Respeto a la intangibilidad y
retroactividad de las prestaciones sociales
(Art. 142 LOTTT), rechazando leyes de emergencia que vulneren el ahorro
laboral.
- Libertad plena para trabajadores y
dirigentes sindicales o políticos detenidos por protestar pacíficamente,
así como el cese a la criminalización de la lucha laboral.
De manera clara y
contundente los deportistas le señalaron al ministro que, la paz y la
estabilidad económica de la nación solo serán posibles mediante la restitución
de la Democracia, la Libertad, la justicia social y el respeto a la dignidad
del trabajo. Rechazaban que la crisis humanitaria que padecen los adultos
mayores y los trabajadores siga ausente de las prioridades de quienes hoy
ejercen poder e influencia sobre el futuro de Venezuela. Mientras se anuncian
millonarios ingresos y se habla de una supuesta recuperación económica, los
pensionados, jubilados y trabajadores venezolanos continúan condenados a
sobrevivir con una pensión y un salario mínimo de 130 bolívares mensuales,
congelados desde marzo de 2022 y reducidos, por efecto de la devaluación, a un
ingreso incapaz de garantizar siquiera la alimentación o la compra de
medicinas.
Las pancartas mostradas
en la jornada resumieron con claridad la proclama de los deportistas en la
calle: Todas las luchas una sola
lucha; Salarios y Pensiones dignas, Democracia y Libertad; Libertad Plena para
los presos políticos; Elecciones Ya; Por un Deporte Mejor en una Sociedad
Mejor.
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