viernes, 26 de diciembre de 2025

 









         Una Misa por el Deporte:

Plegarias y Propuestas para superar la crisis

 Jesús Elorza

Nos reunimos hoy, 6 de enero, feligreses y militantes del deporte venezolano, no en un templo de ladrillo, sino en el altar de la conciencia cívica, para elevar una plegaria urgente por el rescate de nuestra actividad deportiva. La crisis del deporte en los últimos 26 años es un espejo fiel de la crisis institucional, económica y social de la nación. No podemos aspirar a medallas de oro si el tejido social está roto.

El presente oficio es, por tanto, una Misa por el Deporte, donde las intenciones no son peticiones vagas, sino propuestas concretas para desmantelar un "cuadro deplorable y perverso" y construir un sistema funcional y justo. La fe en el futuro del deporte venezolano exige la democratización, la transparencia y la recuperación del Estado de Derecho.

El Credo de la Transición: Tres Fases para la Redención

Nuestra fe en la recuperación se basa en un plan de acción integral, ambicioso y estructurado en tres fases que deben ejecutarse en un gobierno de transición democrática:

Fase I: Reconstrucción Legal e Institucional (El Desmantelamiento del Totalitarismo)

Nuestra primera plegaria es por la libertad y la autonomía, virtudes esenciales que fueron coartadas por el control autocrático.

Plegaria (Eje de Acción)

Propuesta Concreta (Acción Específica)

El Milagro Esperado (Impacto y Objetivo)

Por la Libertad Federada (LOAFD)

Derogar la Ley Orgánica de la Actividad Física y el Deporte (LOAFD) por su contenido centralista y antidemocrático.

Restablecer la Autonomía de federaciones, el COV y asociaciones, eliminando el control político-estatal.

Por la Sabiduría Académica

Restablecer la plena autonomía universitaria e inmediata reapertura de la Escuela Nacional de Entrenadores sin sesgos ideológicos.

Reconocer la figura del voluntariado deportivo y restaurar la calidad en la formación del recurso humano.

Por la Gestión Local

Liquidar la transferencia de servicios a Consejos Comunales y restablecer las competencias y recursos de los Institutos Regionales y Municipales de Deportes.

Eliminar el dogma de la centralización y permitir que las comunidades locales gestionen sus recursos.

Por la Dignidad del Retiro

Homologar de inmediato las pensiones y jubilaciones del sector deportivo al nuevo salario mínimo digno y cancelar todos los pasivos laborales pendientes desde el año 2000.

Atender la crisis humanitaria de los trabajadores jubilados, que han sido discriminados y empobrecidos sistemáticamente.

 

Fase II: Transparencia y Combate a la Cleptocracia (La Purificación de los Recursos)

Nuestra segunda plegaria es por la honestidad y la rendición de cuentas, virtudes ahogadas por el desvío de los "cuantiosos recursos económicos".

Plegaria (Eje de Acción)

Propuesta Concreta (Acción Específica)

El Milagro Esperado (Impacto y Objetivo)

Por la Claridad de Fondos

Ordenar una Auditoría forense inmediata y profunda del manejo de los recursos del Fondo Nacional del Deporte y el IND de los últimos 26 años.

Determinar la responsabilidad en la falta de transparencia, el sobreprecio en obras y el desvío de recursos de Cadivi, con el fin de iniciar la recuperación de activos.

Por la Equidad del Entrenador

Suspender de inmediato los convenios leoninos de contratación de "entrenadores cubanos" y auditar los Juegos del ALBA.

Eliminar el trato discriminatorio contra los entrenadores venezolanos y detener la apropiación de recursos a través de convenios de fachada.

Por la Devolución del Patrimonio

Reintegrar de inmediato a la Caja de Ahorros del IND los aportes retenidos ilegalmente (12% patronal y 12% laboral).

Restituir el patrimonio de los trabajadores y restablecer la confianza en los entes de gestión financiera.

Por la Infraestructura Sagrada

Crear una Comisión de la Verdad para investigar y sancionar los ilícitos en obras como el Estadio Iberoamericano de Atletismo.

Identificar las responsabilidades por el abandono de más del 80% de las instalaciones y crear una política de mantenimiento permanente.


Fase III: Desarrollo de Rendimiento y Asistencia Social (La Consagración del Atleta)

Nuestra tercera plegaria es por la dignidad del atleta, el motor humano del deporte.

Plegaria (Eje de Acción)

Propuesta Concreta (Acción Específica)

El Milagro Esperado (Impacto y Objetivo)

Por el Atleta como Profesional

Implementar de inmediato un Programa de Asistencia Social Integral que garantice estudio, alimentación, atención médica y viáticos durante todo el ciclo de preparación y competencia.

Detener la diáspora de atletas y asegurar que el deportista sea visto como un profesional con plenos derechos.

Por la Cantera Nacional

Garantizar la realización anual y permanente de los Juegos Deportivos Nacionales sin retaliaciones políticas, priorizando la masificación.

Restituir la base piramidal del deporte y asegurar la cantera de talentos para los ciclos olímpicos.

Por la Identidad y la Ética

Establecer criterios éticos y estrictos para la naturalización de atletas, priorizando el desarrollo del talento nacional.

Reafirmar la identidad deportiva nacional y la inversión en el talento venezolano.

Por la Supremacía Perdida

Crear un Plan Estratégico para recuperar la supremacía en los Juegos Bolivarianos y mejorar la posición en los Centroamericanos, basado en la ciencia y la meritocracia.

Revertir el retroceso progresivo del deporte venezolano y garantizar que el país compita con dignidad.

 

La Bendición Final: El Deporte como Política Social

El deporte debe dejar de ser un segmento aislado o una herramienta de propaganda. Por el contrario, debe ser concebido como una auténtica política social, generadora de valores integradores y dignificadores.

Al implementar estas reformas, no solo buscaremos medallas, sino la salud del pueblo y la participación de la sociedad civil. Que la luz de la transparencia ilumine cada instalación deportiva, y que la honestidad sea el nuevo himno de nuestra gestión. Amén.












La historia vuelve a repetirse

Jesús Elorza

En el último suspiro de cada diciembre, la humanidad suele bañarse en un optimismo casi biológico. Sin embargo, en Venezuela, ese encuentro anual entre familiares y amigos se ha convertido en un ejercicio de equilibrismo mental: ¿cómo brindar por el futuro cuando el pasado se empeña en mudarse al año nuevo con todas sus maletas?

La crisis que hoy vivimos no es una "gripe pasajera" del 2025; es una patología crónica acumulada durante 26 años de una gestión que parece haber confundido el desarrollo nacional con un manual de demolición controlada.

El año que se va, fiel a la tradición instaurada desde 1999, nos deja una herencia que nadie pidió pero que todos pagamos. Alcanzamos la inflación más alta de nuestra historia y, probablemente, del sistema solar. La pobreza ha decidido mudarse definitivamente a nuestras casas, ubicándose por encima del 85% de la población, con un 65% en pobreza extrema.

"Debemos reconocerle algo al régimen: su innegable éxito en la democratización del hambre. Ya no hay distinciones de clase para la desnutrición. Han logrado que el venezolano promedio desarrolle la habilidad evolutiva de alimentarse una sola vez al día, ahorrándonos así el tedioso tiempo de lavar platos y cubiertos. Es, sin duda, un plan de austeridad orgánica que ni el FMI se habría atrevido a soñar."

La inseguridad, por su parte, se ha vuelto tan cotidiana que ya no sabemos si el que nos quita el celular lleva uniforme o simplemente tiene mal gusto para vestir. Mientras tanto, los hospitales públicos se han transformado en museos de la medicina antigua: están allí para que los miremos, pero no para que nos curen, a menos que el paciente tenga la gentileza de traer sus propias gasas, bisturíes y, si no es mucha molestia, un generador eléctrico portátil.

Las cifras de la Encuesta ENCOVI son desgarradoras. Solo en el último año, 500 mil niños abandonaron el sistema escolar. El empleo se redujo en 1,3 millones de puestos de trabajo, lo cual no es de extrañar si consideramos que en Venezuela trabajar se ha convertido en un hobby costoso: sale más caro el pasaje para ir a la oficina que el sueldo que se recibe al llegar.

"El concepto de 'empleo vulnerable' ha alcanzado niveles poéticos. El 20% de la población ha descubierto que es mejor quedarse en casa viendo el techo que salir a trabajar por una remuneración que no alcanza ni para comprar el café que te mantiene despierto en la jornada. Es el triunfo del 'ocio forzado sobre el sudor inútil'. Además, gracias a la gestión gubernamental, nuestra esperanza de vida ha caído 6.4 años, permitiéndonos así ahorrarle al Estado el pago de varias décadas de pensiones de hambre. ¡Eficiencia pura!"

Con más de 8 millones de venezolanos fuera del país y una natalidad en picada porque las potenciales madres prefieren dar a luz en cualquier lugar que no exija una fe ciega en los milagros, somos, literalmente, menos venezolanos y más viejos.

Es por esto que, en las primeras horas del año nuevo, el bolero de Felipe Pírela suena con una precisión aterradora: "La historia vuelve a repetirse...". Desde 1999, el mensaje oficial ha sido claro: el Año Viejo no se va, solo se cambia de ropa.

"Escuchamos a las autoridades cantar con alegría: 'Yo no olvido al año viejo / porque me ha dejado cosas muy buenas'. Y tienen razón: al régimen el año viejo le ha dejado villas, yates, cuentas en paraísos fiscales y una impunidad que brilla más que los fuegos artificiales de la base de La Carlota. Para ellos, el tiempo no pasa, solo se acumula en el Banco Central."

Sin embargo, al sonar las doce campanadas, el sarcasmo de las autoridades se detiene para dar paso a la única convicción que nos mantiene en pie. Por encima de las dificultades y de la "historia que se repite", la unión de los venezolanos es la única fuerza capaz de romper este bucle temporal.

El camino hacia la Democracia y la Libertad no es un deseo de año nuevo, es un plan de acción. El 2026 no puede ser el año 27 de la misma tragedia; debe ser el primer año de la reconstrucción. Si la historia vuelve a repetirse, nuestra resistencia debe evolucionar. No somos cómplices del silencio, somos los arquitectos del cambio.

La lucha continúa.


 









MENSAJE DE FIN DE AÑO

Finaliza este año 2025, hacer una síntesis de los acontecimientos deportivos y políticos es de suyo difícil sobre todo en un mundo donde la necesidad de escribir corto, por la naturaleza misma de las redes sociales, nos hace correr el riesgo de dejar por fuera hechos trascendentes. Pero esta circunstancia no nos impedirá dirigirnos a la comunidad deportiva, crítica, venezolana, acerca de lo que vivimos en este duro año. Somos de la idea y como dice nuestro lema “Un Deporte mejor para una mejor sociedad”, de que no podemos desvincular lo político de la práctica deportiva.

Este gobierno nos ha llevado, a través de estos 26 años, por un sendero a todas luces totalitario. Ha copado todas las instituciones y, aquellas que han sido recuperadas por el sector democrático venezolano, han sido desconocidas de facto a través de mecanismos para nada limpios e ilegales. No han dejado espacios para la disidencia, protestar por los derechos se convirtió en un delito político, la protesta por la aguda crisis en el sector alimenticio y laboral es respondida por este gobierno con más represión 

En el ámbito deportivo, en el marco de este cuadro perverso, Venezuela vuelve a fracasar en los Juegos Bolivarianos de Perú, cuestión que hemos venido señalando desde el año 2010. La respuesta ante esta debacle es el disimulo y la opacidad en las opiniones. El deporte venezolano, producto de la crisis, la irresponsabilidad y la improvisación se vio impactado en las participaciones internacionales donde, en algunos casos, no pudimos asistir, somos derrotados consecutivamente por Colombia, y en otros lo hicimos con delegaciones incompletas lo que manifiesta la vergüenza por la que tuvieron que pasar atletas, entrenadores y personal de apoyo por el mal trato dado por las autoridades gubernamentales y olímpicas. En otro plano, fueron suspendidos los juegos nacionales juveniles por más de 12 años y a esto se le añade ese culto a la improvisación y al dislate que fueron los juegos universitarios.

Tal como le hemos manifestado en diversas oportunidades, no nos vamos a rendir ante este terrible panorama, por el contrario, seguiremos en esta lucha por una Venezuela de progreso, pujante, democrática, pero, sobre todo, libre de las ataduras foráneas a las que nos intentan someter los comisarios políticos de países extranjeros. Sabemos que este nuevo año que comienza mañana será duro, como lo han sido los años de este accidente trágico de nuestra historia. Deseamos un 2026 esperanzador, alegre, de bienestar para toda la Gente del Deporte: obreros, médicos, administradores, terapeutas, periodistas, dirigentes, entrenadores, docentes, psicólogos, atletas y glorias del deporte; quienes integran esta gran hermandad que es la comunidad deportiva. Hacemos nuestras las poéticas palabras de Mario Benedetti, cuando nos dice:

     Celebrar la vida y retomar los cielos / No te rindas, por favor no cedas,

     Aunque el frío queme / Aunque el miedo muerda,

     Aunque el sol se ponga y se calle el viento /Aún hay fuego en tu alma,

    Aún hay vida en tus sueños / Porque cada día es un comienzo nuevo,

    Porque esta es la hora y el mejor momento / Porque no estás solo, porque yo te quiero.

Por un Deporte Mejor en una Sociedad Mejor, hacemos un llamado a todo ciudadano para la consolidación de la unión entre los venezolanos de buena voluntad, al entender que esa voluntad no es otra que la de vivir en un país en paz de igualdad de oportunidades para todos, en el que el progreso sea producto del esfuerzo y la honestidad de las mayorías se imponga a la tiranía de los corruptos. Que el 2026 sea un año de compromiso con las luchas por La Libertad y la Democracia de Venezuela.

                                        AÑO NUEVO 
                               SIN PRESOS POLITICOS



viernes, 19 de diciembre de 2025

 









                                    ¿Feliz Navidad?

La Contradicción Venezolana en el Abismo de la Emergencia Humanitaria

Jesús Elorza

En estos días de festividades, una profunda contradicción golpea a la población venezolana: ¿Cómo celebrar la Navidad, un encuentro anual de fe y familia, cuando el país está sumergido en una de las crisis humanitarias más grandes y complejas del mundo?

Venezuela, atrapada en una crisis político-constitucional y socioeconómica, llega a finales de 2025 con cifras que desafían toda esperanza festiva. La realidad es que entre 7.6 y 19.6 millones de personas (aproximadamente el 70% de la población) se encuentran en necesidad humanitaria, con casi el 56% viviendo en extrema pobreza. La Navidad se celebra, no desde la abundancia, sino desde la resiliencia forzada.

El Colapso de la Dignidad y el Éxodo Masivo

La crisis ha desmantelado los pilares básicos de la vida digna, obligando a millones a tomar la ruta del exilio:

  • La Mayor Crisis Migratoria: Venezuela genera el mayor número de refugiados a nivel mundial. Desde 2015, casi 8 millones de venezolanos se encuentran desplazados, la gran mayoría acogidos en países de América Latina y el Caribe. El asiento vacío en la mesa navideña se ha convertido en el símbolo más doloroso de la crisis.
  • Colapso de Servicios: Servicios públicos esenciales como la atención médica, el agua, el saneamiento y la educación han colapsado. Las restricciones al acceso al agua potable afectaron a cerca del 62% de la población en 2025, y el 70% perdió el acceso a servicios de salud de calidad, facilitando brotes de enfermedades infecciosas como sarampión, difteria y malaria.
  • Educación en Ruinas: Hasta un 30% de los niños en edad escolar no asisten a clases regularmente. El éxodo masivo ha provocado una escasez crítica de personal: al menos 200.000 docentes han abandonado el país desde 2017, comprometiendo el futuro de la próxima generación.

El Abismo Económico y el Hambre Navideña

Las proyecciones económicas para el cierre de 2025 solo intensifican la gravedad de la situación, haciendo imposible que la mayoría de las familias puedan acceder a la tradicional cena navideña.

  • Inflación Devastadora: El deterioro de las perspectivas económicas se refleja en una tasa de inflación prevista del 270% para finales de año, con proyecciones aún más preocupantes que la sitúan cerca del 370%.
  • El Precio de la Supervivencia: Según informes de HumVenezuela de septiembre de 2025, el precio de la canasta básica mensual de alimentos (500$) sigue siendo inalcanzable. Una familia promedio necesita aproximadamente 1.000 salarios mínimos mensuales para acceder a ella.
  • Crisis Alimentaria: El acceso a los alimentos sigue siendo una lucha diaria: un 10% de la población enfrenta necesidades alimentarias severas y un 40% críticas. La crisis tiene un impacto directo y negativo en la nutrición infantil.

Navidad en Medio de la Violencia y el Miedo

A la crisis social y económica se suma una profunda crisis de protección y seguridad.

  • Inseguridad Crónica: Las tasas de homicidios se encuentran entre las más altas del mundo (26.2 muertes por cada 100.000 habitantes en 2023).
  • Violencia en Fronteras: La situación en las zonas fronterizas es especialmente preocupante debido a la presencia de actores armados y bandas criminales. Un total de 4.4 millones de personas, incluyendo 1.4 millones de niños, necesitan asistencia para su protección ante el aumento de la violencia y la represión.
  • La represión contra las voces disidentes violentando las normativas jurídicas al detener a personas, allanar hogares sin cumplir el debido proceso y mantener secuestrados a los detenidos.

La Navidad como Acto de Resistencia y Esperanza

En el contexto de una emergencia humanitaria tan compleja, la Navidad trasciende lo meramente festivo. Se convierte en un poderoso faro de esperanza y un acto de resistencia social.

La música, las hallacas, el pan de jamón, las oraciones y la solidaridad entre vecinos son el último bastión de la identidad y la dignidad de un pueblo que se niega a ser derrotado por la adversidad. La Navidad en Venezuela es hoy un llamado a la esperanza, a la reconciliación y a la afirmación de que, incluso en medio de la escasez y la extrema pobreza, la unión comunitaria y la fe en un futuro mejor persisten.

                                 NAVIDAD SIN PRESOS POLITICOS

 


viernes, 12 de diciembre de 2025

 








Atletas y entrenadores en los juegos bolivarianos.

Jesús Elorza

El papel de los entrenadores y atletas venezolanos en los Juegos Deportivos Bolivarianos 2025 debe conceptualizarse como un acto de heroísmo cívico y resiliencia extrema, forzado a operar en un sistema deliberadamente fallido. Su esfuerzo no solo buscó mantener la competitividad, sino también salvaguardar la dignidad del deporte venezolano frente a una crisis estructural impuesta desde la gestión pública.

El mayor valor aportado por los atletas y entrenadores honestos fue su resistencia moral contra las prácticas fraudulentas y la corrupción.

A pesar de la Opacidad Financiera y de que las federaciones no recibieran los presupuestos necesarios para sus Programas Operativos Anuales (POA), los atletas y entrenadores mantuvieron sus programas de entrenamiento mediante el autofinanciamiento, el apoyo familiar o la autogestión de sus comunidades. Su compromiso con el país se mantuvo intacto, sin ser cooptados por los fondos "desconocidos" o malversados.

La mayoría de los atletas y entrenadores enfrentaron con dignidad la política de "Naturalización Exprés", como la vista en la selección de softbol femenino. Su presencia en la delegación representó un reclamo silencioso por el valor del talento forjado en Venezuela, defendiendo la identidad nacional genuina frente a la consigna populista que prioriza el resultado artificial sobre el desarrollo de base.

La preparación para los Juegos Bolivarianos 2025 se convirtió en un acto de supervivencia, donde los atletas y entrenadores asumieron roles que debían ser responsabilidad del Estado.

El atleta operó como su propio gestor de recursos. Ante la carencia de un Programa de Asistencia Integral (becas, atención médica, transporte y alimentación), muchos tuvieron que trabajar o depender de la diáspora familiar para financiar su entrenamiento, sacrificando su tiempo de recuperación y estudio. El entrenador, por su parte, tuvo que convertirse en un psicólogo, nutricionista y gestor de recursos ad honorem.

Los entrenadores mostraron una lealtad excepcional a su vocación, a pesar de tener contratos colectivos congelados desde el 2000, recibir salarios y pensiones de hambre, y no contar con seguros HCM. Esta persistencia, en medio de la discriminación salarial frente a figuras extranjeras, es la demostración de un profundo compromiso ético con su deporte.

La permanencia de estos atletas y entrenadores en el país es la última línea de defensa contra la desintegración total del deporte venezolano. Su esfuerzo, a pesar de las tentaciones de la Diáspora, mantuvo encendida la llama de la competitividad y la esperanza para las nuevas generaciones.

En conclusión, el papel de este capital humano fue el de sostener la actividad deportiva por la vía de la voluntad y la ética, exponiendo con cada medalla —ganada o perdida— la grave crisis de gestión y corrupción que necesita ser erradicada.

Si bien los atletas y entrenadores han demostrado un heroísmo indudable al sostener la competitividad en medio del colapso, el silencio frente a la desidia gubernamental se convierte, inevitablemente, en un apoyo tácito al statu quo. La participación de Venezuela en los Juegos Bolivarianos 2025 fue una exhibición de resiliencia épica, no de excelencia sistémica. Los atletas y entrenadores, al competir sin becas, sin seguros HCM, y con salarios de hambre, demostraron una lealtad inquebrantable a la nación. Sin embargo, esa misma lealtad está en riesgo de ser instrumentalizada.

El régimen y la dirigencia deportiva inescrupulosa dependen del silencio de las víctimas para que la narrativa oficial —la de la "Generación de Oro"— prevalezca sobre la realidad de la corrupción y el abandono.

Permanecer callado ante las continuas violaciones a los derechos laborales y humanos convierte al desempeño deportivo en una herramienta de propaganda gubernamental. Cuando un atleta triunfa, el éxito es inmediatamente capitalizado por quienes han desviado los recursos del Fondo Nacional del Deporte. El silencio permite que la dirigencia corrupta siga operando sin rendir cuentas sobre los recursos millonarios "desconocidos". ¿De qué sirve el esfuerzo si el dinero destinado a becas y la seguridad social sigue durmiendo el "sueño del burócrata" o financiando el fraude de la "naturalización exprés"?

No alzar la voz frente a la discriminación salarial (en favor de figuras como los "entrenadores cubanos" o atletas naturalizados) y el congelamiento de los contratos colectivos desde el año 2000 es una traición a la base trabajadora del deporte: obreros, empleados y entrenadores activos, jubilados y pensionados.

Callar sobre la falta de un Programa de Asistencia Integral o la precariedad de los seguros HCM es aceptar que la vida y la salud del atleta son descartables una vez que ya no producen medallas.

Los atletas y entrenadores tienen a su disposición las bases primarias de la organización deportiva para canalizar su protesta de manera organizada y legítima:

  1. Asociaciones de Atletas: Deben dejar de ser entes pasivos y transformarse en sindicatos de defensa de derechos. Su misión es utilizar la plataforma pública que les da el alto rendimiento para exigir la restitución del patrimonio, el pago de becas dignas y el fin del fraude de la naturalización ilegal.
  2. Colegio de Entrenadores: Los entrenadores tienen el deber ético de denunciar las injusticias laborales y el colapso de la formación académica (como el cierre de la Escuela Nacional de Entrenadores). El gremio es el instrumento para exigir la homologación de pensiones y jubilaciones y el rescate de los fondos de las Cajas de Ahorro.

El momento de la verdad para el deporte venezolano no se gana en un podio, sino cuando sus protagonistas deciden que su autoridad moral vale más que un silencio comprado con migajas. La voz de los atletas y entrenadores es indispensable para desmantelar la dirigencia opaca y construir "Un Deporte Mejor en una Sociedad Mejor."

 


domingo, 7 de diciembre de 2025

 






 

Fracaso Bolivariano

Crónica de una derrota anunciada

 Jesús Elorza

El eco de los XX Juegos Deportivos Bolivarianos en Ayacucho (Lima, Perú) no fue de celebración en Venezuela, sino de una amarga y recurrente frustración. Atletas, entrenadores y dirigentes en todo el país se hicieron la misma pregunta dolorosa: ¿Colombia nos volvió a joder? La respuesta, confirmada por un cuarto ciclo consecutivo, evidenció que la supuesta "Potencia Deportiva" y la "Generación de Oro" son solo consignas vacías que no resisten la prueba del medallero.

La hegemonía venezolana en estos juegos, que duró ininterrumpidamente por 48 años (1961-2009), ha sido reemplazada por un rol de segundón desde 2013-2025, coincidiendo con el colapso estructural del deporte nacional bajo el régimen. Los análisis del sector apuntan a una "tormenta perfecta" de corrupción, incapacidad gerencial y desmantelamiento social como las causas de esta debacle.

La Coincidencia Fatal: Juegos Nacionales  

Un punto de quiebre fundamental, señalado por atletas y dirigentes, es la suspensión y la posterior simulación de los Juegos Deportivos Nacionales.

"Si prestan atención, la suspensión de los juegos por 12 años coincide plenamente con el desplazamiento de nuestro país del primer lugar en los Juegos Bolivarianos," expresó un dirigente. "Los Nacionales fueron suspendidos en 2013 y ese año perdimos la supremacía."

Los Juegos Nacionales siempre fueron el principal motor de renovación y detección de talentos para las selecciones olímpicas. Su paralización por más de una década rompió la base de la pirámide deportiva.

Si bien se realizó una edición en 2022, fue catalogada por los participantes como una “parodia” o un engaño populista. La falta de recursos presupuestarios en las direcciones regionales de deporte obligó a los atletas a competir sin una preparación adecuada, enviando a las delegaciones a Ayacucho a una derrota anunciada.

El Flagelo de la Corrupción y la Desidia Social

La incapacidad de ganar medallas es apenas la punta del iceberg. El problema real radica en el manejo de los fondos y el abandono de los atletas.

  • Opacidad Financiera: La corrupción es señalada como la primera de las causales de la derrota. Los dirigentes denuncian que las federaciones deportivas nunca recibieron los presupuestos necesarios para sus Programas Operativos Anuales (POA). El destino de los recursos millonarios del Fondo Nacional del Deporte es, hasta el momento, "desconocido".
  • Abandono al Atleta y Entrenador: La queja más dolorosa es el abandono del capital humano. Los atletas carecen de un Programa de Asistencia Integral que les garantice el pago oportuno de becas, atención médica, estudios, transporte y alimentación.
  • Crisis de la Seguridad Social: La seguridad social de los trabajadores del sector (obreros, empleados y entrenadores, activos y jubilados) ha colapsado. Los contratos colectivos están congelados desde el año 2000, los salarios y pensiones son de hambre, los seguros HCM son "pírricos" y las Cajas de Ahorro tienen aportes retenidos ilegalmente, durmiendo el "sueño del burócrata". La discriminación salarial frente a los "chulos entrenadores cubanos" agrava el sentimiento de injusticia.

La Diáspora y la "Naturalización Express"

Este panorama de crisis ha provocado la diáspora de atletas y entrenadores, que han emigrado para buscar oportunidades de competir y trabajar dignamente en otras latitudes.

En un intento desesperado por tapar la incapacidad gerencial, las autoridades recurren a estrategias criticadas como fraudulentas:

  • La Parodia del Softbol: La descarada integración de la selección nacional de softbol femenino con cuatro jugadoras norteamericanas y una mexicana mediante el ilegal mecanismo de "naturalización exprés" es el ejemplo más reciente de cómo el régimen prioriza la consigna populista sobre el desarrollo del talento venezolano.

La Receta para la Recuperación

Superar esta crisis y romper la racha de derrotas bolivarianas requiere, en primer lugar, un cambio de gobierno que restaure la institucionalidad. El camino pasa por un plan integral que atienda los problemas de fondo:

  1. Restitución Integral de los Juegos Nacionales: Con presupuesto y planificación serios.
  2. Combate Frontal a la Corrupción: Transparencia total en el manejo del Fondo Nacional del Deporte.
  3. Asistencia Social: Implementación de un Programa de Asistencia Social Integral para atletas y entrenadores.
  4. Autonomía y Descentralización: Fortalecer la autonomía del sector federado y descentralizar el programa "Deporte para Todos."
  5. Reforma Legal: Aprobar una nueva ley que limite la dualidad de cargos, elimine la reelección indefinida de dirigentes y prohíba a funcionarios públicos de libre nombramiento ejercer la dirigencia deportiva.
  6. Recuperación de Instalaciones: Un plan masivo de inversión y mantenimiento para recuperar el 80% de las instalaciones deportivas que hoy están en abandono.

El sentimiento generalizado es que, sin un cambio de gobierno y la eliminación de la corrupción, Colombia seguirá "jodiendo" a Venezuela en el medallero, y la supuesta "Generación de Oro" quedará solo como una triste anécdota. Mientras el modelo de gestión priorice el control político y el espectáculo sobre la inversión en el ser humano y la institucionalidad, el silencio en el medallero seguirá siendo la prueba más contundente del fracaso bolivariano.