El Magisterio Venezolano
Entre el Hambre Inducida y la Resistencia
Democrática
Jesús Elorza
La crisis que atraviesa
el sector educativo en Venezuela ha dejado de ser una simple consecuencia del
deterioro económico para convertirse en una política de Estado basada en la
burla y el control. Hoy, el maestro venezolano no solo lucha contra la
hiperinflación; lucha contra un sistema que pretende canjear su dignidad
profesional por una ideología de supervivencia.
1. La Anatomía de la
Burla: El Salario de la Indigencia
El dato es demoledor: el
salario mínimo en Venezuela se mantiene congelado desde 2022 en 130 bolívares.
Al cierre de 2025, esta cifra equivale a la humillante suma de 0,5 dólares
mensuales. Mientras el costo de la canasta alimentaria sobrepasa los 500
dólares, el Estado responde con un "bono especial" de 12,50
bolívares, un monto que no alcanza siquiera para un pasaje de transporte
público.
Esta
"bonomanía" es una burla sarcástica que cumple un objetivo perverso:
- Evasión de responsabilidad:
Al no "salarizar" los bonos, el Estado borra de un plumazo los
pasivos laborales, las vacaciones y las prestaciones.
- Control social:
Transforma el derecho al salario en una dádiva discrecional del
gobernante.
- Pauperización extrema:
Arroja al docente a la economía informal o al éxodo, vaciando las aulas de
personal calificado.
2. Infraestructura en
Ruinas y Deserción Planificada
La crisis es
multidimensional. A los salarios de hambre se suma el colapso físico de los
planteles. La propaganda oficial intenta ocultar la realidad con
"pintura fresca", pero el interior de las escuelas narra otra
historia: falta de agua, electricidad intermitente y comedores que solo existen
en el papel.
Las consecuencias son
devastadoras para el futuro del país:
- Éxodo de saberes:
La escasez masiva de docentes en áreas críticas (matemáticas, física,
química) es una herida mortal para la formación científica de las nuevas
generaciones.
- Generación de relevo inexistente:
La docencia ha dejado de ser una carrera atractiva; estudiar educación hoy
se percibe como un voto de pobreza extrema.
- Deserción escolar por hambre:
Los niños no abandonan la escuela por falta de interés, sino por falta de
nutrientes. Una escuela que no alimenta no educa.
3. El Sistema
Bolivariano: ¿Formación o Doctrina?
Frente a este vacío
pedagógico, el Estado intenta imponer el Sistema Educativo Bolivariano.
Bajo el velo de valores éticos, se esconde un mecanismo de formación ideológica
diseñado para consolidar el Pensamiento Único. El objetivo es claro:
formar ciudadanos sumisos al modelo del "Socialismo del Siglo XXI",
donde fuera de la revolución no existe derecho alguno.
Aquí es donde la burla
gubernamental se torna peligrosa, pues busca transformar el aula de clases en
un cuartel de adoctrinamiento, cercenando la capacidad crítica del estudiante.
4. ¿Qué hacer? La Ruta de
la Dignidad Democrática
Ante la interrogante de
qué hacer frente a este asedio, la respuesta no puede ser solo gremial, sino social
y colectiva. Padres, representantes, maestros y estudiantes deben unirse en
una lucha democrática que trascienda la exigencia económica.
La verdadera alternativa
es el establecimiento de un Sistema Educativo Democrático, caracterizado
por:
- Participación activa:
Rescatar las asambleas y la elección de representantes legítimos.
- Pensamiento Crítico:
Fomentar la tolerancia, el diálogo y el debate de ideas frente a la
imposición del dogma.
- Autonomía y Respeto:
Promover un ambiente de corresponsabilidad donde se resuelvan los
conflictos pacíficamente y se respete la autonomía progresiva del niño y
el adolescente.
Conclusión: El Verdadero
Dilema
Venezuela se encuentra en
una encrucijada educativa. La burla del gobierno, expresada, en este nuevo año,
en sueldos por debajo del medio dólar mensual y bonos ridículos, es la
herramienta de una estructura que busca el control absoluto. Por ello, el
debate hoy no es simplemente técnico o pedagógico. Como bien se plantea en el
seno del sector educativo: el verdadero dilema no es Pensamiento Único
versus Pensamiento Crítico, sino Democracia versus Dictadura. El rescate
del maestro es, en esencia, el rescate de la libertad misma.