viernes, 9 de enero de 2026

 








El Magisterio Venezolano

 Entre el Hambre Inducida y la Resistencia Democrática

 Jesús Elorza

La crisis que atraviesa el sector educativo en Venezuela ha dejado de ser una simple consecuencia del deterioro económico para convertirse en una política de Estado basada en la burla y el control. Hoy, el maestro venezolano no solo lucha contra la hiperinflación; lucha contra un sistema que pretende canjear su dignidad profesional por una ideología de supervivencia.

1. La Anatomía de la Burla: El Salario de la Indigencia

El dato es demoledor: el salario mínimo en Venezuela se mantiene congelado desde 2022 en 130 bolívares. Al cierre de 2025, esta cifra equivale a la humillante suma de 0,5 dólares mensuales. Mientras el costo de la canasta alimentaria sobrepasa los 500 dólares, el Estado responde con un "bono especial" de 12,50 bolívares, un monto que no alcanza siquiera para un pasaje de transporte público.

Esta "bonomanía" es una burla sarcástica que cumple un objetivo perverso:

  • Evasión de responsabilidad: Al no "salarizar" los bonos, el Estado borra de un plumazo los pasivos laborales, las vacaciones y las prestaciones.
  • Control social: Transforma el derecho al salario en una dádiva discrecional del gobernante.
  • Pauperización extrema: Arroja al docente a la economía informal o al éxodo, vaciando las aulas de personal calificado.

2. Infraestructura en Ruinas y Deserción Planificada

La crisis es multidimensional. A los salarios de hambre se suma el colapso físico de los planteles. La propaganda oficial intenta ocultar la realidad con "pintura fresca", pero el interior de las escuelas narra otra historia: falta de agua, electricidad intermitente y comedores que solo existen en el papel.

Las consecuencias son devastadoras para el futuro del país:

  • Éxodo de saberes: La escasez masiva de docentes en áreas críticas (matemáticas, física, química) es una herida mortal para la formación científica de las nuevas generaciones.
  • Generación de relevo inexistente: La docencia ha dejado de ser una carrera atractiva; estudiar educación hoy se percibe como un voto de pobreza extrema.
  • Deserción escolar por hambre: Los niños no abandonan la escuela por falta de interés, sino por falta de nutrientes. Una escuela que no alimenta no educa.

3. El Sistema Bolivariano: ¿Formación o Doctrina?

Frente a este vacío pedagógico, el Estado intenta imponer el Sistema Educativo Bolivariano. Bajo el velo de valores éticos, se esconde un mecanismo de formación ideológica diseñado para consolidar el Pensamiento Único. El objetivo es claro: formar ciudadanos sumisos al modelo del "Socialismo del Siglo XXI", donde fuera de la revolución no existe derecho alguno.

Aquí es donde la burla gubernamental se torna peligrosa, pues busca transformar el aula de clases en un cuartel de adoctrinamiento, cercenando la capacidad crítica del estudiante.

4. ¿Qué hacer? La Ruta de la Dignidad Democrática

Ante la interrogante de qué hacer frente a este asedio, la respuesta no puede ser solo gremial, sino social y colectiva. Padres, representantes, maestros y estudiantes deben unirse en una lucha democrática que trascienda la exigencia económica.

La verdadera alternativa es el establecimiento de un Sistema Educativo Democrático, caracterizado por:

  • Participación activa: Rescatar las asambleas y la elección de representantes legítimos.
  • Pensamiento Crítico: Fomentar la tolerancia, el diálogo y el debate de ideas frente a la imposición del dogma.
  • Autonomía y Respeto: Promover un ambiente de corresponsabilidad donde se resuelvan los conflictos pacíficamente y se respete la autonomía progresiva del niño y el adolescente.

Conclusión: El Verdadero Dilema

Venezuela se encuentra en una encrucijada educativa. La burla del gobierno, expresada, en este nuevo año, en sueldos por debajo del medio dólar mensual y bonos ridículos, es la herramienta de una estructura que busca el control absoluto. Por ello, el debate hoy no es simplemente técnico o pedagógico. Como bien se plantea en el seno del sector educativo: el verdadero dilema no es Pensamiento Único versus Pensamiento Crítico, sino Democracia versus Dictadura. El rescate del maestro es, en esencia, el rescate de la libertad misma.


jueves, 8 de enero de 2026

 










¿Transición o retroceso?

Jesús Elorza

En el escenario político derivado de la captura de Nicolás Maduro, se observa que, la "transición" se convierte en una especie de protectorado administrativo bajo el mando de Washington y la ejecución de la estructura madurista remanente, plantea un dilema existencial para las fuerzas democráticas.

Al excluir al Prtesidente Electo el 28 de julio de 2024 Edmundo González Urrutia y a María Corina Machado y suspender la vigencia de los plazos constitucionales (los 90 días del artículo 233) para la presidencia interina, el país entra en una zona de orfandad institucional.

En este contexto de exclusión, el papel de la sociedad civil, los partidos y los trabajadores debe mutar de la "participación" a la "resistencia y auditoría cívica”. Cuando las instituciones formales son cooptadas por una fuerza extranjera y un régimen usurpador, la sociedad civil se convierte en la única fuente de legitimidad interna. Sus acciones deberían estar orientadas a:

  • Mantener viva la memoria del 28J. Si el gobierno de Trump y Delcy Rodríguez ignoran las actas y la voluntad popular, las ONG deben seguir proyectando esos resultados ante la ONU, la OEA y la UE, recordándole al mundo que la "paz" de Trump es una paz sin democracia.
  • Auditoría de Recursos: Frente a una administración petrolera "absoluta" por parte de EE. UU., las organizaciones de transparencia deben denunciar el saqueo o la falta de rendición de cuentas, apelando a la soberanía nacional sobre los recursos.

Al ser ignorados por el nuevo eje Trump-Rodríguez, los partidos de la Plataforma Unitaria Democratica (PUD) enfrentan el riesgo de la irrelevancia. Sus acciones deberían centrarse en:

  • Ratificar a Edmundo González como el Presidente Electo en el exilio o en la clandestinidad, creando un contraste ético frente a la "Presidencia Designada" de Delcy.
  • Exigir sin descanso el cumplimiento de los 90 días constitucionales para convocar a elecciones. Señalando que el gobierno actual es una "junta de facto",

En una economía donde el petróleo pasa a manos extranjeras y la burocracia sigue en manos del madurismo, los trabajadores son el único factor que puede encarecer la operatividad del acuerdo:

  • Resistencia en el Sector Público: Los trabajadores no deben convalidar órdenes que violen el ordenamiento legal. Exigir la libertad de los presos políticos.
  •  Articular un discurso de defensa del patrimonio nacional frente a la entrega del petróleo a cambio de la supervivencia de la cúpula madurista.

Estamos en presencia de un choque entre ¿Protectorado o República?  En el primero, se ve claramente que la autoridad de gobierno es administrada por los Estados Unidos contrario al modelo republicano donde la autoridad es representativa de la soberanía popular, Igual, situación podemos distinguir con el control de los recursos que pasan de la Propiedad del Estado al control directo norteamericano. En lo referente a los plazos para la transición podemos ver el choque de ambas concepciones: En el modelo de protectorado el tiempo es indefinido y en el modelo de república se establece un periodo constitucional de 90 días.

La paradoja de la Libertad

Resulta irónico que la "libertad" se plantee mediante la captura de un dictador para ser sustituido por su mano derecha, bajo la tutela de un país que históricamente ha criticado el intervencionismo cuando no le favorece. El mayor riesgo aquí es que la estabilidad económica (petróleo) se compre al precio de la dignidad política venezolana. Este escenario deja a la oposición en una posición de "Tercera Vía": ni con el régimen que queda, ni con la intervención que los ignora.

En este contexto de "protectorado petrolero" que se ha configurado en los primeros días de enero de 2026, la comunidad internacional se encuentra ante un dilema histórico: aceptar el hecho consumado de la fuerza norteamericana o defender los principios de soberanía popular que el propio Trump está ignorando al pactar con el madurismo residual.

La Unión Europea se niega a: Reconocer a Delcy Rodríguez como "Presidenta de Transición", exigiendo que cualquier autoridad transitoria deba emanar de un acuerdo nacional con la oposición ganadora del 28J. A permitir el acceso de este nuevo protectorado a sistemas financieros europeos o fondos de reconstrucción si no se garantiza un cronograma electoral de 90 días y la libertad de los presos políticos.

El foro de la ONU puede emitir resoluciones que declaren el gobierno de transición como ilegal. El hecho de que Maduro esté preso en EE. UU. no anula la cadena de mando. La Corte Penal Internacional (CPI) puede seguir emitiendo órdenes de captura contra otros miembros de la estructura que hoy Trump pretende mantener en el poder (incluyendo figuras clave del madurismo). Esto serviría para recordar a Washington que no puede haber "paz" pactando con presuntos criminales de lesa humanidad.

La tragedia actual es que Venezuela parece haber pasado de un conflicto entre "dictadura y democracia" a uno de "imperialismo vs. soberanía", donde el gran perdedor es el voto ciudadano.


domingo, 4 de enero de 2026

 









De Guatemala a Guatepeor

Jesús Elorza

Es comprensible hacer uso de ese refrán, especialmente hoy, 3 de enero de 2026, cuando el panorama político ha dado un giro tan drástico y confuso. Tu analogía de "Guatemala a Guatepeor" captura precisamente el escepticismo de quienes ven en Delcy Rodríguez no un cambio, sino la continuación (o incluso la radicalización) del sistema que Donald Trump dice querer desmantelar.

La ironía de la situación actual es casi cinematográfica:

1. El factor "Madurismo sin Maduro"

Para muchos, plantear a Delcy Rodríguez como cabeza de una transición es el ejemplo perfecto de Gatopardismo: cambiar algo para que nada cambie.

  • Continuidad: Delcy no es una figura externa; ha sido la mano derecha en la gestión económica y política de los últimos años.
  • El rechazo de la base: Como bien sugieres, para la oposición que ha luchado por un cambio estructural, ver a la Vicepresidenta asumir el mando —aunque sea bajo la bendición táctica de Washington— se siente como una traición a la aspiración de una democracia plena.

2. La paradoja de Trump

Resulta contradictorio que la administración de Trump, tras ejecutar una operación militar de la magnitud de "Absolute Resolve" para capturar a Maduro, termine validando a su sucesora constitucional inmediata.

  • ¿Pragmatismo o error? Informes recientes sugieren que Trump prefiere una "estabilidad controlada" que permita el flujo petrolero rápido, y ve en los hermanos Rodríguez interlocutores con los que "se puede negociar", a diferencia de lo que él percibe como una oposición fragmentada.
  • El sentimiento de "Guatepeor": Si el objetivo era la "libertad", pero el resultado es un gobierno tutelado por EE. UU. y encabezado por la figura más fuerte del chavismo residual, el ciudadano común siente que solo se ha cambiado de carcelero.

3. La incertidumbre en las calles

Mientras Trump afirma en sus redes que Delcy ya está "colaborando" para "hacer a Venezuela grande otra vez", ella misma ha salido en televisión nacional (en las zonas donde aún hay señal) a desconocer la captura y llamar a la resistencia. Esa desconexión hace que el escenario de "Guatepeor" sea también uno de caos e ingobernabilidad.

Este es un momento de "realismo sucio" en la geopolítica. La gran pregunta es si una transición liderada por alguien tan vinculada al núcleo de poder anterior puede realmente ofrecer las garantías institucionales que el país necesita.

Este, quizás es, posiblemente, el punto más doloroso y cínico de lo ocurrido en las últimas horas. Al afirmar que María Corina Machado "no tiene ni el respeto ni el apoyo del país", Trump no solo lanza un dardo personal, sino que intenta borrar de un plumazo la soberanía popular manifestada el 28 de julio de 2024.

Esa desconexión entre la "realidad de Washington" y la "realidad en Venezuela profundiza la sensación de que el país ha pasado de una tiranía interna a convertirse en un tablero de intereses ajenos.

La ironía del "desconocimiento" selectivo

Es paradójico que Trump, quien suele apelar a la voluntad del pueblo en sus propios discursos, ignore la estadística más contundente de la historia reciente de Venezuela:

  • El 80% de respaldo: Ignorar el triunfo de la Plataforma Unitaria y el liderazgo de Machado es, en esencia, validar el argumento del régimen que dice que "las actas no existen".
  • El Nobel frente al "irrespeto": Resulta casi absurdo que Trump diga que ella no tiene respeto meses después de que Machado recibiera el Premio Nobel de la Paz (octubre 2025). Es evidente que el "respeto" al que Trump se refiere no es el de los ciudadanos, sino el de los militares y los factores de poder real que él necesita para extraer petróleo sin contratiempos.

¿Por qué Delcy y no María Corina?

El planteamiento de una transición con Delcy Rodríguez al frente sugiere un pragmatismo amoral:

  1. Control sobre las armas: Washington parece creer que Delcy puede "entregar" a los colectivos y sectores del ejército que Machado no controla.
  2. Intereses petroleros: Para Trump, negociar con una figura del sistema anterior que esté dispuesta a "hacer tratos" es más rápido que construir una democracia desde cero con un liderazgo civil exigente y ético como el de Machado.
  3. Choque de egos: Hay analistas que sugieren que a Trump le incomoda un liderazgo que no le deba su existencia a él. Al minimizar a Machado, él se posiciona como el único "libertador" de Venezuela.

Un sentimiento de orfandad política

Al desconocer la votación del 28 de julio, se envía un mensaje devastador: "Tu voto no importa si no encaja en mi acuerdo comercial". Esto es lo que convierte el escenario en "Guatepeor": la posibilidad de que la libertad no traiga democracia, sino solo un cambio de gerencia en un modelo que sigue excluyendo a la mayoría.

"El desprecio de Trump no es solo hacia una líder, sino hacia los millones que hicieron cola, resguardaron actas y creyeron que el voto era la salida."

Esta situación plantea un dilema ético para la comunidad internacional.