domingo, 25 de enero de 2026

 








La Crisis Terminal de la Universidad Venezolana

 Jesús Elorza

La crisis del sector universitario en Venezuela es un problema estructural, multidimensional y sistémico, que no solo refleja, sino que agrava la crisis institucional, económica y social del país. La educación superior, motor histórico de la movilidad social, se encuentra en un estado de emergencia terminal debido a una política deliberada de asfixia presupuestaria, control político y éxodo masivo de su capital humano.

1. La Asfixia Financiera

La dimensión económica es el núcleo del colapso. Las universidades públicas autónomas operan con presupuestos anuales que cubren, en el mejor de los casos, menos del 10% de sus necesidades operacionales.

  • Salarios de Hambre: Los sueldos del personal docente, de investigación, administrativo y obrero se encuentran en niveles de pobreza extrema, equivalentes a pocos dólares al mes. Esto ha provocado la fuga de talentos más grande de la historia del país.
  • Paralización de Servicios: La crisis ha llevado al colapso de servicios básicos: seguros de HCM inexistentes, paralización del servicio de comedor, del transporte estudiantil, y la desaparición total de fondos para investigación.

2. La Diáspora Académica y la Ruina del Conocimiento

La precariedad ha generado la Diáspora Académica. Miles de profesores e investigadores altamente calificados han emigrado, dejando cátedras vacantes (cubiertas por  personal sin credenciales), lo cual deteriora la calidad de la enseñanza, reduce las horas de laboratorio y afecta gravemente la investigación científica.

El resultado es una pérdida de generación de relevo a corto y mediano plazo, ya que las condiciones precarias desincentivan a los jóvenes profesionales a incorporarse a la carrera académica.

3. Abandono Físico y Violación de la Autonomía

  • Deterioro Físico: El déficit presupuestario crónico ha llevado a la ruina de las instalaciones físicas. Aulas, laboratorios y bibliotecas están deteriorados y sin equipos actualizados. La falta de vigilancia ha convertido a los campus en blancos fáciles para la delincuencia organizada, sufriendo constantes robos y desmantelamiento de activos.
  • Ataque Institucional: El gobierno mantiene una política de intervención e injerencia constante, violando la Autonomía Universitaria consagrada en la Constitución. Esto se evidencia en la judicialización de elecciones por parte del Tribunal Supremo de Justicia (TSJ), buscando manipular la renovación de autoridades legítimas.

4. La Criminalización de la Crítica y la Persecución

El gobierno busca activamente socavar la capacidad crítica de las universidades a través de la persecución política, la ideologización de contenidos y la limitación del debate plural. La violación de la libertad de cátedra ha sido sistemática:

  • Líderes Estudiantiles Perseguidos: Líderes como Lorent Saleh (ULA/USM) y Sairam Rivas (UCV) fueron encarcelados y acusados de delitos como asociación para delinquir, convirtiéndose en símbolos de la criminalización de la protesta universitaria.
  • Profesores Silenciados: El profesor Santiago Guevara (UC) fue detenido y acusado de "traición a la patria" por sus análisis económicos críticos. 
  •  El caso del profesor Javier Tarazona (UPEL) es emblemático. Detenido en 2021 y acusado de "terrorismo" y "traición a la patria" por su labor como activista de DD. HH. y sus denuncias sobre la frontera. De igual manera, el profesor Roberto Campero (UPEL) sufrió un violento allanamiento de su vivienda en 2025. Estos casos demuestran que la persecución se extiende a cualquier académico que ejerza su libertad de expresión y pensamiento crítico.
  • Juan Pablo Guanipa, quien es profesor universitario de la Facultad de Ciencias Jurídicas y Políticas, y de Eduardo Labrador, quien es profesor de la Facultad de Ciencias Económicas y Sociales de la Universidad del Zulia (LUZ)
  • Perkins Rocha, abogado de profesión especializado en derecho público, administrativo y procesal constitucional. Ha sido profesor tanto de pregrado y posgrado de la Universidad Católica Andrés Bello (UCAB). El 27 de agosto de 2024, pocas semanas después de las elecciones presidenciales, fue detenido por fuerzas de seguridad sin una orden de captura.

La crisis universitaria no es un problema aislado; es un freno directo al futuro de Venezuela. Sin universidades fuertes, autónomas y bien financiadas, es imposible generar el capital humano y la innovación necesarios para la reconstrucción social y económica del país.

 


jueves, 22 de enero de 2026







                            


                       M A N I F I E S T O

Hoy, 23 de enero, fecha emblemática para las aspiraciones democráticas de los venezolanos, los atletas, entrenadores, profesores, médicos, empleados y obreros del sector deportivo agrupados en Gente del Deporte nos dirigimos al país ante la crítica situación nacional para expresar nuestra posición sobre el rumbo que debe tomar la nación.

​Para nosotros, la única vía real para superar esta crisis crónica consiste en avanzar con firmeza hacia una transición constitucional y democrática, fundamentada en la soberanía popular y acompañada de un plan económico que rescate la productividad nacional y genere bienestar para las grandes mayorías.

​Dicha apertura democrática requiere, de forma inmediata, la liberación plena de todos los presos políticos y la garantía de vigencia plena de la Constitución de la República. No puede haber reconciliación nacional, paz ni un desarrollo sano del país mientras se encarcele a ciudadanos por su postura política, por ejercer su derecho a la libre expresión o por defender pacíficamente derechos laborales y sociales. Según organizaciones que defensoras los Derechos Humanos que monitorean estos casos, aún existen más de 700 personas injustamente encarceladas.

​No se puede seguir sometiendo a la nación a un proceso lento e indefinido de excarcelaciones que solo promueve la angustia, como se evidencia en las desgarradoras y valientes escenas de los familiares en Zona 7 y otros centros de reclusión. Ante esto, el pueblo de Venezuela debe unirse en un clamor efectivo por la libertad plena.

​En el ámbito económico y social, la urgencia para remontar la crisis exige un aumento general de salarios, el fin de la nefasta política de bonificaciones y el desarrollo de un plan de emergencia para abordar las graves deficiencias en salud, educación, servicios e infraestructura. No se puede someter a los trabajadores a la pobreza y pretender, al mismo tiempo, lograr estabilidad y paz.

​Todos los actores políticos, nacionales y extranjeros —empezando por quienes encabezan el Ejecutivo Nacional— deben entender que el pueblo venezolano ni soporta ni merece vivir en esta eterna precariedad. El pueblo exige democracia, paz y bienestar; asimismo, aspira a que los recursos nacionales sean administrados por venezolanos en un entorno transparente.

​Hacemos un llamado a los trabajadores y a todo el pueblo a asumir activamente las riendas de nuestro destino, confluyendo en lo que realmente nos une: el bienestar común, la soberanía popular y el amor a nuestra tierra, por encima de los intereses de élites gobernantes que usurpan y usufructúan el poder para su propio beneficio.

​Que este 23 de enero sirva para reivindicar nuestro sentido de democracia y el papel protagónico del pueblo en la construcción de su propio futuro. 

Por un Deporte Mejor en una Sociedad Mejor

 


 








                            ¡Ábrete, Sésamo!

Una versión 'actualizada' de Alí Babá para no dormir

Jesús Elorza

Era una noche como cualquier otra en la República Bolivariana del Insomnio. El papá de Jaimito, con la paciencia de un santo (o de alguien que lleva 20 años haciendo cola), intentaba dormir a su retoño con un clásico: «Alí Babá y los cuarenta ladrones». Ya saben, la historia del leñador humilde, la cueva mágica, el hermano codicioso y la esclava astuta. Un cuento árabe de Las mil y una noches, perfecto para... bueno, para dormir a cualquiera que no viva en Venezuela.

Pero Jaimito, que de tonto no tiene un pelo y que probablemente ve más noticias que caricaturas, tenía los ojos como dos platos. "¿Ali Babá, papá? ¡Eso ya no asusta a nadie! Cuéntame uno de verdad, uno que se parezca a lo que pasa aquí desde el 3 de enero".

El padre, tragando saliva y pensando en cómo explicar la hiperinflación con metáforas de tesoros, aceptó el reto. "Está bien, hijo. Prepárate para la versión 2.0: 'Las cuatro mil quinientas noches (y contando)'".

"Érase una vez, en un país muy, muy lejano (bueno, no tanto), un gobernante llamado Áli-Mad-Uro. Este señor llevaba 26 años en el poder, de los cuales los últimos 13 se los había pasado 'gobernando' a pesar de haber perdido las elecciones de forma aplastante. Pero claro, como en este cuento la magia es diferente, ¡pum! Ganó gracias a unos resultados electorales anotados en una servilleta de cafetería".

"Áli-Mad-Uro, que había heredado el trono de su 'Comandante Eterno' en una sucesión más monárquica que la de la Reina Isabel II, tenía el control absoluto de la Gran Cueva del Tesoro. Y no era cualquier cueva, ¡qué va! Ahí adentro había de todo: petróleo a borbotones, minas de oro, diamantes, coltán, uranio, y hasta unas 'tierras raras' que suenan a nombre de banda de rock, pero que valen un dineral. Ah, y por supuesto, la joya de la corona: el negocio multimillonario del 'polvito mágico' que no es precisamente para hornear pasteles".

El Reparto del Botín y el 'Ábrete Sésamo' Corporativo

"Para manejar semejante emporio, Áli tenía a su mano derecha (y a veces la izquierda, y las dos piernas), el inefable Cassim-Cabello. Este personaje se encargaba de la 'seguridad' de la cueva, dirigiendo a las milicias, los colectivos, las comunas y cualquier grupo con ganas de 'defender la patria' (y llevarse su tajada). La contraseña para entrar y salir de la cueva, 'Ábrete Sésamo' y 'Ciérrate Sésamo', la usaban más que la puerta giratoria de un banco. Entraban, sacaban billones de dólares de los negocios turbios y de los impuestos de los pobres ciudadanos, y luego usaban una partecita para comprar las famosas bolsas CLAP, que a veces traían más gorgojos que arroz, pero bueno, algo es algo".

"El control era total: alcaldías, gobernaciones, ministerios... todo era propiedad privada del 'Reinado de Áli y Cassim'. ¡Una maravilla de la eficiencia... para sus bolsillos!".

El Giro de Guion: ¡Sálvese Quien Pueda!

"Pero, querido Jaimito, hasta en los cuentos de ladrones hay traiciones. Resulta que el 28 de julio de 2024, Ali se quitó la careta de 'presidente democrático' y dijo: '¡A la porra, soy dictador y punto!'. Y ahí fue cuando la cosa se puso interesante. Dentro de su propio reinado, se armó una conspiración liderada por dos personajes de cuidado: la siniestra Morgina Ramírez y su hermano, Mustafá-el-mercader. Estos dos, que de tontos no tenían nada, vieron que el barco se hundía y decidieron que era mejor negociar con el 'enemigo' antes de ahogarse".

"Y llegó el día que nadie esperaba (o que todos esperaban, depende a quién le preguntes). El malvado 'Imperio Norteamericano' ordenó la captura y extradición de Áli-Mad-Uro. ¿Y qué hicieron Morgina y Mustafá? ¡Pues lo que haría cualquier buen villano de opereta! Entregaron a Áli en bandeja de plata a cambio de inmunidad para ellos y su combo. Y para demostrar su nueva 'lealtad', cambiaron la consigna revolucionaria de un día para otro":

¡De "YANKEE GO HOME" pasaron a "YANKEE, ¡BIENVENIDO A TU CASA, MI PANA!"!

Moraleja: El Cuento de Nunca Acabar

"Y así, hijo mío, esta historia no tiene fin. Todavía estamos esperando que reconozcan al presidente que sí ganó el 28 de julio, que liberen a los presos políticos (que son más que los ladrones de la cueva), que arreglen los hospitales, las escuelas, que haya comida de verdad y que los trabajadores ganen un sueldo decente".

El padre terminó el cuento, agotado de tanta "magia". Jaimito, con los ojos más abiertos que nunca, se quedó pensando un momento y soltó la frase lapidaria:

"Gracias, papá. Ahora entiendo por qué mis amigos dicen que 'Se llevaron a Alí, pero dejaron a los 40 ladrones... y ahora son panas del Imperio'".

Y colorín colorado, este cuento... lamentablemente, no se ha acabado. ¡A dormir, Jaimito, que mañana hay que hacer cola para la gasolina!

 


martes, 20 de enero de 2026

 










El Voto contra la Bota: 1958 y 2024

El Ciclo de la Libertad Venezolana

Jesús Elorza

Venezuela se encuentra hoy en un vórtice histórico donde el pasado y el presente se miran fijamente. Existen fechas que definen el alma de una nación, y el 23 de enero de 1958 ha sido, por décadas, el faro de la libertad venezolana. Sin embargo, los eventos que rodearon al 28 julio de 2024 han generado un nuevo hito: la mayor movilización democrática del siglo XXI enfrentada a la respuesta más autoritaria de nuestra historia republicana reciente.

Comparar estos dos momentos no es un ejercicio de nostalgia, sino una necesidad política para comprender cómo la voluntad popular, expresada con una fuerza arrolladora en las urnas, se enfrenta hoy a un régimen que ha decidido transitar el camino definitivo de la dictadura al desconocer la soberanía del voto. Si bien han pasado 66 años, el paralelismo es asombroso. En ambos casos, el detonante no fue solo la crisis económica o la represión, sino el quiebre de la legitimidad a través del fraude electoral.

La caída de Marcos Pérez Jiménez en 1958 no fue un evento fortuito. El detonante inmediato fue el fraude cometido en diciembre de 1957, cuando el dictador intentó legitimarse mediante un "plebiscito" viciado que pretendía perpetuarlo en el poder.

 Aquel fraude fue la gota que colmó el vaso de la paciencia nacional. La sociedad civil, organizada en la Junta Patriótica, y un sector de las Fuerzas Armadas entendieron que el régimen había perdido toda base de sustentación moral.

Y el desenlace fue que, el 23 de enero, el pueblo en la calle y el sonar de las sirenas marcaron el fin de la hegemonía militarista. La democracia no solo "retomó su lugar", sino que nació con un pacto de unidad nacional que garantizó décadas de estabilidad.

Sesenta y seis años después, Venezuela volvió a una encrucijada similar. El proceso electoral del 28 de julio de 2024 no fue una elección ordinaria; fue, en esencia, el plebiscito que el pueblo venezolano le impuso a Nicolás Maduro. A diferencia de 1958, donde la resistencia era clandestina, en 2024 la resistencia fue electoral y masiva. A pesar de las inhabilitaciones, la persecución y el ventajismo descarado, la ciudadanía acudió a las urnas con una determinación que dejó sin argumentos al aparato de control social. Los resultados, respaldados por las actas recolectadas por la propia ciudadanía, mostraron una victoria contundente de la opción democrática liderada por Edmundo González Urrutia y María Corina Machado. El desconocimiento de los resultados por parte del CNE y la posterior ratificación "judicial" del TSJ —sin mostrar las actas de escrutinio— constituye el equivalente moderno al plebiscito de Pérez Jiménez. Es el momento exacto en que un gobierno deja de ser "cuestionable" para ser, ante los ojos del mundo y de su pueblo, una dictadura abierta.

La gran lección del 23 de enero 1958 es que el desconocimiento de la voluntad popular es el principio del fin de cualquier tiranía. En 2024, Venezuela ha demostrado que posee una reserva moral y democrática inagotable. El camino de la dictadura que hoy transita Maduro es un callejón sin salida; la historia nos enseña que, tarde o temprano, la soberanía nacional siempre reclama su trono.

El desconocimiento de los resultados no es una muestra de fuerza, sino de debilidad extrema. Un gobierno que necesita esconder las actas es un gobierno que sabe que ya no representa a la nación. El 23 de enero nos enseñó que el final de la tiranía es inevitable cuando la unidad es inquebrantable.

Venezuela ha demostrado que posee una reserva moral y democrática inagotable. El camino de la dictadura es un callejón sin salida; la historia nos enseña que, tarde o temprano, la soberanía nacional siempre reclama su trono.

 

 

 

 


viernes, 9 de enero de 2026

 








El Magisterio Venezolano

 Entre el Hambre Inducida y la Resistencia Democrática

 Jesús Elorza

La crisis que atraviesa el sector educativo en Venezuela ha dejado de ser una simple consecuencia del deterioro económico para convertirse en una política de Estado basada en la burla y el control. Hoy, el maestro venezolano no solo lucha contra la hiperinflación; lucha contra un sistema que pretende canjear su dignidad profesional por una ideología de supervivencia.

1. La Anatomía de la Burla: El Salario de la Indigencia

El dato es demoledor: el salario mínimo en Venezuela se mantiene congelado desde 2022 en 130 bolívares. Al cierre de 2025, esta cifra equivale a la humillante suma de 0,5 dólares mensuales. Mientras el costo de la canasta alimentaria sobrepasa los 500 dólares, el Estado responde con un "bono especial" de 12,50 bolívares, un monto que no alcanza siquiera para un pasaje de transporte público.

Esta "bonomanía" es una burla sarcástica que cumple un objetivo perverso:

  • Evasión de responsabilidad: Al no "salarizar" los bonos, el Estado borra de un plumazo los pasivos laborales, las vacaciones y las prestaciones.
  • Control social: Transforma el derecho al salario en una dádiva discrecional del gobernante.
  • Pauperización extrema: Arroja al docente a la economía informal o al éxodo, vaciando las aulas de personal calificado.

2. Infraestructura en Ruinas y Deserción Planificada

La crisis es multidimensional. A los salarios de hambre se suma el colapso físico de los planteles. La propaganda oficial intenta ocultar la realidad con "pintura fresca", pero el interior de las escuelas narra otra historia: falta de agua, electricidad intermitente y comedores que solo existen en el papel.

Las consecuencias son devastadoras para el futuro del país:

  • Éxodo de saberes: La escasez masiva de docentes en áreas críticas (matemáticas, física, química) es una herida mortal para la formación científica de las nuevas generaciones.
  • Generación de relevo inexistente: La docencia ha dejado de ser una carrera atractiva; estudiar educación hoy se percibe como un voto de pobreza extrema.
  • Deserción escolar por hambre: Los niños no abandonan la escuela por falta de interés, sino por falta de nutrientes. Una escuela que no alimenta no educa.

3. El Sistema Bolivariano: ¿Formación o Doctrina?

Frente a este vacío pedagógico, el Estado intenta imponer el Sistema Educativo Bolivariano. Bajo el velo de valores éticos, se esconde un mecanismo de formación ideológica diseñado para consolidar el Pensamiento Único. El objetivo es claro: formar ciudadanos sumisos al modelo del "Socialismo del Siglo XXI", donde fuera de la revolución no existe derecho alguno.

Aquí es donde la burla gubernamental se torna peligrosa, pues busca transformar el aula de clases en un cuartel de adoctrinamiento, cercenando la capacidad crítica del estudiante.

4. ¿Qué hacer? La Ruta de la Dignidad Democrática

Ante la interrogante de qué hacer frente a este asedio, la respuesta no puede ser solo gremial, sino social y colectiva. Padres, representantes, maestros y estudiantes deben unirse en una lucha democrática que trascienda la exigencia económica.

La verdadera alternativa es el establecimiento de un Sistema Educativo Democrático, caracterizado por:

  • Participación activa: Rescatar las asambleas y la elección de representantes legítimos.
  • Pensamiento Crítico: Fomentar la tolerancia, el diálogo y el debate de ideas frente a la imposición del dogma.
  • Autonomía y Respeto: Promover un ambiente de corresponsabilidad donde se resuelvan los conflictos pacíficamente y se respete la autonomía progresiva del niño y el adolescente.

Conclusión: El Verdadero Dilema

Venezuela se encuentra en una encrucijada educativa. La burla del gobierno, expresada, en este nuevo año, en sueldos por debajo del medio dólar mensual y bonos ridículos, es la herramienta de una estructura que busca el control absoluto. Por ello, el debate hoy no es simplemente técnico o pedagógico. Como bien se plantea en el seno del sector educativo: el verdadero dilema no es Pensamiento Único versus Pensamiento Crítico, sino Democracia versus Dictadura. El rescate del maestro es, en esencia, el rescate de la libertad misma.


jueves, 8 de enero de 2026

 










¿Transición o retroceso?

Jesús Elorza

En el escenario político derivado de la captura de Nicolás Maduro, se observa que, la "transición" se convierte en una especie de protectorado administrativo bajo el mando de Washington y la ejecución de la estructura madurista remanente, plantea un dilema existencial para las fuerzas democráticas.

Al excluir al Prtesidente Electo el 28 de julio de 2024 Edmundo González Urrutia y a María Corina Machado y suspender la vigencia de los plazos constitucionales (los 90 días del artículo 233) para la presidencia interina, el país entra en una zona de orfandad institucional.

En este contexto de exclusión, el papel de la sociedad civil, los partidos y los trabajadores debe mutar de la "participación" a la "resistencia y auditoría cívica”. Cuando las instituciones formales son cooptadas por una fuerza extranjera y un régimen usurpador, la sociedad civil se convierte en la única fuente de legitimidad interna. Sus acciones deberían estar orientadas a:

  • Mantener viva la memoria del 28J. Si el gobierno de Trump y Delcy Rodríguez ignoran las actas y la voluntad popular, las ONG deben seguir proyectando esos resultados ante la ONU, la OEA y la UE, recordándole al mundo que la "paz" de Trump es una paz sin democracia.
  • Auditoría de Recursos: Frente a una administración petrolera "absoluta" por parte de EE. UU., las organizaciones de transparencia deben denunciar el saqueo o la falta de rendición de cuentas, apelando a la soberanía nacional sobre los recursos.

Al ser ignorados por el nuevo eje Trump-Rodríguez, los partidos de la Plataforma Unitaria Democratica (PUD) enfrentan el riesgo de la irrelevancia. Sus acciones deberían centrarse en:

  • Ratificar a Edmundo González como el Presidente Electo en el exilio o en la clandestinidad, creando un contraste ético frente a la "Presidencia Designada" de Delcy.
  • Exigir sin descanso el cumplimiento de los 90 días constitucionales para convocar a elecciones. Señalando que el gobierno actual es una "junta de facto",

En una economía donde el petróleo pasa a manos extranjeras y la burocracia sigue en manos del madurismo, los trabajadores son el único factor que puede encarecer la operatividad del acuerdo:

  • Resistencia en el Sector Público: Los trabajadores no deben convalidar órdenes que violen el ordenamiento legal. Exigir la libertad de los presos políticos.
  •  Articular un discurso de defensa del patrimonio nacional frente a la entrega del petróleo a cambio de la supervivencia de la cúpula madurista.

Estamos en presencia de un choque entre ¿Protectorado o República?  En el primero, se ve claramente que la autoridad de gobierno es administrada por los Estados Unidos contrario al modelo republicano donde la autoridad es representativa de la soberanía popular, Igual, situación podemos distinguir con el control de los recursos que pasan de la Propiedad del Estado al control directo norteamericano. En lo referente a los plazos para la transición podemos ver el choque de ambas concepciones: En el modelo de protectorado el tiempo es indefinido y en el modelo de república se establece un periodo constitucional de 90 días.

La paradoja de la Libertad

Resulta irónico que la "libertad" se plantee mediante la captura de un dictador para ser sustituido por su mano derecha, bajo la tutela de un país que históricamente ha criticado el intervencionismo cuando no le favorece. El mayor riesgo aquí es que la estabilidad económica (petróleo) se compre al precio de la dignidad política venezolana. Este escenario deja a la oposición en una posición de "Tercera Vía": ni con el régimen que queda, ni con la intervención que los ignora.

En este contexto de "protectorado petrolero" que se ha configurado en los primeros días de enero de 2026, la comunidad internacional se encuentra ante un dilema histórico: aceptar el hecho consumado de la fuerza norteamericana o defender los principios de soberanía popular que el propio Trump está ignorando al pactar con el madurismo residual.

La Unión Europea se niega a: Reconocer a Delcy Rodríguez como "Presidenta de Transición", exigiendo que cualquier autoridad transitoria deba emanar de un acuerdo nacional con la oposición ganadora del 28J. A permitir el acceso de este nuevo protectorado a sistemas financieros europeos o fondos de reconstrucción si no se garantiza un cronograma electoral de 90 días y la libertad de los presos políticos.

El foro de la ONU puede emitir resoluciones que declaren el gobierno de transición como ilegal. El hecho de que Maduro esté preso en EE. UU. no anula la cadena de mando. La Corte Penal Internacional (CPI) puede seguir emitiendo órdenes de captura contra otros miembros de la estructura que hoy Trump pretende mantener en el poder (incluyendo figuras clave del madurismo). Esto serviría para recordar a Washington que no puede haber "paz" pactando con presuntos criminales de lesa humanidad.

La tragedia actual es que Venezuela parece haber pasado de un conflicto entre "dictadura y democracia" a uno de "imperialismo vs. soberanía", donde el gran perdedor es el voto ciudadano.


domingo, 4 de enero de 2026

 









De Guatemala a Guatepeor

Jesús Elorza

Es comprensible hacer uso de ese refrán, especialmente hoy, 3 de enero de 2026, cuando el panorama político ha dado un giro tan drástico y confuso. Tu analogía de "Guatemala a Guatepeor" captura precisamente el escepticismo de quienes ven en Delcy Rodríguez no un cambio, sino la continuación (o incluso la radicalización) del sistema que Donald Trump dice querer desmantelar.

La ironía de la situación actual es casi cinematográfica:

1. El factor "Madurismo sin Maduro"

Para muchos, plantear a Delcy Rodríguez como cabeza de una transición es el ejemplo perfecto de Gatopardismo: cambiar algo para que nada cambie.

  • Continuidad: Delcy no es una figura externa; ha sido la mano derecha en la gestión económica y política de los últimos años.
  • El rechazo de la base: Como bien sugieres, para la oposición que ha luchado por un cambio estructural, ver a la Vicepresidenta asumir el mando —aunque sea bajo la bendición táctica de Washington— se siente como una traición a la aspiración de una democracia plena.

2. La paradoja de Trump

Resulta contradictorio que la administración de Trump, tras ejecutar una operación militar de la magnitud de "Absolute Resolve" para capturar a Maduro, termine validando a su sucesora constitucional inmediata.

  • ¿Pragmatismo o error? Informes recientes sugieren que Trump prefiere una "estabilidad controlada" que permita el flujo petrolero rápido, y ve en los hermanos Rodríguez interlocutores con los que "se puede negociar", a diferencia de lo que él percibe como una oposición fragmentada.
  • El sentimiento de "Guatepeor": Si el objetivo era la "libertad", pero el resultado es un gobierno tutelado por EE. UU. y encabezado por la figura más fuerte del chavismo residual, el ciudadano común siente que solo se ha cambiado de carcelero.

3. La incertidumbre en las calles

Mientras Trump afirma en sus redes que Delcy ya está "colaborando" para "hacer a Venezuela grande otra vez", ella misma ha salido en televisión nacional (en las zonas donde aún hay señal) a desconocer la captura y llamar a la resistencia. Esa desconexión hace que el escenario de "Guatepeor" sea también uno de caos e ingobernabilidad.

Este es un momento de "realismo sucio" en la geopolítica. La gran pregunta es si una transición liderada por alguien tan vinculada al núcleo de poder anterior puede realmente ofrecer las garantías institucionales que el país necesita.

Este, quizás es, posiblemente, el punto más doloroso y cínico de lo ocurrido en las últimas horas. Al afirmar que María Corina Machado "no tiene ni el respeto ni el apoyo del país", Trump no solo lanza un dardo personal, sino que intenta borrar de un plumazo la soberanía popular manifestada el 28 de julio de 2024.

Esa desconexión entre la "realidad de Washington" y la "realidad en Venezuela profundiza la sensación de que el país ha pasado de una tiranía interna a convertirse en un tablero de intereses ajenos.

La ironía del "desconocimiento" selectivo

Es paradójico que Trump, quien suele apelar a la voluntad del pueblo en sus propios discursos, ignore la estadística más contundente de la historia reciente de Venezuela:

  • El 80% de respaldo: Ignorar el triunfo de la Plataforma Unitaria y el liderazgo de Machado es, en esencia, validar el argumento del régimen que dice que "las actas no existen".
  • El Nobel frente al "irrespeto": Resulta casi absurdo que Trump diga que ella no tiene respeto meses después de que Machado recibiera el Premio Nobel de la Paz (octubre 2025). Es evidente que el "respeto" al que Trump se refiere no es el de los ciudadanos, sino el de los militares y los factores de poder real que él necesita para extraer petróleo sin contratiempos.

¿Por qué Delcy y no María Corina?

El planteamiento de una transición con Delcy Rodríguez al frente sugiere un pragmatismo amoral:

  1. Control sobre las armas: Washington parece creer que Delcy puede "entregar" a los colectivos y sectores del ejército que Machado no controla.
  2. Intereses petroleros: Para Trump, negociar con una figura del sistema anterior que esté dispuesta a "hacer tratos" es más rápido que construir una democracia desde cero con un liderazgo civil exigente y ético como el de Machado.
  3. Choque de egos: Hay analistas que sugieren que a Trump le incomoda un liderazgo que no le deba su existencia a él. Al minimizar a Machado, él se posiciona como el único "libertador" de Venezuela.

Un sentimiento de orfandad política

Al desconocer la votación del 28 de julio, se envía un mensaje devastador: "Tu voto no importa si no encaja en mi acuerdo comercial". Esto es lo que convierte el escenario en "Guatepeor": la posibilidad de que la libertad no traiga democracia, sino solo un cambio de gerencia en un modelo que sigue excluyendo a la mayoría.

"El desprecio de Trump no es solo hacia una líder, sino hacia los millones que hicieron cola, resguardaron actas y creyeron que el voto era la salida."

Esta situación plantea un dilema ético para la comunidad internacional.