lunes, 25 de mayo de 2026

 










¿Juegos Mejorados o Juegos Drogados?

Jesús Elorza

El mundo deportivo fue sacudido por el anuncio de una coalición de empresarios e inversores —entre ellos Aron D'Souza, Donald Trump Jr., Peter Thiel, Christian Angermayer y Balaji Srinivasan— sobre la inauguración de Los Juegos Mejorados (Enhanced Games). La premisa es tan alarmante como directa: los atletas participantes no estarán sujetos a controles antidoping y tendrán luz verde para emplear sustancias habitualmente prohibidas, como esteroides y hormonas de crecimiento.

Los promotores disfrazan el evento bajo el manto de un supuesto "estudio científico" (Seguridad y repercusiones del uso de sustancias para mejorar el rendimiento bajo supervisión médica en deportistas de élite sanos) con 42 deportistas internacionales de alto nivel (atletas, nadadores y halterófilos, 30 hombres, 12 mujeres), cobayas humanas a las que han atiborrado, como un proceso de engorde a terneras, durante 25 semanas en un hotel de lujo de Abu Dabi. 

Rompiendo con toda la estructura del deporte internacional, los organizadores celebraron la inauguración de estos "Juegos Drogados" el 24 de mayo en un hotel de Las Vegas (Estados Unidos), dando inicio a un programa que incluye pruebas de atletismo, natación y halterofilia aderezadas con la promesa de premios millonarios.

El Impacto del Dopaje: Rompiendo las Reglas

Para entender la irresponsabilidad de esta iniciativa, es vital recordar qué implica el dopaje: el uso de sustancias o métodos prohibidos para alterar artificialmente el rendimiento físico o mental, violando los principios de la competencia justa.

Clasificación de las sustancias utilizadas:

  • Esteroides anabólicos androgénicos (EAA): (Testosterona, nandrolona). Aumentan la masa muscular, la fuerza y aceleran la recuperación.
  • Hormonas peptídicas y factores de crecimiento: (EPO, HGH). Incrementan los glóbulos rojos y estimulan el desarrollo muscular.
  • Estimulantes: (Anfetaminas, efedrina). Elevan el estado de alerta y reducen drásticamente la fatiga.
  • Diuréticos y enmascarantes: Utilizados para perder peso rápido o camuflar otras drogas.
  • Narcóticos y glucocorticoides: Mitigan el dolor para competir al límite a pesar de lesiones.

Las Consecuencias: Salud, Ética y Deporte

El uso sin control de estos fármacos genera daños devastadores a largo plazo: problemas cardíacos, daño hepático, trombosis, accidentes cerebrovasculares e incluso la muerte por sobredosis.

Destrucción del Fair Play: Más allá del daño clínico, el dopaje destruye la reputación del atleta, despoja los logros legítimos y pisotea la ética del juego limpio, convirtiendo el talento natural en una burda carrera de laboratorios químicos.

Rechazo Unánime y Capitalismo Salvaje

La reacción del deporte organizado no se hizo esperar. La Asociación Mundial Antidopaje (AMA) y su Comisión de Atletas calificaron el evento como un "concepto peligroso e irresponsable", acusando a la organización de ignorar décadas de evidencia médica y el sufrimiento de atletas perjudicados por el dopaje en el pasado.

Como claros representantes de un capitalismo salvaje que prioriza el dinero sobre la vida y los valores, el marketing de los organizadores se enfoca agresivamente en dos incentivos: dinero y drogas.

  • Premios: Ofrecen $500,000 dólares por victoria y bonos de hasta un millón de dólares por batir récords mundiales en pruebas de velocidad y natación.
  • Negocio farmacéutico: El verdadero fin comercial apunta al lanzamiento de una "Plataforma de Telesalud" que vende, mediante suscripción, "planes de mejora con drogas personalizados".

Sin embargo, el “estudio científico” en el que medio centenar de deportistas de élite pretendían llevar al límite el rendimiento humano, resultó un rotundo fracaso. Con el permiso explícito de poder consumir sustancias que mejoran el rendimiento, y que están prohibidas en competiciones oficiales, el objetivo de nadadores, atletas y halterófilos era 'batir' récords mundiales... y sólo se superó uno. Fue el griego Kristian Gkolomeev el que único que nadó por debajo de una plusmarca mundial, al ganar los 50 libre en 20.81, siete centésimas más rápido que el registro que estableció el australiano Cameron McEvoy en marzo en la distancia (20.88). Esta marca, sin embargo, no podrá ser homologada, ya que precisamente uno de los requisitos para ello es pasar el control antidopaje correspondiente. Tanto la Agencia Mundial Antidopaje como el Comité Olímpico Internacional ya habían mostrado su rechazo a esta competición, que potencia el uso de sustancias ilegales para mejorar el rendimiento.

Ante tal panorama, no sería extraño que pretendan alzar a figuras sancionadas como Lance Armstrong o Ben Johnson como los nuevos modelos a seguir, o que terminen nombrando a capos del narcotráfico como presidentes honorarios de estos "Juegos Drogados".


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