¿Juegos Mejorados o Juegos
Drogados?
Jesús Elorza
El mundo deportivo fue
sacudido por el anuncio de una coalición de empresarios e inversores —entre
ellos Aron D'Souza, Donald Trump Jr., Peter Thiel, Christian Angermayer y
Balaji Srinivasan— sobre la inauguración de Los Juegos Mejorados (Enhanced
Games). La premisa es tan alarmante como directa: los atletas
participantes no estarán sujetos a controles antidoping y tendrán luz verde
para emplear sustancias habitualmente prohibidas, como esteroides y hormonas de
crecimiento.
Los
promotores disfrazan el evento bajo el manto de un supuesto "estudio
científico" (Seguridad y repercusiones del uso de sustancias para
mejorar el rendimiento bajo supervisión médica en deportistas de élite sanos)
con 42 deportistas internacionales de alto nivel (atletas, nadadores y
halterófilos, 30 hombres, 12 mujeres), cobayas humanas a las que han
atiborrado, como un proceso de engorde a terneras, durante 25 semanas en un
hotel de lujo de Abu Dabi.
Rompiendo con toda la
estructura del deporte internacional, los
organizadores celebraron la inauguración de estos "Juegos Drogados"
el 24 de mayo en un hotel de Las Vegas (Estados Unidos), dando inicio a
un programa que incluye pruebas de atletismo, natación y halterofilia aderezadas
con la promesa de premios millonarios.
El Impacto del Dopaje:
Rompiendo las Reglas
Para entender la
irresponsabilidad de esta iniciativa, es vital recordar qué implica el dopaje:
el uso de sustancias o métodos prohibidos para alterar artificialmente el
rendimiento físico o mental, violando los principios de la competencia justa.
Clasificación de las
sustancias utilizadas:
- Esteroides anabólicos androgénicos
(EAA): (Testosterona, nandrolona). Aumentan
la masa muscular, la fuerza y aceleran la recuperación.
- Hormonas peptídicas y factores de
crecimiento: (EPO, HGH). Incrementan los glóbulos
rojos y estimulan el desarrollo muscular.
- Estimulantes:
(Anfetaminas, efedrina). Elevan el estado de alerta y reducen
drásticamente la fatiga.
- Diuréticos y enmascarantes:
Utilizados para perder peso rápido o camuflar otras drogas.
- Narcóticos y glucocorticoides:
Mitigan el dolor para competir al límite a pesar de lesiones.
Las Consecuencias: Salud,
Ética y Deporte
El uso sin control de
estos fármacos genera daños devastadores a largo plazo: problemas cardíacos,
daño hepático, trombosis, accidentes cerebrovasculares e incluso la muerte por
sobredosis.
Destrucción del Fair
Play: Más allá del daño clínico, el dopaje destruye la
reputación del atleta, despoja los logros legítimos y pisotea la ética del
juego limpio, convirtiendo el talento natural en una burda carrera de
laboratorios químicos.
Rechazo Unánime y
Capitalismo Salvaje
La reacción del deporte
organizado no se hizo esperar. La Asociación Mundial Antidopaje (AMA) y
su Comisión de Atletas calificaron el evento como un "concepto
peligroso e irresponsable", acusando a la organización de ignorar
décadas de evidencia médica y el sufrimiento de atletas perjudicados por el
dopaje en el pasado.
Como claros
representantes de un capitalismo salvaje que prioriza el dinero sobre la
vida y los valores, el marketing de los organizadores se enfoca agresivamente
en dos incentivos: dinero y drogas.
- Premios:
Ofrecen $500,000 dólares por victoria y bonos de hasta un millón de
dólares por batir récords mundiales en pruebas de velocidad y natación.
- Negocio farmacéutico:
El verdadero fin comercial apunta al lanzamiento de una "Plataforma
de Telesalud" que vende, mediante suscripción, "planes de mejora
con drogas personalizados".
Sin
embargo, el “estudio científico” en el que medio centenar de deportistas de
élite pretendían llevar al límite el rendimiento humano, resultó un
rotundo fracaso. Con el permiso explícito de poder consumir sustancias que
mejoran el rendimiento, y que están prohibidas en competiciones oficiales,
el objetivo de nadadores, atletas y halterófilos era 'batir' récords
mundiales... y sólo se superó uno. Fue el griego Kristian Gkolomeev el que
único que nadó por debajo de una plusmarca mundial, al ganar los 50 libre en
20.81, siete centésimas más rápido que el registro que estableció el
australiano Cameron McEvoy en marzo en la distancia (20.88). Esta marca,
sin embargo, no podrá ser homologada, ya que precisamente uno de los requisitos
para ello es pasar el control antidopaje correspondiente. Tanto la Agencia
Mundial Antidopaje como el Comité Olímpico Internacional ya habían mostrado su
rechazo a esta competición, que potencia el uso de sustancias ilegales
para mejorar el rendimiento.
Ante tal panorama, no sería extraño que pretendan
alzar a figuras sancionadas como Lance Armstrong o Ben Johnson como los nuevos
modelos a seguir, o que terminen nombrando a capos del narcotráfico como
presidentes honorarios de estos "Juegos Drogados".
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