La
Peregrinación del Salario:
Crónica de una
Pulverización Anunciada (2018-2026)
Jesús Elorza
Si la economía venezolana
fuera una obra de teatro, el año 2018 sería el acto donde el protagonista
—nuestro sufrido salario— inicia una peregrinación forzosa hacia el abismo.
No fue un accidente; fue el resultado de una ingeniería del desastre bautizada
con el pomposo nombre de "Programa de Recuperación, Crecimiento y
Prosperidad Económica".
El 17 de agosto de 2018,
Nicolás Maduro lanzó un conjunto de medidas drásticas que prometían estabilizar
una economía que ya estaba en cuidados intensivos. Bajo la promesa de
"revalorizar" el ingreso, lo que recibimos fue la partida de
nacimiento de la mayor pulverización del poder adquisitivo en nuestra
historia. Aunque nominalmente el salario subió, la hiperinflación aceleró los
precios a una velocidad tal que, en cuestión de semanas, el aumento fue
devorado por la realidad.
El impacto del plan fue
un bumerán que golpeó directamente en el estómago del trabajador:
- El punto más bajo del siglo:
Al cumplirse el primer aniversario del plan (agosto 2019), el salario
mínimo mensual había caído a su sima histórica: equivalía a unos 2,76
dólares según la tasa oficial de la época.
- La trampa del IVA:
El ajuste cambiario y el aumento de impuestos dispararon el costo de la
canasta básica, empujando a la población hacia la pobreza extrema.
- Empresas en quiebra:
El aumento salarial impuesto, sin base productiva, provocó cierres masivos
e informalidad laboral.
- La ineficacia crónica:
Tan inútil fue el ajuste que, apenas tres meses después (noviembre 2018),
el gobierno tuvo que aumentar el salario nuevamente en un 150%.
Un contexto de terror
Para entender la magnitud
de esta peregrinación al hambre, debemos recordar el entorno de 2018: la
hiperinflación cerró con una cifra superior al 130.000% según el BCV (o
un delirante 1.600.000% según la Asamblea Nacional), mientras el PIB se
contraía un 15% solo ese año.
La Estación del
Aplanamiento: El Instructivo ONAPRE
En su búsqueda por la
supervivencia, el salario se topó en 2022 con un muro infranqueable: el Instructivo
de la Oficina Nacional de Presupuesto (ONAPRE). Este instrumento, que sigue
operando con rigor en 2026, funcionó como una guillotina para los derechos
adquiridos:
- Aplanamiento de la Escala:
Se recortaron unilateralmente primas por antigüedad y profesionalización,
eliminando la meritocracia.
- Suspensión de Facto de Contratos:
El régimen anuló años de luchas sindicales al imponer tablas únicas sin
discusión.
- Muerte de las Prestaciones:
Al reducir el sueldo base, el monto final de prestaciones sociales y
aguinaldos quedó reducido a cenizas.
El 3 de enero de 2026,
un evento político inesperado —la detención de Maduro por parte de autoridades
estadounidenses— generó la ilusión de una ventana de cambio. Los trabajadores
presentaron un pliego de 17 exigencias ante el Ministerio del Trabajo y
la Asamblea Nacional, cuyos ejes centrales son:
- Salario y Pensiones Dignas:
Ajuste del salario mínimo vital y eliminación de la bonificación para que
el ingreso impacte en beneficios reales.
- Libertad Sindical:
Cese a la persecución y criminalización de dirigentes laborales.
- Seguridad Social:
Restitución de sistemas de salud (HCM) y funerarios.
- Transparencia:
Cobertura mediática plena en las negociaciones y dotación de insumos
básicos.
La "Falsa
Peregrina" y el Engaño del Ingreso Mínimo
Sin embargo, la solución
no llegó. En su lugar apareció una "Falsa Peregrina" que,
ocupando ilegalmente la presidencia, lanzó una campaña electoral disfrazada de
lucha contra las sanciones. Su anuncio final, el 30 de mayo, de un “aumento
responsable” fue una bofetada a la clase trabajadora:
- Ingreso Mínimo Integral:
Elevado a 240 dólares mensuales, pero compuesto casi totalmente por
bonificaciones (Bono de Guerra y Cestaticket).
- Sueldo Base Congelado:
Se mantiene estancado en 130 Bs., anulando cualquier impacto en
utilidades o vacaciones.
- Pensiones de Hambre:
Fijadas en apenas 70 dólares mensuales, insuficientes para la
supervivencia básica.
La respuesta de los
trabajadores no se hizo esperar. Este Primero de mayo de 2026, las
calles de Venezuela se convirtieron en un solo clamor nacional. Al rechazo
contra la "Falsa Peregrina" y los
"Judas" de la Mesa Nacional de Dialogo para los Consensos Laborales y
Sociales, se sumó una consigna que cambió el rumbo de la lucha: "ELECCIONES
YA".
Lo que en 2018 se
presentó como un plan de "recuperación", terminó siendo el acta de
defunción del salario. Hoy, el mensaje es claro: el salario no tendrá
resurrección mientras no haya Libertad y Democracia. La peregrinación continúa,
pero ahora el caminante no solo busca comida; busca el voto, elecciones y el
fin de la usurpación para que el trabajo vuelva a ser el motor del progreso.
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