jueves, 28 de diciembre de 2023

 








BALANCE DE UN FRACASO

Jesús Elorza

La profesión docente en todos los niveles desde la escuela básica hasta la universidad ha sido golpeada al extremo. Las escuelas, carecen de los elementos básicos para fungir como tales, con maestros y estudiantes acosados por la hambruna, en medio de la destrucción y deterioro de sus aulas, laboratorios, jardines. Sabemos que más del 80% de las escuelas carecen de servicios sanitarios, sin agua, con electricidad intermitente y sin maestros. La peor circunstancia ha sido el quebranto de la noble profesión docente en todos los niveles, en contracorriente con uno de los aspectos que más cuidan las sociedades que hoy cosechan frutos por la calidad de la educación y el reconocimiento del valor de sus maestros. Al régimen no le preocupan las miserables condiciones laborales de los maestros, su virtual desaparición y su inexistencia en Venezuela, 166.338 docentes dejaron las aulas entre 2018 y 2021. Se estima que 59% desertó por los bajos salarios y las pobres condiciones laborales. El resto migró. El salario de un maestro titulado que inicia su carrera perdió el 95,9% de su valor en los últimos 24 años y con ello las oportunidades para avanzar en sus tareas profesionales.

El régimen de Maduro, en su política de destrucción del sistema educativo reemplaza a los maestros mediante la puesta en marcha de la “Gran Misión Chamba Juvenil” sustituyendo docentes graduados por personal sin calificación para ejercer ese importante oficio, reemplazan al docente titulado por grupos descalificados para ejercer esta noble tarea, privando así al educando de recibir la formación que les corresponde.

La ley de Chamba Juvenil pretende sustituir al maestro, tiene un claro fin político ideológico de control social desconectado de la verdadera misión de un Estado responsable, cual sería brindar las oportunidades para que la juventud desarrolle capacidades para hacer y ser mejores seres humanos como expediente necesario para ingresar al mercado de trabajo como sujeto activo.

No cabe ninguna duda al señalar que el balance educativo 2023 del régimen de Maduro es un fracaso de graves y nefastas consecuencias. Un trabajo de investigación de la Universidad Católica Andrés Bello señala los siguientes indicadores:

-El 25% de los maestros y el 15% de los estudiantes de los niveles básico y medio abandonaron las aulas en los últimos tres años. Además, 85% de los planteles no cuentan con Internet; 69% tiene carencias agudas en el servicio eléctrico, y 45% carecen de acceso al agua. Los jóvenes venezolanos ven limitadas sus posibilidades de estudiar por diversos factores derivados de la crisis del país. Entre la población de 3 y 17 años se redujo la cobertura educativa nacional después de la crisis pos pandémica, según la última encuesta Encovi, en casi 1 millón de niños y jóvenes.

–Solo acceden a la educación el 23%de los venezolanos que viven en pobreza extrema. Y que “sólo 25% de los jóvenes entre 18 y 24 años en Venezuela tienen acceso a la educación en centros privados”, por lo que ha disminuido en gran medida las matrículas a nivel nacional.

-El acentuado deterioro de la calidad educativa está asociado con el retiro de una gran cantidad de docentes. Se estima que más de 50% se ha retirado del sistema por los insignificantes y miserables salarios, el adoctrinamiento impuesto en los contenidos educativos y las represalias a la que están sometidos si los cuestionan. El salario docente se encuentra por debajo del umbral de la pobreza.

Estos indicadores, de manera objetiva nos señalan que, la ausencia de horizonte, provocada por la imposibilidad de los jóvenes de conseguir un trabajo mínimamente estable, con un sueldo decente, y de acceder por tanto a una vivienda digna, conduce a variedades de desánimo colectivo que se traducen, por poner otro ejemplo, en el final de la tradicional “movilidad social” que producía la educación.


No hay comentarios:

Publicar un comentario