miércoles, 9 de septiembre de 2026

 










Anatomía del descontento:

Del populismo bolivariano de Chávez al auge radical de AfD

Jesús Elorza

Uno de mis hijos, me pregunta sobre la relación entre el ascenso al poder de Hugo Chávez y el movimiento ultraderechista de Alternativa para Alemania (AfD) que ganó las elecciones en el estado federado de Sajonia-Anhalt por un amplio margen.

¿Por qué? Me haces esa pregunta, fue mi respuesta inicial.

-Bueno papá, r5evisando cada caso en particular me llama la atención la similitud entre varios aspectos de cada caso.

Por ejemplo, le dije

-Fíjate que ambos casos, alcanzan el poder señalando las fallas de los gobiernos en la solución de los problemas. Los alemanes, resaltando el problema de los inmigrantes, la crisis de la Unión Europea y reclamando un mayor acercamiento con la Rusia de Putin y Chávez se monta sobre el fracaso de los gobiernos de Acción Democrática y Copei llegando a plantear la necesidad de freír sus cabezas en aceite. Pero, lo más llamativo es la identificación de ambos movimientos con dictadores como es el caso del AfD con Adolfo Hitler y Chávez con Pérez Jiménez.

Bueno hijo, déjame tratar de responderte a esa interesante pregunta que me has hecho. A primera vista, comparar el ascenso al poder de Hugo Chávez en la Venezuela de 1998 con la irrupción electoral de Alternativa para Alemania (AfD) en la Europa del siglo XXI parece un ejercicio de opuestos. Uno representa a un movimiento militar golpista que fue cambiando en el transcurso del tiempo su caracterización política desde la Tercera Via de Tony Blair de Inglaterra pasando por la  la izquierda bolivariana y antiimperialista del Sur Global hasta caer en las garras de Fidel Castro y autodenominarse socialista; el otro, a la extrema derecha identitaria y euroescéptica del corazón industrial europeo. Sin embargo, en el fondo sociopolítico, ambos fenómenos responden a un mismo mecanismo de ruptura: la implosión de la confianza en los partidos tradicionales, el auge del discurso de la "revancha" popular y la reivindicación explícita o tácita de referentes autoritarios del pasado.

Si nos detenemos a revisar las posturas antisistema de ambos movimientos podemos observar que:

- Chávez irrumpió tras la quiebra del pacto de Puntofijo (AD y COPEI), castigados por la corrupción y la crisis socioeconómica. AfD ha capitalizado el desgaste de la gran coalición tradicional entre la CDU/CSU y el SPD, percibidos por un sector del electorado como estamentos desconectados del ciudadano común.

-Ambos movimientos construyen su identidad sobre una narrativa de amenaza externa o elitista. Mientras Chávez articuló el resentimiento contra la "oligarquía" y el FMI, AfD encauzó la ansiedad identitaria frente a las políticas migratorias y la burocracia de Bruselas.

-Aunque Chávez centralizó el fenómeno en su figura mesiánica y la AfD opera más como una plataforma de corrientes hiperconservadoras, ambos apelan al patriotismo y a la soberanía nacional como respuesta a la globalización.

Un rasgo definitorio en la construcción simbólica de ambos liderazgos es la apelación a figuras del pasado autoritario para legitimarse o desafiar el consenso democrático establecido:

Chávez y la sombra de Marcos Pérez Jiménez: A pesar de proyectar una ideología de izquierda, Hugo Chávez mantuvo una compleja fascinación por la figura militar y el modelo de infraestructura del dictador Marcos Pérez Jiménez (1952-1958). En 1999, tras ganar la presidencia, Chávez visitó a Pérez Jiménez en su exilio en Madrid e intentó invitarlo a la toma de posesión y a la Asamblea Constituyente, presentándolo como un "patriota" militar agredido por la "partidocracia corrupta". Esta reivindicación buscaba rescatar el mito del "orden militar" y el desarrollo nacionalista frente al desgaste de la democracia representativa de los 40 años previos.

AfD y el revisionismo del periodo nazi (Adolfo Hitler): Aunque la directiva formal de AfD rechaza identificarse públicamente con el nacionalsocialismo, sectores clave de su ala más radical (como la corriente Der Flügel, liderada por Björn Höcke) han incurrido de forma sistemática en el revisionismo histórico. Figuras del partido han calificado el régimen nazi como un "mero excremento de pájaro en más de mil años de gloriosa historia alemana" (Alexander Gauland) o han criticado el Monumento al Holocausto en Berlín. Este coqueteo con el pasado Hitleriano busca romper la Vergangenheitsbewältigung (el consenso alemán de memoria histórica y responsabilidad sobre los crímenes del nazismo), desafiando los tabúes democráticos del país.

Hijo, a manera de síntesis puedo decirte que, el chavismo nos demostró cómo el descontento popular puede reconfigurar el Estado de forma absoluta mediante la vía constituyente y transformarse en un régimen totalitario. Por su parte, el ascenso de AfD evidencia que los sistemas democráticos más consolidados del continente europeo tampoco son inmunes a las fracturas identitarias cuando los consensos del centro político se desgastan.

Gracias papá, solo me queda decirte que los demócratas alemanes van a tener que ponerse los pantaloes frente a esa ultraderecha neo-hitleriana porque van a terminar quedando encerrados en un nuevo muro no solamente de Berlin sino de Alemania completa.


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