GENOCIDIO
SALARIAL
Jesús Elorza
Lo que comenzó como un
ajuste técnico el 15 de marzo de 2022, a través del Decreto N° 4653, se
ha convertido en la sentencia de muerte para la economía del hogar venezolano.
En aquel entonces, el Ejecutivo Nacional fijó el salario mínimo mensual en Ciento
Treinta Bolívares (Bs. 130,00). Cuatro años después, esa cifra permanece
inamovible en la Gaceta Oficial, mientras la realidad económica del país ha
dejado atrás cualquier rastro de dignidad laboral.
El Gráfico de la Miseria:
De 30 Dólares a Centavos
La política de
congelamiento, sumada a una devaluación persistente y la dolarización informal,
ha pulverizado el valor real del trabajo. La siguiente relación demuestra cómo
el ingreso mínimo legal ha pasado de ser insuficiente a ser prácticamente
inexistente:
|
Fecha |
Equivalente en
Dólares |
|
marzo 2022 |
$30 |
|
marzo 2023 |
$5,35 |
|
marzo 2024 |
$3,56 |
|
marzo 2025 |
$1,50 |
|
12 de marzo de 2026 |
$0,28 |
Esta caída libre de 99%
en su valor en dólares condena a trabajadores, pensionados y jubilados a
una situación de pobreza extrema e inseguridad alimentaria sin precedentes.
Anatomía de una Política
Anti-Obrera
Las consecuencias de
mantener el salario anclado en Bs. 130 mientras los precios escalan en divisas a
un ritmo hiperinflacionario se pueden caracterizar en seis dimensiones
críticas:
- Bonificación Perversa:
Ante la falta de salario real, el ingreso se ha desplazado hacia bonos y
Cestaticket que no tienen incidencia en prestaciones sociales,
utilidades ni vacaciones, robándole al trabajador su ahorro futuro.
- Hambre y Desnutrición:
El ingreso base ya no cubre el 0.06% de la canasta alimentaria, calculado
en 670 dólares, empujando a las familias a la miseria.
- El "Instructivo de la
Vergüenza" (ONAPRE): El sector público
sufre el aplanamiento de las tablas salariales. Este instructivo desconoce
años de servicio, especialización y beneficios conquistados en
convenciones colectivas.
- Violación Constitucional:
Se ignora sistemáticamente el Artículo 91 de la Constitución, que
obliga al Estado a ajustar el salario mínimo anualmente tomando como
referencia el costo de la canasta básica.
- Exilio Laboral:
La pérdida de valor del trabajo formal impulsa la migración masiva de
talento y el refugio en una economía informal precaria.
- Crisis de Salud Mental:
La incapacidad de cubrir necesidades básicas se ha convertido en la fuente
primaria de estrés crónico y angustia en la población.
El Reclamo Gremial:
Dignidad o Nada
El sector sindical y
gremial ha rechazado este modelo de "Genocidio salarial” planteando un pliego de
exigencias urgente para rescatar la dignidad del trabajador venezolano:
Demandas Prioritarias:
- Ajuste Salarial Drástico:
Un sueldo anclado al costo de la vida en concordancia con el artículo 91 de
la Constitución.
- Salarización de Bonos:
Que cada céntimo recibido cuente para el cálculo de aguinaldos y
prestaciones.
- Derogación del Instructivo ONAPRE:
Fin al desmantelamiento de los beneficios contractuales del sector
público.
- Rescate de la Seguridad Social:
Garantía real de salud y reactivación de seguros de HCM, hoy inexistentes.
- Diálogo Tripartito Real:
Una mesa de negociación entre Gobierno, empresarios y trabajadores bajo
lineamientos de la OIT.
El congelamiento del
salario desde 2022 no es una medida de ahorro fiscal; es un mecanismo de
pauperización social. Mientras el
salario mínimo sea de 0,28 dólares,
el trabajo en Venezuela no será una vía de progreso, sino una forma de
esclavitud moderna que el movimiento sindical está decidido a combatir hasta
recuperar la justicia social
Si bien la crisis salarial golpea a todos, el impacto
en los pensionados del IVSS y jubilados de la Administración Pública
adquiere dimensiones de crueldad sistémica. Para este sector, el congelamiento
de los 130 bolívares no es solo una pérdida de dinero, es la privación
del derecho a la vida y a la salud.
1. La Pensión como "Cero a la
Izquierda"
A diferencia del trabajador activo, que en algunos
casos puede recibir bonos de transporte o incentivos adicionales por asistencia,
el pensionado depende casi exclusivamente del monto base y del "Bono de
Guerra Económica" asignado a través de la Plataforma Patria. Con el
salario base en $0,28 (12 marzo 2026), la pensión ha dejado de existir como
figura de seguridad social ya que solo alcanza para cubrir el 0.004% de la canasta básica de
alimentos.
2. El Dilema Imposible: ¿Comer o Curarse?
La población de la tercera edad enfrenta gastos fijos
que no pueden postergarse. La falta de un seguro de Hospitalización, Cirugía
y Maternidad (HCM) y el colapso de la red pública de salud los obliga a
recurrir a farmacias privadas, donde los precios están anclados al dólar.
- Canasta
de Medicamentos: El costo de los tratamientos para
enfermedades crónicas (hipertensión, diabetes, artrosis) supera en miles
de veces el ingreso mensual.
- Inseguridad
Alimentaria: Los jubilados son el grupo con mayor
índice de desnutrición, dependiendo casi totalmente de las bolsas CLAP,
las cuales carecen de las proteínas y nutrientes necesarios para el adulto
mayor.
3. La Ruptura del Contrato Social
El jubilado venezolano sufre la eliminación de facto
de sus derechos adquiridos. Muchos de estos trabajadores firmaron
convenciones colectivas que prometían una vejez digna, las cuales han sido
ignoradas por la aplicación del Instructivo ONAPRE.
|
Factor de Impacto |
Realidad del Jubilado |
|
Poder de Compra |
Nulo. Un mes de pensión no compra un kilo de harina. |
|
Salud |
Condenados a la caridad pública o remesas
familiares. |
|
Dependencia |
Ruptura de la autonomía financiera; dependencia total
de terceros. |
|
Estado Emocional |
Depresión y sentimiento de abandono por parte del
Estado. |
4. La Soledad como Agravante
La migración masiva de los hijos y nietos (producto de
la misma crisis salarial) ha dejado a miles de abuelos solos. Esta soledad, sumada
a la imposibilidad de costear servicios básicos o mantenimiento del hogar,
convierte la jubilación —que debería ser un descanso merecido— en una etapa de
supervivencia extrema.
"No se jubilaron para descansar, se
jubilaron para sufrir la peor etapa de sus vidas. Un país que olvida a sus
ancianos es un país que ha perdido su brújula moral",
sentencia el sector gremial en sus constantes protestas de calle.
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