Anatomía del descontento:
Del populismo bolivariano de Chávez al auge radical de AfD
Jesús Elorza
Uno de mis hijos, me
pregunta sobre la relación entre el ascenso al poder de Hugo Chávez y el
movimiento ultraderechista de Alternativa para Alemania (AfD) que ganó las
elecciones en el estado federado de Sajonia-Anhalt por un amplio margen.
¿Por qué? Me haces esa
pregunta, fue mi respuesta inicial.
-Bueno papá, r5evisando
cada caso en particular me llama la atención la similitud entre varios aspectos
de cada caso.
Por ejemplo, le dije
-Fíjate que ambos casos,
alcanzan el poder señalando las fallas de los gobiernos en la solución de los
problemas. Los alemanes, resaltando el problema de los inmigrantes, la crisis
de la Unión Europea y reclamando un mayor acercamiento con la Rusia de Putin y
Chávez se monta sobre el fracaso de los gobiernos de Acción Democrática y Copei
llegando a plantear la necesidad de freír sus cabezas en aceite. Pero, lo más
llamativo es la identificación de ambos movimientos con dictadores como es el
caso del AfD con Adolfo Hitler y Chávez con Pérez Jiménez.
Bueno hijo, déjame tratar
de responderte a esa interesante pregunta que me has hecho. A primera vista,
comparar el ascenso al poder de Hugo Chávez en la Venezuela de 1998 con la irrupción
electoral de Alternativa para Alemania (AfD) en la Europa del siglo XXI parece
un ejercicio de opuestos. Uno representa a un movimiento militar golpista que fue
cambiando en el transcurso del tiempo su caracterización política desde la
Tercera Via de Tony Blair de Inglaterra pasando por la la izquierda bolivariana y antiimperialista
del Sur Global hasta caer en las garras de Fidel Castro y autodenominarse
socialista; el otro, a la extrema derecha identitaria y euroescéptica del
corazón industrial europeo. Sin embargo, en el fondo sociopolítico, ambos
fenómenos responden a un mismo mecanismo de ruptura: la implosión de la
confianza en los partidos tradicionales, el auge del discurso de la
"revancha" popular y la reivindicación explícita o tácita de referentes
autoritarios del pasado.
Si nos detenemos a
revisar las posturas antisistema de ambos movimientos podemos observar que:
- Chávez irrumpió tras la
quiebra del pacto de Puntofijo (AD y COPEI), castigados por la corrupción y la
crisis socioeconómica. AfD ha capitalizado el desgaste de la gran coalición
tradicional entre la CDU/CSU y el SPD, percibidos por un sector del electorado
como estamentos desconectados del ciudadano común.
-Ambos movimientos
construyen su identidad sobre una narrativa de amenaza externa o elitista.
Mientras Chávez articuló el resentimiento contra la "oligarquía" y el
FMI, AfD encauzó la ansiedad identitaria frente a las políticas migratorias y
la burocracia de Bruselas.
-Aunque Chávez centralizó
el fenómeno en su figura mesiánica y la AfD opera más como una plataforma de
corrientes hiperconservadoras, ambos apelan al patriotismo y a la soberanía
nacional como respuesta a la globalización.
Un rasgo definitorio en
la construcción simbólica de ambos liderazgos es la apelación a figuras del
pasado autoritario para legitimarse o desafiar el consenso democrático
establecido:
Chávez y la sombra de
Marcos Pérez Jiménez: A pesar de proyectar una ideología de
izquierda, Hugo Chávez mantuvo una compleja fascinación por la figura militar y
el modelo de infraestructura del dictador Marcos Pérez Jiménez (1952-1958). En
1999, tras ganar la presidencia, Chávez visitó a Pérez Jiménez en su exilio en
Madrid e intentó invitarlo a la toma de posesión y a la Asamblea Constituyente,
presentándolo como un "patriota" militar agredido por la
"partidocracia corrupta". Esta reivindicación buscaba rescatar el
mito del "orden militar" y el desarrollo nacionalista frente al
desgaste de la democracia representativa de los 40 años previos.
AfD y el revisionismo del
periodo nazi (Adolfo Hitler): Aunque la directiva
formal de AfD rechaza identificarse públicamente con el nacionalsocialismo,
sectores clave de su ala más radical (como la corriente Der Flügel,
liderada por Björn Höcke) han incurrido de forma sistemática en el revisionismo
histórico. Figuras del partido han calificado el régimen nazi como un
"mero excremento de pájaro en más de mil años de gloriosa historia
alemana" (Alexander Gauland) o han criticado el Monumento al Holocausto en
Berlín. Este coqueteo con el pasado Hitleriano busca romper la Vergangenheitsbewältigung
(el consenso alemán de memoria histórica y responsabilidad sobre los crímenes
del nazismo), desafiando los tabúes democráticos del país.
Hijo, a manera de
síntesis puedo decirte que, el chavismo nos demostró cómo el descontento
popular puede reconfigurar el Estado de forma absoluta mediante la vía
constituyente y transformarse en un régimen totalitario. Por su parte, el
ascenso de AfD evidencia que los sistemas democráticos más consolidados del
continente europeo tampoco son inmunes a las fracturas identitarias cuando los
consensos del centro político se desgastan.
Gracias papá, solo me
queda decirte que los demócratas alemanes van a tener que ponerse los pantaloes
frente a esa ultraderecha neo-hitleriana porque van a terminar quedando
encerrados en un nuevo muro no solamente de Berlin sino de Alemania completa.
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