LOS PAPAGAYOS DE LA LIBERTAD
Jesús Elorza
El vuelo de un armazón de
caña y papel atado a un hilo trasciende la simple noción de un juego infantil
para convertirse en uno de los testimonios visuales más potentes de la historia
reciente. En la Franja de Gaza, las cometas o papagayos condensan una paradoja
dolorosa: representan la expresión más pura de libertad e imaginación de la
infancia y, al mismo tiempo, sufren la persecución bajo la lógica de la
geopolítica militar.
El cielo, ese único
espacio donde no existen muros ni puestos de control, ha sido el escenario
donde la población palestina ha proyectado su dignidad a lo largo de los años.
La evolución de un
símbolo
El significado del vuelo
de cometas en la región ha transitado por tres hitos históricos clave:
- El hito de la esperanza (2009–2011):
En julio de 2009 y de 2011, la Agencia de la ONU para los Refugiados
Palestinos (UNRWA) organizó jornadas donde más de 12.000 niños rompieron
el récord mundial del mayor número de cometas elevadas simultáneamente en
las playas de Gaza. Aquel despliegue masivo buscaba mostrar al mundo la
voz de una infancia que exigía una vida normal.
- La "Guerra de las cometas"
(2018): Durante las protestas de la Gran
Marcha del Regreso, sectores de la población comenzaron a lanzar cometas y
globos con artefactos incendiarios hacia territorio israelí, generando
quemas en campos agrícolas. Este punto de inflexión llevó al ejército de
Israel a categorizar estos objetos artesanales dentro de las dinámicas de
hostilidad militar.
- Homenaje internacional:
Tras el fallecimiento del profesor y poeta gazatí Refaat Alareer,
organizaciones como el Comité de Servicio de los Amigos (AFSC) adoptaron
las cometas blancas como un emblema global en homenajes y manifestaciones
para exigir el alto el fuego y la paz.
Tensión militar y el impacto en la
infancia
A finales de agosto de 2026, la tensión en torno a las
cometas alcanzó un punto crítico tras el cruce accidental de varias de ellas
hacia comunidades fronterizas israelíes (kibutzim). La respuesta
institucional y el impacto en la población civil se manifiestan en dos frentes
opuestos:
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Postura Oficial e Intervención
Internacional |
Repercusión en la Infancia de Gaza |
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Política de "tolerancia cero":
El ministro de Defensa, Israel Katz, y el primer ministro Benjamín Netanyahu
sostienen que "una cometa es como un dron, lleve explosivos o no",
advirtiendo con represalias hacia los responsables y evacuaciones en las
zonas de lanzamiento. Amenazaron con asesinar a los responsables y hasta con
expulsar a la fuerza a la población de las zonas de donde salen las cometas. |
Renuncia al juego:
Menores y familias enfrentan el temor de que elevar un papagayo sirva de
pretexto para bombardeos. Reportes de medios como Radio Francia Internacional
(RFI) confirman el abandono de esta tradición por seguridad. |
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Pronunciamiento de la Junta de la Paz:
El organismo presidido por Donald Trump, encargado de supervisar la tregua,
se alineó con la postura de Israel solicitando el fin de "toda actividad
militante", incluyendo de forma explícita el vuelo de cometas. |
Protestas e imágenes de impacto:
Se han divulgado imágenes de niños destruyendo sus propias cometas entre
lágrimas para no poner en riesgo a sus familias, desencadenando manifestaciones
infantiles en el puerto de Gaza. |
Para los niños
palestinos, mirar el firmamento sigue siendo una forma de proyectar el fin del
confinamiento. A pesar de que los materiales sencillos de caña y papel son
ahora perseguidos bajo lógicas de combate, el vuelo de una cometa permanece en
el imaginario colectivo como la expresión más pura de que el anhelo de libertad
de un pueblo no puede ser derribado. Para los niños de Gaza, el cielo debería
ser un lugar para jugar, imaginar y sentirse libres. Pero incluso ese pequeño
gesto de libertad parece tener cada vez menos espacio.
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